HIMYM: La madre no es Robin

HIMYM: La madre no es Robin

Efectivamente: la madre no es Robin, es la señorita de aquí arriba. Superada esta obviedad, paso a explicaros de qué tratará este artículo porque creo que necesitamos un poco de contexto. 15 de mayo, 17:33 de la tarde, hora peninsular española. Zumbido en el móvil, whatssapp de la gran Isabel Hernández: “Solicito permiso para entrar en terreno HIMYM con un post que seguramente no será de su agrado xD“. Sí, los redactores de este blog nos tratamos de usted, somos así de exquisitos… Respondo diciendo que faltaría más y me froto las manos porque sé que la polémica está servida: volvemos al ruedo de una discusión que es casi más vieja que la propia serie. El epicentro de las mayores peleas entorno a HIMYM, el quid de la cuestión. El debate, no sobre si Robin es la madre, sino sobre si habrá alguien capaz de superarla. Como decía la propia Isabel en su post (que os recomiendo leáis antes que éste si no lo habéis hecho ya), “la validez de Robin Scherbatsky como la candidata ideal al puesto de The One“. Ella defendía a capa y espada a la canadiense, yo me voy a colocar al otro lado del ring. Parafraseando de nuevo a Isabel, pero llevando la frase a mi terreno: éste no es un post que diga por qué Robin no es la madre; es un post que dice por qué no debería serlo. A ello vamos.

Hasta antes de la finale del otro día, apenas sabíamos algo de la mother más allá de cuatro detalles sobre su vida: tocaba el bajo, tenía un paraguas amarillo, había compartido piso con otra chica (Rachel Cindy Bilson), tenía un novio llamado Louis… Nimiedades. La semana pasada dimos, finalmente, con su cara y con su voz. Un gran paso adelante, cierto, pero si lo pensamos bien no deja de ser otra nimiedad. Porque lo que realmente llevamos ocho años esperando, para lo que realmente necesitamos a esta chica, es para que nos desmonte, de una vez por todas, la enorme historia de amor de Ted y Robin. “Espera, espera… ¿Enorme historia de amor? ¿Pero tú no ibas a rajar de la pareja Ted-Robin?” No, no es exactamente eso…

Reconozco como el que más la historia de amor maravillosa entre ambos. Soy consciente de que, a día de hoy, Robin Scherbatsky es el gran amor de Ted Mosby. Lo sigue siendo, hasta el punto que Ted no soporta la idea de verla definitivamente atada a otro hombre y decide hacer las maletas para mudarse a Chicago. Ted se rinde, se declara vencido en lo que al tema Robin se refiere. Pero no vencido de una manera sana, que sería aceptar la derrota y mirar hacia otro lado, sino de una manera dolorosa, que implica tener que alejarse. Una decisión muy humana, por otro lado… Para más inri, en el mismo Something New hemos visto vía flashback a una Robin enamorada de Ted, queriendo casarse con él en los días previos a la boda con Stella. Conclusión: la de periodista y arquitecto ha sido (y, de momento, es) una historia de idas y venidas. Una herida sin cerrar. En los guiones de muchas otras series o películas, precisamente, esa condición de herida sin cerrar haría de Ted-Robin una pareja cantada con final feliz, porque además el resto de mujeres de T-Mos han tenido, tarde o temprano, su particular epitafio.

Visto así, parezco el fanboy número uno del dúo Mosby-Scherbatsky… pero no lo soy. Porque ahora vamos a cambiar el enfoque un poco y vamos a pensar qué hace de ellos algo tan especial. Qué tiene Robin que no tengan, por nombrar a las más significativas, Karen, Victoria, Stella o Zoey. La primera se descarta por si sola, pero la he puesto porque me gusta remarcar lo insoportable del personaje… lo cual, paradójicamente, es un éxito de los guionistas. La cuarta tampoco tiene mucha historia: nunca llegaron excesivamente lejos y jamás de los jamases nos brindaron momentos mágicos. Las dos que quedan, sin embargo, son harina de otro costal.

Victoria (personaje que, por cierto, no tiene apellido) entró como un terremoto en la vida de Ted. Era guapa, era misteriosa, era divertida, era romántica, era… era todo lo que necesitaba Ted para olvidarse de Robin. Y así fue. Ted empezó a salir con Victoria y Robin desapareció de su radar romántico; luego, con la fuga de la pastelera a Alemania, Robin regresaría. Con Stella pasó un poco lo mismo. Ted se enamoró locamente, la persiguió y logró llevarla hasta casi la última escalera del altar. Durante ese tiempo, Robin también desapareció de su radar romántico, pero entonces llegó el plantón y la eterna no-pareja volvería a rondarnos.

Porque sí, porque Robin siempre vuelve. Volvió tras Victoria, volvió tras Stella y volverá siempre hasta que llegue la madre. Ese ha sido el esquema de los guionistas desde el minuto uno. Por algo la serie empieza con la llegada de la canadiense, porque es la mujer de su vida… hasta que llega otra. Como Victoria es la mujer de su vida hasta que vuelve Robin, o como Stella lo es hasta que regresa Tony. Todos los amores son eternos… mientras duran.

Por tanto, dos ideas: la primera, que tanto Stella como Victoria nos han deparado grandes momentos junto a Ted. Obviamente, nos pueden gustar más o menos que los highlights Ted-Robin, eso ya es cuestión de gustos… Pero es innegable que la cita de dos minutos con la doctora es una escena preciosa, y que la primera noche junto a Buttercup (el nombre en código de Victoria, ¿recordáis?) y el posterior beso apasionado en la pastelería (“¡Oh, gracias a Dios!“, dice ella) tampoco se quedan atrás.

La segunda idea es que a nivel guión Robin siempre ha sido el comodín de los escritores de How I met. Darle vueltas la eterna pareja ha sido su forma de jugar un poco con nosotros, y de adoptar una de las tramas básicas de toda serie que se precie: las idas y venidas, las parejas imposibles, el te quiero cuando tú no me quieres y viceversa. Dicho de otra manera: los guionistas nos han dado muchos argumentos para que Robin sea la favorita… por una cuestión de tiempo en pantalla.

Conclusión: hay otras chicas que han sacado lo mejor de nuestro hombre. Incluso en algunas votaciones online le discuten a Robin el título honorífico de Mejor novia de Ted.

HIMYM: La madre no es Robin

Sin embargo, mi defensa del argumento La madre no es Robin no viene dada porque prefiera a Stella o a Victoria, o porque crea que Robin solamente sigue en las quinielas por antigüedad. Lo que yo creo es que nadie, de momento, ha hecho nada para merecer ser la madre. No he visto en ninguna chica lo que he visto en Ted: nadie ha hecho llover por él, tomando el final de la primera temporada como metáfora del amor en esta serie… Ted Mosby merece alguien que se deslome por la relación tanto como él lleva picando piedra estos últimos ocho años. Alguien que mande Alemania a tomar vientos sin pensarlo, por muy jugosa que sea la oferta; alguien que al menos se plantee mudarse de New Jersey antes de cerrarse en banda. Sí, es cierto que Robin se desprendió de sus perros, por poner el primer ejemplo que me viene a la cabeza… pero admitámoslo, la canadiense nunca tuvo un encaje natural, al menos de primeras, con Ted. No quería casarse, no quería niños, dos de los pilares fundamentales de la Doctrina Mosby. Tanto con Robin primero como con Stella después fue Ted quien nos hizo emocionantes las parejas, quien llevó la voz cantante. Si lo miramos fríamente, parecía que, más que enamorarse, se convencían.

Despejadas las dudas sobre la continuidad de la serie, sabiendo que la meta está a veintipocos capítulos, teniendo en mente los tiempos y contando con una historia que se ha ido cociendo a fuego lento durante ocho años, los guionistas tienen ante sí un reto tan complicado como precioso: hacer de la mother el perfect match para Ted. Crear una química que supere todo lo visto anteriormente, bajar del pedestal a todas las ex de Ted. Dibujar a una mujer que beba los vientos por nuestro arquitecto favorito tanto como él los bebe por ella, y todo desde el primer momento. Una relación perfecta y natural desde el minuto uno. Una relación que justifique todas y cada una de las grandes frases que Bob Saget, la voz del Ted del futuro, no ha ido brindando durante estos ocho años sobre ella. Que nos haga entender que Ted la quiere tanto, tanto, tanto, que es capaz de plantarse en el número 317 de la calle 115 oeste, apartamento 7A, para pedirle 45 días extras de relación.

Yo estoy seguro de que lo harán, de que nos convencerán a todos. Y Ted, por fin, tendrá a alguien a su altura


Categorías: How I met your mother Opinión Etiquetas: ,

50 comentarios

  1. […] importante, vencer a Robin en ese cara a cara indirecto por ser la pareja ideal del arquitecto. Parafraseando a Dani, la función de Cristin Milioti y de los guionistas era hacer de la mother el perfect match para […]

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