Happy Endings, aplazada

Cerrado por vacaciones

Cerrado por vacaciones. Pero solo por vacaciones, la ABC está paseando a Happy Endings por toda la parrilla televisiva y no se decide. Como comentan los compañeros de Formula TV, volvemos a tener cambio de horario, a los viernes. Y encima ni siquiera será inmediato, sino que se tomarán su tiempo, y hasta el 29 de marzo (no, no lo habéis leido mal: hasta el 29 de marzo) no volverán Brad, Jane, Max, Penny, Alex y Dave. Si queréis saber alguna cosilla más y por qué esta serie es lo mejor desde que se inventó el pan con mantequilla, seguid leyendo. Sixseasonsandamovie.

Así que tendremos que esperar hasta entonces para saber si Penny se casa o no se casa, qué nuevo trabajo absurdo encontrará Max o qué tal les irá a las hermanas Kerkovich y a sus parejas. Parece que fue ayer cuando comenzábamos esta tercera temporada llenos de esperanza, en un horario maravilloso casi de Prime Time.  Pero las, malas audiencias, un sensible bajón de calidad y los malvados dioses del inframundo nos han llevado hasta el desguace de las series, el vertedero del contenido televisivo, los viernes. Los diez episodios restantes de Happy Endings se emitiran en este horario infernal, pero al menos se emitirán. Y hoy en día, con series canceladas en medio de la temporada, con capítulos ya grabados, eso es mucho por lo que estar agradecidos. Pero, como decía William Wallace, “lo único que no nos pueden quitar, es la esperanza”. Hay antecedentes de series que cayeron en los mismos infiernos y sobrevivieron, consiguiendo un final digno, me viene a la cabeza Fringe, sin ir más lejos. Un servidor no tira la toalla, así que ya estáis pensando sloganes graciosos, hashtags ingeniosos, buscando fotos comprometedoras de los jefazos de la ABC. Yo quiero una cuarta temporada, aunque si esta sigue el nivel de episodios como The Marry Prankster y no tenemos más, presumiré por siempre de haber seguido una serie supermolona que fue injustamente cancelada. Las siete razones por las que Happy Endings no debería ser cancelada:

Alex: el personaje más sosón y antipático de todos se fue haciendo más y más grande, y al final acabamos todos enamorados de la pequeña de las Kerkovich. Las malas lenguas decían que a Elisha Cuthbert le faltaban tablas, pero los guionistas suplieron ese (Supuesto) defecto con grandes lineas, para un personaje que, según sus propias palabras “Is not as dumb as she is”.

Brad: el buen hacer de un actor puede conseguir que un personaje poco interesante, como podría ser Brad (El marido con rol de llevar las faldas en casa) se convierta en un complemento perfecto para la serie. Las muecas de Damon Wayans Jr son grandes y sé que cualquier personaje que haga a partir de ahora me hará añorar a Brad, aunque su breve “Coach” de New Girl pintaba muy bien.

Penny: esta serie no sería A-mah-zing si no fuera por Penny Hartz, nunca ser una solterona había sido tan divertido, si se llega a casar con Pete la serie perderá mucho, pero yo me alegraré, porque Penny se merece ser feliz. Su relación (Ambigua) con Max y el Año de Penny me han hecho llorar de risa, varias veces. Jamás olvidaremos cuando su apartamento la convirtió en la típica “vieja de los gatos” o cuando trató de volverse Hipster.

Dave: sí, puede que Dave a veces sea un poco Ted, a veces un poco Leonard y otras un poco Ross, pero, a pesar de no ser el personaje más original, Zachary Knighton tiene un nosequé, un queseyo, que le hace totalmente adorable. Y que la mayoría de las veces produce mucha vergüenza ajena. Ya sea por su adicción a las camisetas en pico, por ser 1/16 navajo o por su famosa perilla, siempre le tendremos cariño.

Jane: los personajes fuertes femeninos despiertan cierta atracción para el público, se me vienen a la cabeza Arya, Juliet o Lara Croft, las chicas son guerreras. Jane podría parecernos una zorra manipuladora, pero en vez de eso la amamos profundamente. La actriz domina a la perfección la mueca malvada y la sonrisa viciosa. Jane nos pone, pero también empatizamos con ella y sabemos que esa gente que sabe poner orden en nuestras vidas es necesaria.

Max: Max es guay. No tiene trabajo, come como un cerdo y es un egoista; y nos encanta. Es lo bueno de todos estos personajes, en cualquier otra serie serían los antagonistas, pero en Happy Endings consiguen que les queramos ciegamente. La construcción del personaje de Max es envidiable, porque usa y abusa a partes  iguales del estereotipo gay y del heterosexual, que también existe. Adam Pally tiene un papel que es un caramelito para cualquier actor, y lo borda.

Y la séptima…

Drama!

Drama! (Los secundarios); la inmensa Megan Mullally y su cantarina madre de Penny, el Car Zar, Derrick, la Sra Kerkovich, Shershow… el mundo absurdo y loco de Happy Endings es divertidísmo, cada nuevo secundario es un nuevo acierto. Y por eso, por eso Happy Endings no debería cancelarse. Merecemos una oportunidad, merecemos una cuarta temporada de lo más A-Mah-Zing.


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