GoT: Sobre los personajes, el bien y el mal

Las grandes historias tienen, por defecto, grandes personajes principales. En algunos casos excepcionales, las grandes historias tienen también personajes secundarios que merecen más de una ovación. Y en televisión, series como Lost o The Wire nos enseñaron, entre muchas cosas, la importancia que tienen todos y cada uno de los personajes de una historia, como en la vida misma. Game of Thrones no es ninguna excepción y se sumó, gracias a su magnífica fuente de origen, a la lista de series cuyos protagonistas pasarán a la historia como excelentes ejemplos de personajes realistas, cuyas acciones se basan en sus intereses, chocando con las de los demás y haciendo que, al fin y al cabo, no haya ni protagonista ni antagonista.

Aunque siento una pereza increíble al escribir esto, creo que en el fondo es necesario: Esta entrada está escrita teniendo en cuenta que el que la esté leyendo haya visto la primera temporada de Game of Thrones. No habrá menciones a ningún hecho de la saga de libros A Song of Ice and Fire. Ni al libro A Game of Thrones ni a su secuela A Clash of Kings, eliminando cualquier tipo de spoiler. Por otro lado, su única utilidad es la de aportar mi punto de vista de la serie, sin descubrir nada nuevo ni revelar nada importante para su visionado.

Tal y como comentó un compañero, la historia de Game of Thrones comienza vendiéndonos a los Stark como protagonistas, con Eddard Stark a la cabeza del grupo. La familia tiene su pasado, sobretodo Eddard y Catelyn, y unos principios basados sobre todo en el honor y en la humildad. Usualmente, la mayoría de historias comienzan así, con un personaje honesto y que, a pesar de no ser siempre perfecto, casi siempre actuará de manera correcta. Aunque lo correcto, muchas veces, es relativo.

La cualidad de Game of Thrones es que, una vez presentados los protagonistas, la familia Stark, e introducido a los antagonistas principales, los Lannister, la cosa comienza a cambiar de un modo pocas veces visto. Por en medio hay personajes que no se pueden ubicar ni en un lado ni en otro, primera pista de que en esta historia no hay solamente dos lados.

Un ejemplo es Theon Greyjoy, hijo menor de Balon Greyjoy, Lord de las Islas de Hierro, que permanece bajo la tutela de Eddard tras una fallida rebelión por parte de los Greyjoy. Éste tiene mucha amistad con Robb, pero aún así ni se siente ni forma parte de los Stark y sus principios difieren mucho de los de la familia. De modo que, en un principio, no es ni protagonista ni antagonista, si no una ficha colocada esperando su oportunidad para moverse.

Otro ejemplo sería la khalessi Daenerys Targaryen. Un personaje descendiente de los que antaño fueran los principales enemigos de las familias principales (Baratheon, Lannister y Stark), pero que ahora no es más que una débil amenaza. Si a esto se le suma que es una adolescente débil que poco a poco evoluciona por su cuenta, el espectador simpatizará con ella y eso la pondrá, una vez más, en un lugar entre los protagonistas y los antagonistas. Aunque este sea un ejemplo más evidente ya que toda su acción transcurre en un escenario muy alejado del principal.

Estos son personajes principales que aparecen en casi cada capítulo de la temporada, pero también están Sandor “El Perro” y Gregor “La Montaña que Cabalga” Clegane, ambos con su propia historia y cuyos actos irán interfiriendo en los de los supuestos protagonistas. O Lisa Tully, que tras la muerte de su marido Jon, que da pie al inicio de eventos que desarrollan la serie, se aísla con su hijo en Aguasdulces y crea impedimentos tanto para Catelyn como para Tyrion, enemigos en cierto modo, cuando ambos están ahí.

La conclusión de todo esto es que, siendo Poniente un mundo complejo y lleno de numerosas ciudades, familias y reinos, cada acción será ejecutada tanto desde el lado del bien como desde el lado del mal. Rencores guardados desde hace décadas, antiguas y nuevas religiones y pequeñas disputas son los causantes de los conflictos pasados, presentes y futuros de la historia de Game of Thornes. Desde mi punto de vista, la cosa no difiere mucho de nuestra historia…

Cersei y Jamie, que un principio representan la maldad y el orgullo, poco a poco serán más comprendidos y serán una de las múltiples prueba de que, a diferencia de otros relatos épicos de fantasía como El Señor de los Anillos, aquí el bien y el mal no están tan bien definidos. En dicha obra tenemos al bien representado en lo puro, lo bello y lo natural y al mal en lo corrupto, lo oscuro y lo explotado por el hombre. En nuestra serie, cualquier personaje puede matar a sangre fría, cometer una traición o realizar cualquier acto horrible con tal de satisfacer su necesidad, siendo ésta tanto un capricho como una desesperada supervivencia.

Game of Thrones transcurre en un mundo en que, asemejándose al nuestro, las acciones que cometen sus habitantes no siempre serán del todo buenas ni malas. Todo dependerá siempre del punto de vista, algo muy importante en esta saga. Con esto no quiero excusar acciones puramente malvadas como las de Joffrey, aunque ese es uno de los casos más discutibles, ya que su problema está en que para él no hay ni justicia ni injusticia, solo diversión dada la irregular educación que ha tenido. Y del mismo modo que primero vemos solamente a los Stark y poco a poco nos acercamos a otros personajes como Tyrion, no estaría nada mal darse cuenta de qué puede aportar esta serie (aparte de entretenimiento) y aprovecharlo en la vida real.


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