GoT: ¿Dónde nos habíamos quedado?

Estamos a punto de presenciar el que, sin lugar a dudas, será uno de los eventos seriéfilos del año: Game of Thrones regresa con su segunda temporada y los nervios están a flor de piel. A estas alturas no creo que quede alguien que no haya oído hablar de la serie y la saga literaria en la que está basada. Los hay que ya llevan siendo fans desde hace años. Hay otros que han devorado los libros en estos últimos meses. Y luego estamos la pequeña minoría que, por diversos motivos, sólo hemos visto la primera temporada de la serie. No, no somos capaces de recitar de memoria el código genético de los Lannister, ni nos sabemos el número de pie de cada uno de los Stark. Pero vivimos apasionadamente la primera temporada y estamos evitando los spoilers con cuidado para poder sorprendernos del mismo modo a partir del día 1. Si eres de los pocos que están en la misma situación que yo, este es el post ideal para ti: vamos a refrescar un poco la memoria con lo que ocurrió la temporada pasada, sin spoilers, y con el único fin de prepararnos para lo que viene. Que el nuevo curso no nos pille desprevenidos a los últimos de la clase…

En primer lugar, hay que reconocer que Game of Thrones es una serie compleja. Son muchos los personajes y las tramas que forman parte de ella, y da la impresión de que en el futuro la cosa se complicará aún más. Por eso voy a intentar resumir las líneas principales de la manera más sencilla posible. Quedarán muchas cosas en el tintero, eso es seguro. Pero al menos al final del post habremos refrescado las tramas y los momentos más importantes. Espero, eso sí, no hacerme un lío con todo. Sé que hay muchos lectores realmente expertos de la saga, y pido que tengan compasión conmigo. Dicho esto, allá vamos:

Game of Thrones es, como casi todas las historias que tratan del ser humano, una historia de luchas, traiciones, conspiraciones y ansias de poder. Porque, al fin y al cabo, es propio de nuestra naturaleza el aspirar a más, el tratar de quedar por encima del resto. Sucede prácticamente en todos los aspectos de nuestra vida. A nosotros, unos cualquiera. De modo que si elevamos esto a otros niveles, si en lugar de nimiedades lo que ponemos en juego es poder (poder del auténtico), el resultado puede ser terrible. Y aquí, simplificando las cosas más de lo debido, el poder se materializa en algo muy concreto: el Trono de Hierro. Estar lo más cerca posible de ese trono es el fin de muchos, muchísimos de los personajes que encontraremos en esta serie. Y la lucha promete ser apasionante… Si os parece bien, vamos a organizarnos en tres líneas principales.

Para la primera, no saldremos de Westeros. La serie comienza, como no podía ser de otro modo, con una muerte que alterará el panorama: ha fallecido Jon Arryn, la “mano” del rey Robert Baratheon, y el monarca de los Siete Reinos necesita a alguien que ocupe el puesto. Es entonces cuando decide recurrir a Eddard (“Ned”) Stark. Esta visita cambiará para siempre la vida de los Stark. El primer perjudicado directo será Bran, el hijo de Ned que queda paralítico por ser testigo de algo que no debía presenciar: la relación incestuosa que tiene lugar entre Cersei (la esposa de Robert) y Jaime Lannister (el hermano de esta).

Sin embargo, la desgracia se Bran sólo será la primera en una larga cadena de eventos: a la larga, la decisión de acompañar a su amigo Robert será la perdición de Ned Stark. Una vez en la corte, se verá envuelto en una oscura trama de engaños y traiciones de la que no logrará escapar.

Sin duda, el más importante de los secretos que descubrirá es que Joffrey Baratheon, el hijo de Robert y, por tanto, heredero al trono, es en realidad fruto de la relación entre Cersei y Jaime. Ned descubre este hecho poco antes de la muerte de Robert, y consigue engañar al moribundo rey para que en su testamento, en lugar del nombre de Joffrey, figure la expresión “legítimo heredero”, dejando la sucesión en un punto ambiguo. Al igual que le ocurrió a su antecesor, conocer este secreto supondrá la muerte de Ned, que, acusado de traición, será ejecutado bajo las órdenes de un prepotente Joffrey. Sin duda, el yerno perfecto.

Aunque este no es el lugar de extenderse, no puedo dejar de llamar la atención acerca de lo irónico de la situación de Ned: si en gran medida se convierte en víctima por ser fiel a sus ideales (lo de confesarle a Cersei que había descubierto su secreto no fue el movimiento más inteligente del mundo), resulta triste que, al final, el acabar traicionando a sus ideas y declarándose culpable no sirvan para salvarle la vida.

De modo que las muertes de Robert y Ned han dejado, de momento, el poder en manos de los Lannister, con Joffrey al frente como monarca. El único motivo de tranquilidad en este aspecto es el nuevo segundo a bordo: Tyrion será a partir de ahora “la mano” de Joffrey, el único que parece capaz de poner en su sitio al insoportable adolescente. No voy a entrar a hacer una valoración del personaje de Tyrion (al que se le podrían dedicar varios posts sin ningún problema), pero imagino que casi todo el mundo coincidirá en que es el mejor personaje masculino que hemos visto hasta ahora. Sin duda, es uno de los que más me apetece ver de nuevo en esta segunda temporada.

Pero no todo es fácil para los Lannister: su principal amenaza proviene de Robb Stark, el hijo mayor de Ned, que está dispuesto a vengar la muerte de su padre a toda costa. No olvidemos, además, que Jaime Lannister es su prisionero, con lo que la situación puede estallar en cualquier momento.

Sin embargo, antes de dar el golpe definitivo contra los Lannister, Robb es consciente de que debe liberar a sus dos hermanas menores. La primera, Sansa, por fin ha abierto los ojos y ha descubierto la verdadera naturaleza de su prometido. La segunda, Arya, consigue escapar tras la muerte de su padre y se hace pasar por un muchacho. Lo último que supimos de ella es que se había unido a la caravana de Yoren y que se dirigían al Muro.

Arya es otro de los personajes en los que he puesto muchas expectativas. Me cautivó prácticamente desde el principio, y espero que sea una figura importante en esta historia. Al hablar de Arya, por cierto, no puedo evitar acordarme de su enigmático maestro, Syrio Forel. Aunque no le vimos en demasiadas ocasiones y no podemos confirmar si está vivo o muerto, me encantaría volver a verle en el futuro.

Por último, y antes de terminar con este primer gran bloque argumental, creo que merece la pena nombrar a Petyr Baelish. No sé por qué, y a pesar de haber traicionado a Ned Stark de manera descarada, siento mucha simpatía hacia este personaje. En cualquier caso, y según hemos visto hasta ahora, “Meñique” nos ha demostrado que es uno de los grandes maestros en este juego de tronos que da nombre a la serie. Es un tipo inteligente, y esa cualidad es muy necesaria para sobrevivir en este mundo. A ver cómo nos sorprende en la segunda temporada.

Pasemos a la segunda gran línea argumental de la temporada. Nos trasladamos al otro lado del “Narrow Sea” (imagino que en los libros aparecerá traducido como el “Mar Estrecho”, ¿no?). Allí encontramos a los Targaryen. Esta casa era la que ocupaba el trono antes de que se lo arrebatara la casa de los Baratheon. De ahí que se encuentren en el exilio.

Son dos los personajes principales que conocemos hasta ahora de esta casa: Viserys y Daenerys. El primero, apodado como “El Rey mendigo”, está determinado a recuperar el trono de su padre, que considera suyo por derecho. Para ello, está dispuesto a hacer lo que sea, y utiliza a su hermana Daenerys como una herramienta más de su plan. Así, consigue concertar su matrimonio con Khal Drogo, el gran líder de los dothraki, un pueblo guerrero y nómada.

Sin duda, la evolución del personaje de Daenerys es uno de los grandes descubrimientos de la primera temporada. Al principio conocimos a una chica tímida y pobre de espíritu, completamente dominada por su hermano. Sufrimos con ella la barbarie de los dothraki, y nos alegramos cuando estableció un vínculo especial con su marido. Poco a poco la chica apocada se convirtió en un personaje fuerte que dejó de depender de su hermano (creo que nadie olvidará la “coronación” de Viserys) y se ganó con creces el título de khaleesi.

La sorprendente muerte de su marido (sí, no esperaba que Drogo muriera) no ha servido para amedrentarla. En la impresionante escena que cierra la primera temporada descubrimos que, realmente, merece llevar el título de la estirpe de los dragones. Si Game of Thrones tiene buenos personajes femeninos, Daenerys es uno de los mejores ejemplos. Además, es otra firme candidata al trono de hierro. Y está claro que no se rinde con facilidad…

Nos vamos, por fin, a la que he clasificado como la tercera gran trama de la temporada: el Muro. Allí, en el frío del Norte, encontramos a Jon Snow, hijo de Eddard Stark, formando parte de los Night’s Watch. Sin duda, es un personaje interesante, desde la misma raíz de su naturaleza: el hecho de que sea el hijo bastardo de Ned (un hombre que, como hemos visto, puede presumir de integridad moral) ya nos hace pensar que es alguien especial.

Tras tener que vivir toda su vida como un extraño, sin ser parte de los Stark pero, a la vez, sin dejar de serlo, Jon encuentra finalmente su sitio en el Muro. Ahí, tras recibir alguna cura de humildad, es aceptado por fin por ser quien es, tanto por los demás como por sí mismo.

Por el tono general de los comentarios, da la impresión de que este personaje puede despuntar mucho en el futuro (de nuevo, son sólo elucubraciones, no spoilers). Sin embargo, por lo que hemos visto hasta ahora, no ha adquirido aún una relevancia demasiado importante.

No debemos olvidar, eso sí, la existencia de los White Walkers, esas figuras terroríficas que algunos consideran cuentos de niños pero que, como ya hemos visto, constituyen una amenaza real. No en vano estos caminantes inauguran la saga. Así que aunque hasta ahora no hayan hecho demasiado ruido, es posible que pronto les tengamos que tener muy en cuenta. No lo olvidemos: Winter is coming…

De manera general, creo que ya podemos decir que hemos refrescado la memoria y que estamos más o menos preparados para la segunda temporada. Como deseo personal, me gustaría ver más a los huargos, esas criaturas que según los lectores son tan importantes pero que en la serie han pasado casi desapercibidos. Por otra parte, aprovecho para dar unos pequeños consejos de cara al visionado de los próximos episodios:

  • No os encariñéis con ningún personaje. A George R.R. Martin no le tiembla el pulso a la hora de matar a gente, como David se encargó de recordarnos en este post. Yo ya temo por mis favoritos: Arya, Daenerys, Tryrion… os quiero.
  • Aunque queden dos minutos para acabar el episodio, no os relajéis: seguramente habrá un final apoteósico. Así lo han demostrado todos los episodios, y estos son algunos de los mejores ejemplos: Jaime empujando a Bran por el balcón (Winter is Coming), la coronación de Viserys (A Golden Crown), la ejecución de Ned Stark (Baelor) o el nacimiento de los dragones del fuego y la conversión de Daenerys (Fire and Blood).
  • No os saltéis nunca la intro. Es tan genial…
  • Leed las excepcionales reviews de María Lage. Libres de spoilers, son ideales para entenderlo todo y aclarar las ideas.
  • Y, sobre todo, disfrutad. Estoy segura de que merecerá la pena.

Para terminar, y por si este repaso no os ha dejado las cosas demasiado claras (lo cual es más que probable), podéis echarle un vistazo a este genial vídeo de más de veinte minutos de duración en el que los miembros del equipo repasan la primera temporada y adelantan algunos detalles de la segunda:

¡Qué ganas de hincarle el diente a la segunda temporada!


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