Game of Thrones: Llegó el momento, llegó Blackwater

Post sobre el próximo capítulo de Game of Thrones, ergo post complejo: hablar de lo que está por venir en la serie de la HBO es delicado porque divide en dos a la audiencia. Lectores por un lado, no-lectores por el otro. Estos últimos suplican información libre de spoilers, con toda la razón del mundo; los primeros exigen un plus, puesto que los datos a palo saco y sin contextualizar probablemente les sabrán a poco. Entre estas dos aguas no cualquiera sabe moverse; nosotros por suerte contamos con las reviews de María Lage, que saben muy bien cómo mojarse sin mojarse. Pero hoy no está María, sino yo… así que ya me diréis qué tal. Damas y caballeros, con todos ustedes Blackwater, el 2×09 de Game of Thrones. Agárrense: vienen curvas.

Unas curvas anunciadísimas en las promos que hemos podido ver, y que se pueden resumir en la frase que la propia HBO ha escogido: War is here (la guerra está aquí), una suerte de transmutación del archiconocido lema de los Stark, Winter is coming. La guerra, en realidad, está aquí desde que muriese Robert Baratheon y los reyes empezasen a brotar como setas en varios rincones de Poniente: su hijo Joffrey, sus hermanos Stannis y Renly, el feroz Balon, el Rey en el Norte Robb. Sin olvidar que lejos, pero con la idea de acercarse, está la exiliada Daenerys… La guerra, pues, ya ha empezado hace tiempo, pero apenas hemos tenido ocasión de verla en imágenes. Para cuando llegamos a la altura del 2×08, el episodio de esta semana, en los libros se han narrado ya algunas batallas; no muchas, pero sí algunas. Batallas que en la serie han sido omitidas: es el caso, por ejemplo, del choque entre los ejércitos Stark y Lannister, al principio del 2×04 si no recuerdo mal, en que vemos a dos soldados leones de noche y, tras un fundido a negro, pasamos ya a la mañana siguiente con Robb inspeccionando los restos de la lucha.

El motivo de prescindir de las escenas de guerra es evidente: dinero. Rodar batallas requiere mucho esfuerzo económico, ya sea por la cantidad de extras necesarios o por la inversión en efectos visuales para suplir a dichos extras; por otro lado, suelen ser escenas con un alto nivel de coordinación, y que por tanto son bastante más largas de rodar de lo habitual. De ahí que HBO haya sido, en la medida de lo posible, esquiva a darles luz verde. Pero ahora, y vuelvo a ceñirme a lo que vemos en las promos de la cadena, tendremos ocasión de disfrutar de una batalla que se adivina épica.

Blackwater (Aguasnegras) es el nombre de la bahía en que se encuentra King’s Landing (Desembarco del Rey), y del río que desemboca en ella. Aquí tenéis un mapa de la zona, pero os advierto de que mejor no leáis el texto que lo acompaña bajo riesgo de reventaros el final de temporada… Como vemos en las promos, a la bahía llegan en masa los barcos de Stannis Baratheon, el candidato al Trono de Hierro con la flota más poderosa (bueno, con el permiso de Balon Greyjoy, podríamos decir), y la batalla que se inicia es el punto culminante del segundo tomo de la saga, Choque de Reyes, como también lo será de la segunda temporada de la serie. No vamos a hablar de lo que pasa en esa pelea entre los seguidores de Stannis y los de su sobrino Joffrey, pero sí vamos a descubrir, cómo se gestó el mastodóntico episodio que veremos el lunes. Escrito, por cierto, por el mismísimo George R. R. Martin.

Lo primero que cuentan los showrunners de la serie, David Benioff y Dan Weiss, en esta entrevista con Entertainment Weekly es que tuvieron que rogarle a la HBO más pasta. “Pudimos filmar una primera temporada sin batallas y lograr que el espíritu de los libros no se perdiese demasiado; sin embargo, sabíamos que esta segunda temporada necesitaba la Batalla del Aguasnegras. Aún así, en un primer momento y por motivos económicos, valoramos la opción de narrarlo todo a través del punto de vista de Cersei y Sansa”, cuentan. Obviamente, ni la reina ni la prometida de Joffrey se enfundan la armadura, sino que se refugian en el castillo a la espera de que acaben las hostilidades. Vivir la guerra a través de ellas era una opción viable: de hecho, si no recuerdo mal, en Choque de Reyes hay un capítulo de Cersei o de Sansa que cuenta precisamente eso. Pero tanto Benioff como Weiss sabían que era imperdonable no recrear la ensalada de espadas, escudos, flechas y lanzas. Así que lo primero que hicieron fue reunirse con los jefazos de HBO y pedir más presupuesto.

Los directivos de la cadena acabaron transigiendo, y aprobaron una subida de fondos que daba para rodar una batalla, pero no la batalla que conocemos los lectores del libro. “Por desgracia, algunas cosas del libro han tenido que quedarse fuera. Tuvimos que plantearnos incluso cambiar la naturaleza naval de la batalla, y desarrollarla en tierra, pero en realidad no queríamos hacer eso, porque nos hubiera supuesto tener que reescribir varias cosas de la temporada”, afirman. Efectivamente, no tendría demasiada lógica que el ejército de Stannis, especialmente potente por mar, llegase a caballo…

¿Y cómo fue el rodaje? “No fue fácil. Se trata de una batalla con mucha gente, además de ser una batalla naval, y requiere muchos efectos especiales. Nos supuso un mes seguido de rodaje nocturno, a cinco grados, con lluvia, con barro hasta las rodillas, con mucho viento… lo cual en realidad era genial, porque ese clima lamentable afectaba a los actores, y se les nota”, comentan los showrunners con algo de mala leche. La parte más complicada se la encontraron justo antes de empezar: a una semana del rodaje se quedaron sin director, ya que este tuvo que regresar a casa por motivos personales. A toda prisa, lograron enrolar al inglés Neil Marshall, un auténtico desconocedor de la saga que, sin embargo, contaba con la ventaja de haber rodado alguna película con escenas de acción más que decentes y muy limitadas en presupuesto. Y cumplió. Así lo explica Weiss: “Era como un niño armado con una caja gigante de lápices de colores. Parecía como si se hubiese puesto a jugar con unos muñecos en un escenario de 25 metros de alto”.

Por lo que cuentan los showrunners, la batalla será una narración bastante caótica, aunque lo importante será ver qué pasa con nuestros protagonistas, y eso sí está bien cubierto. Para los que ya la quieren comparar con la Batalla del Abismo de Helm (parece imposible a veces desligar la obra de Martin de la de su admirado Tolkien), hay que dejar claro que la diferencia de presupuestos es considerable, aunque GoT tiene la baza de una mayor identificación de los personajes, por aquello de que llevamos casi 20 horas con ellos. No obstante, y aunque no tengamos impactantes escenas aéreas, en Blackwater disfrutaremos de “algunos de los mejores efectos especiales jamás vistos en televisión están en Blackwater”, en palabras de Weiss. “El parto de Melisandre, los dragones de Daenerys… son pruebas de que el trabajo de nuestro equipo, capitaneado por Steve Kullback y Rainer Gombos, puede estar a la altura de llevarse un Oscar”. Veremos cómo se portan en Blackwater, cuyo poster promocional, por cierto, es este:


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