Fringe: Yo sí he visto el episodio piloto…

Fringe: Un viaje a lo desconocido

Desde hace algunas semanas el mundo se divide entre los que han visto el episodio piloto de Fringe y los que no lo han hecho. Hasta hace exactamente dos horas pertenecía al segundo grupo, en el que también están personalidades tan reconocidas como mi compañero Dani, Benedicto XVI, Chiquetete y Dani Güiza (¡Pudimos!). Amigos, en los últimos minutos un aura brillante ha empezado a siluetear mi cuerpo, una fuerza invisible ha conseguido que me levantara del sofá, saliera a la ventana y gritara, satisfecho: ¡ya he visto el episodio piloto de Fringe! ¿Lo comentamos?

A continuación se aportan detalles del episodio piloto de Fringe. Así que ve con cuidado curiosa comadreja…

El primer contacto con el nuevo producto de Fox dura exactamente 81 minutos, tiempo suficiente como para intuir que estamos ante una de las mejores series de la parrilla del año que viene y que, si no se tuerce su propuesta inicial, podemos ir apuntando otra serie a nuestra lista de favoritas. Esos 81 minutos también sirven para ver la influencia del gurú J.J. Abrams en este proyecto, pero vamos paso a paso.

Un avión sale de Sidney a Los Ángeles… perdón, me iba a otra serie (sello Abrams). El vuelo 627 sale de Hamburgo con 147 pasajeros a bordo más la tripulación. En pleno vuelo, una extraña enfermedad altamente contagiosa se propaga a una velocidad de vértigo. El primero en caer enfermo es un excéntrico pasajero que combate su diabetes y su nerviosismo como puede. En Boston aterrizan sólo cadáveres. ¿Qué es esa enfermedad? ¿Por qué ese hombre es el primer sujeto en contraerla? Cinco minutos y ya nos han enganchado. Primer punto para Fringe.

Superada la escena del avión empezamos a conocer a los personajes principales. Olivia Dunham (Anna Torv) es un agente del FBI que mantiene una relación secreta con el también agente John Scott (Mark Valley). Ambos forman parte del equipo encargado de inspeccionar los restos del avión. Inconscientemente, abrir la puerta de ese avión enfermo supone abrir una ventana a un mundo de ciencia en el que palabras como teletransporte, reanimación de seres, inteligencia artifical o psicocinesia juegan un papel trascendental.

No menos decisiva es la aparición de la familia Bishop, a mi gusto uno de los puntos fuertes de la serie. Peter Bishop (Joshua Jackson, o sea, Pacey) es la llave para encontrar a un brillante científico recluido desde hace 17 años en un instituto mental por realizar pruebas peligrosas vinculadas a la ciencia y la tecnología, Walter Bishop (John Noble), su padre. La relación entre ambos es nefasta (¿sello Abrams?) y mientras Peter pone el punto de cordura a las investigaciones, Walter sigue fascinado por sus experimentos. La ciencia y la tecnología siempre van dos o tres mil pasos por delante de la ética y la ley.

Los Bishop serán básicos para que Olivia ponga en marcha un loco experimento que debe salvar a Scott, su pareja, herido en una extraña explosión después de encontrar al hermano gemelo del sujeto que experimenta el primer brote de la enfermedad en el avión. Sin desvelar más detalles del argumento, llegamos a la escena final en la que, obviamente, nada es como te habías imaginado. Por el camino hemos conocido a Philip Broyles (Lance Reddick, o sea, Abaddon), el jefe de Olivia, un oscuro personaje que parece vivir en la ambigüedad. También nos han presentado a Nina Sharp, entregada a la causa de una siniestra compañía, Massive Dynamics, de la que parece ser la cabeza visible.

La propuesta de Fringe parece clara: misterios aparentemente sobrenaturales, tecnología y ciencia de última generación y personajes bien definidos respecto a estos temas. ¿Un nuevo Expediente X? Tal vez, aunque durante los 81 minutos he intuído a Sydney Bristow en la figura de Olivia y al SD-6 como Massive Dynamics. También tiene aspectos cercanos a Lost, como la ambigüedad de las tramas y la sensación de que, por mucho que intentes adelantarte a la historia, te van a sorprender. Aunque el rasgo más evidente de Lost en Fringe es la música de Michael Giacchino. Es pronto para aventurarse, pero vamos a intentar hacer una lista con lo mejor y lo peor del episodio piloto. A ver si estáis de acuerdo…

Lo mejor:

  • La espectacular escena del avión que abre la serie
  • Walter Bishop, por ese aire a genio loco que sigue fascinado con su trabajo
  • Peter Bishop, por esa cordura mezclada con genialidad y fina ironía
  • Los giros argumentales parece que serán uno de los sellos de la serie
  • ANNA TORV, en mayúsculas
  • El fascinante mundo de la ciencia y la tecnología prohibida

Lo peor:

  • El lenguaje científico, creo que no nos acostumbraremos aunque llevemos 50 episodios
  • Aunque los giros enganchan, corremos el riesgo de que nos den demasiadas vueltas. Me he perdido en algún momento del episodio
  • Mi escepticismo más puro ha aflorado y me molesta que me presenten experimentos locos como si fuera lo más normal del mundo
  • Un peligro evidente de caer en la inmensidad de lo paranormal, como Expediente X
  • ¿Hacía falta desnudar a Anna Torv en el primer episodio?

Dicho esto, confirmo que Fringe se une a nuestra lista de series y que, si mi tiempo no se agota, seguiré la serie de Fox desde el primer episodio hasta el último. Ahora os toca a vosotros. ¿Qué os ha parecido el episodio? ¿Confiáis en las posibilidades de la serie?


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