Fringe: Cuando el marketing se vuelve arte

Fringe: Cuando el marketing se vuelve arte

Una vez más, tengo que decirlo: J.J. Abrams, estoy a tus pies. Si hace unas semanas hablábamos de la genial campaña de publicidad que se había organizado con motivo de Firefly, que incluía el lanzamiento de un álbum exclusivo de vinilo, el martes el diario El País se hacía eco de la dimensión real de dicha campaña. Y es que al señor Abrams la idea no se le ocurrió estas navidades, después de un atracón de polvorones. Ni siquiera hace dos meses (el tiempo que lleva el vinilo a la venta). La cosa viene de mucho antes. Si quieres asistir a la que, parafraseando al artículo de El País, quizás sea la jugada de marketing más brillante de la historia, sigue leyendo…

¡Actualizado! A falta de confirmación oficial, la noticia se ha propagado por internet: gracias a Fringe, la Fox ha aumentado su rating de los viernes en un 42%. ¡Buenas noticias! Un pasito más cerca de la estabilidad…

Retrocedamos a Abril de 2009. La revista Wired presenta un número especial supervisado, ni más ni menos, que por el mismísimo J.J. Abrams. Uno de los artículos publicados en este número pasa un tanto inadvertido: el titulado Musical Mystery Tour: Messages Embedded in Your Favorite Album. En él, como su nombre indica, se comentan algunos de los mensajes ocultos más famosos que se pueden encontrar en los discos de varios grupos musicales.

Entre Led Zeppelin y Purple Rain encontramos una referencia que, en su momento, no llamó demasiado la atención: la de “Seven Suns”, un disco de 1971 de un grupo llamado Violet Sedan Chair. ¿Sus características? La canción 11, listada en la portada, es en realidad inexistente. Y la penúltima pista, escuchada en determinadas condiciones, tendría efectos alucinógenos.

Cuando en Diciembre de 2009 Walter Bishop nombró por primera vez a Violet Sedan Chair en Grey Matters, aparentemente nadie se acordó del artículo. Ni siquiera cuando, en Northwest Passage, apareció la portada del disco y pudimos escuchar una de las canciones (She’s Doing Fine). Pero con Firefly la cosa ha cambiado. Está claro que el hecho de que Christopher Lloyd, como invitado especial, interpretara al teclado del grupo, ha tenido sus consecuencias. Los fans se han lanzado a las tiendas en busca de una de las copias limitadas del disco (que se han revalorizado y convertido en piezas de colección), y en internet se multiplican los vídeos y artículos que analizan, al máximo detalle, sus canciones, tanto desde el punto de vista musical como en lo que al contenido de sus letras se refiere.

Y, entre todo esto, J.J. Abrams ha hecho algo sin precedentes en el mundo del marketing viral: el “marketing retroactivo”. Han tenido que pasar prácticamente dos años para que la genial maniobra publicitaria cobrara sentido por completo. Una apuesta arriesgada, sin duda, teniendo en cuenta que allá por el 2009 (y, para qué engañarnos, en 2010) nadie apostaba su mano derecha por asegurar que Fringe conseguiría una tercera temporada.

Se mire por donde se mire, Abrams ha vuelto a dejarnos a todos con la boca abierta. Ahora sólo nos queda esperar que las audiencias del viernes se sigan manteniendo altas, que tengamos una cuarta temporada y que Fringe (y todo lo que la rodea) nos siga dando tantos buenos ratos. Por otra parte, da la impresión que aún tendremos que hablar más sobre Violet Sedan Chair. No lo olvidemos: dijeron que revelarían el nombre del grupo real que interpreta las canciones de “Seven Suns”. Disco que, por cierto, no suena nada mal…


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