FNL: Un remember de cara a la quinta

FNL: Un remember de cara a la quinta

Ya queda poco para que estrenen la quinta (y última, snifff…) temporada de una de mis series favoritas, Friday Night Lights, y como siempre en estos casos, he ido corriendo a desempolvar la cuarta, para así refrescarme la memoria un poco y recibir a los Taylor como se merecen. Y tengo que decir que, quitando la joya que me parece la primera temporada, probablemente ésta sea la que más me guste, aunque tuve que acostumbrarme al nuevo Dillon. Así como la segunda fue un poco extraña, aparte de inacabada (ay, esas huelgas de guionistas…) y la tercera ya fue un poco más de lo mismo, si algo puede decirse de la cuarta es cambios, cambios por todas partes.

Pido… nono, ruego… nono, reclamo… nono, ¡exijo! ¡Exijo una ovación para Nerea Martín, nuestra nueva chica Friday!

Probablemente lo más difícil para mí, auténtica fan de los azules Panthers (Go, Panthers, go!), de Riggins, de Saracen, incluso del egocéntrico Smash, al que al final se le cogía cariño, fue tener que renegar de mis colores y de la noche a la mañana convertirme en una cheerleader de los Lions. Pero se consigue, vaya si se consigue. De hecho, cuando los pocos amigos que he conseguido enganchar a la serie, y que todavía van por la primera temporada, me comentan algo sobre los Panthers, tengo que morderme la lengua, que sino la lío. Y no es plan

Vayamos por partes, que el giro que dio la serie, y que yo creo que le hacía un poco de falta, fue impresionante. Ahora Dillon está totalmente dividido, con dos institutos: West Dillon, con Tammy como directora, y donde siguen los Panthers, que por cierto ya no se parecen en nada al equipo que conocíamos; y East Dillon, en la zona más pobre de la ciudad, donde al bueno del coach Taylor le va a tocar hacer un equipo nuevo de la nada, en un sitio donde el campo es un desastre, y los aspirantes a jugadores del equipo un desastre mayor aún. En el feudo Panther están los McCoy, que parecen los reyes del pueblo, un Buddy Garrity cada vez más desencantado con lo que está viendo (¿soy yo la única a la que este personaje le parece enorme?), y la pobre Tammy que cada vez tiene más problemas con esa mafia y sus aires de grandeza. Y al otro lado del cuadrilátero… con calzón rojo… está… pues el coach Taylor, un puñado de estudiantes sin mucha idea de fútbol, Vince, que es la promesa del equipo pero que está jugando por orden policial, Landry, y… y nada más.

El gran BuddyEl gran Buddy

Y es con este panorama cuando vamos conociendo nuevos personajes y diciendo adiós a los antiguos, cosa que es bastante lógica… aunque es inevitable reconocerlo: me ha dado hasta pena irme despidiendo de algunos, como ya me ocurrió en anteriores temporadas. Probablemente el que más me emocionó fue Saracen, en aquel capítulo sobre la muerte de su padre, y que probablemente sea mi favorito de esta temporada. Matt abandona Dillon, dejando a Julie, para por una vez en su vida dedicarse a sí mismo, que ya le hacía falta. Un final bastante agridulce, pero que a mí me encantó.

Y el gran MattY el gran Matt

Tema aparte es la historia de Riggins, uno de los personajes que más ha evolucionado durante la serie junto con Tyra. Después de su intentona universitaria, con muy poco éxito, vuelve a su pueblo, que es donde quiere estar, a ayudar a su hermano en el taller, y a vivir en una caravana con Becky, una aspirante a miss, como vecina. Curioso el comportamiento del señor Riggins. Su relación con Becky me dejó totalmente anonadada. Que viva al lado de una persona de sexo femenino, que se interesa por él, y que la trate como a una hermana (¡sí, como a una hermana!) va más allá de mi alcance. Un detalle más de su evolución. Y además, por una vez, parece que tiene bastante claro qué es lo que quiere hacer con su vida. Comprar una finca e instalarse en Dillon. Pero no sería Riggins si las cosas salieran como él quiere, ya que acaba metiéndose en unas historias no muy legales con su hermano, y termina acusándose él mismo para salvarle, ya que acaba de tener un bebé con Mindy, la hermana de Tyra. Así que en esta quinta temporada le vamos a tener entre rejas. No sé, espero que aparezca, aunque sea esporádicamente, porque me parece un final demasiado duro para él.

Volviendo al tema del matrimonio Taylor (a quienes, por cierto, tenía en mis quinielas para los Emmy, que la esperanza es lo último que se pierde), en esta temporada ya directamente se salen por todas las esquinas. He tenido que ver como Tammy, siempre fiel a sus principios y a sus ideas, tiene que acabar agachando la cabeza en el asunto del aborto de Becky, para no perder su puesto. Y he tenido que ver a Eric tirando la toalla en un partido, cosa que vamos, no pensé que podría ocurrir jamás. Es curioso que hemos pasado de sufrir para que ganen los Panthers en el último minuto, a pegar botes de alegría cuando los Lions consiguen un touchdown mientras el otro equipo les está pegando una paliza de escándalo. Peeero… y aquí viene mi pero, tengo que reconocer, que de previsible, o de no previsible, como queráis verlo, el final no me gustó mucho. Viendo la temporada entera, la verdad es que ese final en el que los Lions ganan a los Panthers, cuando éstos se están jugando llegar al campeonato, no me resulta muy creíble.

Y otra cosa que me parece una pena es uno de los nuevos personajes, que ni he mencionado aún: Jess. Porque de momento no le veo mucho sentido, a no ser que sea porque en un futuro vaya a tener una relación con Vince. Quitando esto, me parece una temporada grandiosa, aunque demasiado corta para mi gusto, ya que me habría gustado mucho que hubiesen desarrollado un poquito más las tramas, sobre todo de los nuevos (Jess, Becky, Vince…), pero eso hace que espere aún con más ganas esta quinta.

Mientras tanto, que ya tenía ganas de escribirlo de nuevoClear eyes, full hearts, can't lose! O quizá debería decir, ya que estamos, Go Lions, never out the fight!

Tiempos duros para el coachTiempos duros para el coach

A modo de detalle: tuve la suerte de estar en Estados Unidos durante la Superbowl de este año, y francamente ahora sí que me resulta mucho más creíble esta serie. La locura que genera es algo impresionante, yo no me lo podía ni creer. Tiendas cerradas, bares con mesas reservadas, es un día muy muy grande para ellos, que yo siempre pensaba que exageraban en las series, pero qué va, como la vida misma


Categorías: Friday Night Lights Opinión Series Etiquetas:
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