¿Filtrar o no filtrar las series en Internet?

¿Filtrar o no filtrar las series en Internet?

“Internet es, por lo menos, un arma de doble filo. Los episodios pilotos de varias series se han filtrado en Internet en los últimos meses, generando expectación ante los estrenos. Sin embargo, las premieres se han visto lastradas por la pérdida de espectadores que ya las habían visto”. Así empieza un genial artículo de Miguel Rubio en el diario Público, que desarrollamos después del salto, cuestionándose si merece la pena generar expectación ante el estreno de una nueva serie filtrando el episodio en Internet o seguir el método tradicional y que todo el mundo espere al día del estreno. ¿Tú que crees?

La relación entre audiencias discretas en los estrenos y las filtraciones puede no parecer directa, pero hay factores que apuntan a que así es. Por ejemplo, los espectaculares aumentos de share de los segundos episodios. Los casos más notables han sido los de Fringe y True Blood. Cuando hace meses se “filtró” a la Red el episodio piloto de Fringe, la nueva serie de J. J. Abrams, todo el mundo dio por supuesto que el primer ADSL que había atravesado era suyo. El creador de Perdidos y Alias es un experto en utilizar Internet como su principal herramienta de marketing, como demostró con la promoción viral a coste cero de su película Monstruoso.

La noticia de que el capítulo estaba disponible para descarga corrió por foros y blogs acompañada de una encendida discusión sobre la calidad del nuevo producto. Efectivamente se consiguió que el público esperara la llegada de Fringe a la emisión de la Fox, pero gran parte de su audiencia potencial ya había visto el piloto (y no le había entusiasmado). En su estreno, la serie alcanzó una cifra elevada pero no espectacular de espectadores: 9,1 millones de televidentes. Una semana después, el dato se disparó: un 45% más de americanos siguió el segundo episodio, que sumó 13,2 millones de seguidores. Es cierto que la serie de misterio se vio beneficiada por el regreso de House con su quinta temporada, emitida justo antes en la misma cadena.

Algo parecido ha ocurrido con el nuevo proyecto de el responsable de A dos metros bajo tierra. La fantasía vampírica de Alan Ball, True blood, logró atraer la discreta cantidad de 1,4 millones de espectadores. A pesar de esta cifra y la tibia acogida entre la crítica, la HBO ya ha renovado el contrato a la producción y asegura que la segunda temporada se estrenará el próximo verano. Con esta jugada, la cadena quiere atraer a los fans con el argumento de que no tienen que temer que su serie favorita se cancele a mitad de temporada. Pero no es un salto al vacío: la segunda semana, la audiencia creció un 24% con respecto al estreno. Mientras, las reposiciones de éste sumaban adeptos hasta alcanzar los cuatro millones de espectadores.

Los siguientes en afrontar el reto de la doble ventana de emisión serán Dexter, cuyo primer episodio ya han visto muchos internautas (¡nosotros!), y Rockefeller Plaza, que ofrecerá su premiere antes en IMDB que en la NBC.

Poco más que añadir. Creo que el método tradicional de esperar al día del estreno tenía más encanto, además de que existe la posibilidad de que el piloto filtrado sea una beta del producto final. Más allá de cuestiones sentimentales, creo que no tengo ninguna preferencia. ¿Y vosotros?

Artículo de Miguel Rubio publicado el 18 de septiembre de 2008 en Público.


Categorías: Fringe Series True Blood
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