¿Es Dexter una serie sádica?

¿Es Dexter una serie sádica?

No. Definitivamente, no. Respondo yo mismo a la pregunta del titular. Dexter es una serie de ficción basada en un asesino en serie. Os preguntaréis a qué viene esta cuestión. Pues bien, hace unos días me encontré un artículo de la escritora Rosa Montero publicado el día 11 de diciembre en la contraportada de El País. Bajo el titular Sadismo hace referencia a la serie Dexter, criticando el exceso de violencia gratuita y preocupando conciencias sobre la televisión que ven los menores. “No pude terminar de ver ni siquiera un capítulo, así de repugnante es el producto”, “El protagonista es un psicópata encantador, un sádico simpático que busca la complicidad del espectador” o “el sadismo está de moda”, son algunas de las perlas que la escritora deja sobre Dexter. Os dejo con el artículo completo y luego comentamos:

Llega una nueva serie de televisión que ya estaba en el cable. Rizando el rizo de la venta al por mayor de la violencia, el protagonista es un psicópata encantador, un sádico simpático que busca la complicidad del espectador. Para endulzar la despampanante orgía de sangre, atrocidades perversas y refinada saña, este agradable asesino en serie sólo mata a los malos, es decir, a aquellos que a su vez son asesinos. Por cierto que no acaba con ellos por hacer justicia, sino porque disfruta haciendo sufrir. Ya digo que es un sádico. No pude terminar de ver ni siquiera un capítulo, así de repugnante es el producto.

Según un informe del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, los niños españoles pasan frente al televisor 930 horas al año, por 900 que están en el colegio. Cada hora ven entre cinco y diez actos violentos, y está demostrado que cuanta más violencia televisiva han visto, más agresivos son a los dieciocho. Se me ocurre que este nuevo carnicero dejará su huella en grandes y chicos. En los años setenta, las películas que ofrecían dosis masivas de violencia bajo la tenue justificación de un justiciero solitario que mataba malos, como Harry el Sucio, eran consideradas reaccionarias. Hoy, en cambio, se diría que el sadismo está de moda, con el agravante de que ahora las carnicerías son infinitamente más perversas y realistas. Hoy Quentin Tarantino saca en primer plano cómo torturan a un tipo rebanándole la oreja lentamente y a todos los modernos les parece la bomba. Y lo mismo sucede con este nuevo héroe televisivo cruel y morboso: qué guay, un matarife psicopático. Diversión a tope. Explotar el sadismo para obtener más share se considera de lo más normal, forma parte de ese fofo “vale todo” en el que vivimos. A mí, sin embargo, me repele: debo ser una antigua.

Rosa Montero, día 11 de diciembre de 1907 2007. Espectacular. Pocas veces se han dicho tantas estupideces en un artículo. Para empezar, la escritora podría dignarse a ver un par de episodios completos antes de juzgar. Es lo mínimo que se le exige a alguien que es o ejerce la labor de periodista. Además, alguien debería ayudarle a distinguir entre ficción y realidad, concepto que tiene distorsionado. El genial Hernán Casciari, también en El País, le contestó de una forma muy original, que podéis leer aquí. Dexter puede gustarte más o menos, pero asegurar que la serie puede ser responsable de los actos violentos de los jóvenes del mañana es una osadía impropia de un ser adulto y, suponemos, coherente.


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