Emmy 2010: Mejor secundario de drama

Retomamos el repaso a los nominados a que, recordemos, se entregan el próximo día 29. Tras una semana de vacaciones, el vuelve al tajo con una categoría que promete dar mucha, mucha guerra. El ring bulle con la presencia del candidato Paul, Aaron Paul, uno de los motores de Breaking Bad. Pero, ay amigo, enfrente tienes a dos pesos pesados como son Michael Emerson y Terry O'Quinn, que cuentan con décadas de experiencia y el puntito a favor de que su mítica serie se despide. Por si fuera poco, hay un mad men de la talla de John Slattery y un superclase como Martin Short. La partida ha comenzado… y los alegatos están a punto de caramelo.

Aaron Paul (Breaking Bad), por Dani Rodríguez
Breaking Bad suele ser, de cara a los no iniciados, la historia de un profesor de química que blablabla. Nada se suele decir de un chaval (¿cuántos años tendrá Jesse? ¿25?) que en muchas ocasiones se ha echado la serie a la espalda. Ayer, revisitando Peekaboo (2×06), me di cuenta cuánto del Jesse de la tercera temporada es culpa de ese Pinkman que pasa un día encerrado en la casa del terror. Ese día y la muerte de Jane, entre otras cosas, le han llevado a reconvertirse en la tercera en lo que es: el personaje más fascinante de Breaking Bad. Walt siempre tendrá un as en la manga para sorprendernos, pero Jesse siempre nos llevará más al límite en sus emociones. Aaron Paul saca más brillo que nunca a su personaje en la tercera, donde escenas como su cara a cara con Gus o el último plano, frente a Gale, valen un Emmy.

Martin Short (Damages), por Jordi Caus
En una serie donde Glenn Close y Rose Byrne se llevan gran parte de la atención, y donde excelentes secundarios han pasado en anteriores temporadas (algunos aún con nuevas apariciones esporádicas), es dificil hacerse hueco como nueva incorporación en un rol secundario. Probablemente pocos pensábamos al principio que ese abogado fiel y faldillero a la familia rica que le paga pudiera acabar nominado a unos Emmy. Pero Martin supo llevar a la perfección la transformación del personaje a raíz del descubrimiento de su pasado, hasta convertirse de momento en el único “malo” capaz de burlar a todo el mundo, Patty y Ellen incluidas, y salirse con la suya.

Terry O'Quinn (Lost), por Dani Rodríguez
En cierta manera, Terry O'Quinn siempre ha sido el niño mimado de Lost. Su John Locke es el caramelo de la serie, un personaje que posiblemente a algún que otro fan resulte pesado, pero que la inmensa mayoría nos atrapó desde los primeros compases de la primera temporada. Si Lost es una serie de personajes, Locke es el personaje de la serie. Y en la sexta, además de un Locke renacido en los sideways que ha interpretado a la perfección, O'Quinn ha tenido ante así el reto de doblarse. Funciona: nos ha brindado un gran malo al que ha sabido dotar de vida propia, alejándolo bastante de John Locke y completando un trabajo de artesano. El Locke de los sideways y el Hombre de Negro son las caras de una misma moneda que, sinceramente, huele a Emmy. No será porque no lo merece…

John Slattery (Mad Men), por Sol Martí
John Slattery no ganará el Emmy este año, de hecho no entra en ninguna quiniela de posible ganador pero su nominación es más que merecida ya que su interpretación del arrogante, cínico y millonario Roger Sterling es más que notable. El socio propietario de la agencia Sterling Cooper es un hombre que sabe lo que quiere, le gusta el poder, el buen whisky y, sobretodo, las mujeres guapas y si son pelirrojas con mucha curvas aún más. Slattery es un actor solvente que ya había demostrado su buen hacer en series como “Mujeres Desesperadas” pero es en “Mad Men” donde consigue sus mejores registros, quizás no se lleva escenas memorables como lo hace Hamm pero es uno de sus pilares base.

Michael Emerson (Lost), por Dani Rodríguez
Hubo un tiempo en que los focos de Lost iluminaban un rostro coronado por dos ojos saltones: los de Benjamin Linus (aunque a mí siempre me llamó más la atención su mueca con la boca que sus ojos). Alrededor de su figura pivotaba la gran serie, en la época en que nadie dudaba que fuera la gran serie. Luego llegó un orejudo con camisa blanca y al pequeño gran Linus le dieron puerta, y se pasó un par de temporadas en un tobogán, camino a la perdición. Por suerte supo frenar a tiempo, y la sexta temporada ha sido un regalo para Michael Emerson. Ben ha vuelto a estar en primera línea, se ha redimido y ha tenido más registros que nunca. Su personaje ha sido uno de los grandes de la sexta, y él, como actor, ha vuelto a conquistar. Y a emocionar…

Andre Braugher, de Men of a Certain Age, se queda sin defensa. Sorry, Andre…


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