Emmy 2010: Mejor drama

Emmy 2010: Mejor drama

Última etapa de , señoras y señores. El recorrido ha sido largo desde que empezáramos el pasado 26 de julio, pero ya hemos llegado al final, cubriendo las 10 principales categorías de los premios, que se entregan en diez días. Echamos el telón con otra categoría muy, muy reñida. ¿La que más? Bueno, el mejor actor de drama, por ejemplo, también está muy caro, pero la verdad es que la mejor serie dramática no se queda nada atrás. La sexta y última de Lost es un transatlántico difícil de hundir, porque la nostalgia es mucha, pero a ver quién le quita el pan a la fantásticas terceras de Breaking Bad y Mad Men o a la inenarrable cuarta de Dexter. Es más… ¿alguien puede descartar a True Blood o la debutante The Good Wife? Pues eso, que la cosa está que arde…

Breaking Bad, por Dani Rodríguez
Si en lugar de con trece capítulos de (aproximadamente) 45 minutos Breaking Bad se presentase a los Emmy con trece capítulos de tres minutos seguiría teniendo las mismas opciones de llevarse este premio. Es decir, todas. Porque Breaking ha cuajado una temporada sensacional desde el minuto uno de cada episodio, con intros sencillamente espectaculares. Desde el pasado de Don Salamanca (3×07), hasta la trayectoria de los Pollos Hermanos (3×09), pasando por la nana de Skyler (3×10), la sangrienta actividad de los primos (3×06), la historia de la autocaravana (3×05) o la muerte de Tortuga (3×03). Todas joyas, trece joyas. Y os hablo de las intros porque soy ordenado y me gusta empezar las cosas por el principio, pero podría seguir con la maravillosa evolución de los personajes (Jesse, Walt y Skyler se llevan la palma), la aterradora presencia de los primos, el inquietante Gus, el maravilloso Saul… hasta llegar a los últimos minutos de la temporada, sencillamente milimétricos. En fin, todo. Todo es magia en la tercera de Breaking bad.

Dexter, por Isabel Hernández
Su originalidad reside en su planteamiento: ¿Qué ocurre si el tipo bueno es precisamente el malo? Te hace dudar de tus convicciones morales más profundas. Dexter mata, sí, pero sigue un código tan lógico que no puedes sino aceptarlo. Esperas con ansias el triunfo del asesino, porque en el fondo no es tan diferente a ti, a tu oscuro pasajero. Citándole, “ninguno de nosotros es quien parecemos ser por fuera, pero debemos mantener las apariencias para sobrevivir”. Las reflexiones del protagonista, en off, te sueltan verdades tan grandes a la cara que te hacen estremecer. Y con Trinity, Dexter ha encontrado su mejor rival desde el Ice Truck Killer.

Mad Men, por Gloria Bravo
Mad men, la serie tranquila, pausada, sin grandes artificios ni pomposidades, aquella serie que sin darte cuenta te habrá conquistado, gracias a esos personajes tan bien dibujados, a la cuidada ambientación y recreación de la vida en los años 60 o a esa lenta pero magistral manera de contarnos la historia, a su ritmo, sin que aparentemente haya pasado gran cosa, pero al volver la vista atrás te das cuenta de cómo han cambiado las cosas, cómo han evolucionado los personajes. No esperes grandes cliffhangers al finalizar un episodio, no los habrá, en cambio disfrutarás de magníficos diálogos entre personajes aún mejores, de su realista estética y de una historia muy bien contada que te transportarán cuarenta años atrás.

Lost, por David Martínez
Era fácil defender Lost hasta que llegó la sexta temporada. La temporada que debía cerrar tramas, abordar misterios y redondear la historia de los losties. Es cierto que la sexta no es la mejor temporada de Lost, pero tampoco El Retorno del Rey es la mejor película de El Señor de los Anillos y, justamente, acumuló los premios que no habían ganado sus antecesoras. Lost se ha ganado el Emmy a mejor serie por su impacto social y su arriesgada apuesta, aunque para muchos al final saliera cruz. No es el premio a un año, es el reconocimiento a una época dorada de la televisión en la que Lost ha sido bandera. Cinco años después de esta foto, creo que ha llegado la hora de repetirla.

The Good Wife, por Íñigo Cobo
The Good Wife debe ganar. Lo afirmo con una seguridad pasmosa, como si no me percatara de las fieras que tiene delante, ya sea el factor nostalgia de Lost o la impoluta elegancia de los hombres locos, pero la serie de la CBS ha demostrado esta temporada algo que hace tiempo no se veía, justamente porque todos los procedimentales han caído en la era del píxel, del zoom y la frivolidad. El malogrado Grissom y sus colegas apenas pueden ya considerarse televisión, Ley y Orden es un bucle infinito. Ésta, por su lado, ofrece una abogacía firmemente entretenida, personajes multidimensionales y unas actuaciones brillantes. Lo que Mad Men aportó a las series de señores con corbatas, lo reafirma The Good Wife. Es hora de pasar el relevo a los Florrick.

True Blood, por Elisabet Pérez
Es difícil aguantar en un lugar en el que todo el mundo cree que estás loco, donde todos te desprecian, pero ahí tenemos a Sookie, una telépata enamorada de un vampiro, Bill, que aguanta cualquier cosa. Eric, el vampiro más seductor, te hipnotizará con su mirada, le temerás por su mirada, no le hacen falta palabras para expresar cualquier cosa. Cambia de imagen con el cambiante Sam, aprecia la simpatía del camarero gay Lafayette… Sangre, violencia, sexo… e incluso el lado más afectivo de los vampiros. Todo eso y más es True Blood.


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