Emmy 2010: La no-noche de Lost

Emmy 2010: La no-noche de Lost

De vacío. , para muchos la gran serie de lo que llevamos de siglo, volvió a casa de la gala de los como había llegado. Ni una migaja le tocó en la noche del 29 de agosto. Sin entrar a valorar si es o no justo que la serie de ABC haya sido ignoraba en su despedida, ni tampoco si las nominaciones (a mejor drama, a Fox, a Mitchell, a Emerson y O'Quinn) ya eran suficiente reconocimiento (otras en su misma situación, como 24, ni tan siquiera estaban nominadas), sí vamos a ver cómo se vivió la noche de los premios desde la perspectiva lostiana. Aunque no fuese su noche…

Empezamos con un previo, con las palabras de los actores antes de la gala. Ben, Hurley y Locke al habla:

Michael Emerson y su mujer viven ahora juntos de nuevo en su casa, en Nueva York, y según Emerson han sido unas vacaciones geniales porque era lo que le apetecía, huir de los paraísos como Hawaii. Sobre su posible papel en True Blood, Ben dice que debería interpretar a alguien inocente, nada de personajes siniestros. De Lost echará de menos la camaradería, la aventura, la adrenalina, las localizaciones… Mientras hablan, vemos pasear por la alfombra roja a Bryan Cranston y Jane Lynch, por cierto.

Él sí echa de menos Hawaii… Y Lost en sí, estar ahí arriba. Cree que ponerle fin fue lo correcto, pero que eso no evita que la eche de menos. De momento no tiene muchos planes; ya ha vuelto a California y está intentado saber qué hacer después de Lost.

A Locke no se le oye demasiado bien… la chica le pregunta si le sigue resultando divertido ir a los eventos de alfombra roja, a lo que Terry responde que tampoco lleva tanto tiempo en ellos. Desde que acabó Lost ha dedicado el tiempo prácticamente a descansar (“subí y bajé muchas colinas durante la serie”), y si Lost hubiese ganado… se hubiera tomado un par de copas antes de ir a casa. Lástima.

El que no calló en toda la noche fue Damon Lindelof, que en su twitter hizo casi una cobertura en directo de la ceremonia. Cuando Aaron Paul superó a Michael Emerson y Terry O'Quinn en la pelea por el mejor secundario de drama, twitteó lo siguiente:

Do not give up hope!!! But Aaron Paul… awesome!!! Seriously people, do not give up! (¡No perdáis la esperanza! Aaron Paul… ¡increíble! Pero en serio, gente, ¡no desesperéis!)

Pero es que la cosa no mejoró. Breaking Bad volvió a ser la bestia negra cuando Matthew Fox perdió el galardón de mejor actor de drama en favor de Bryan Cranston. Y luego fue Mad Men la que le arrebató a Lost el título de mejor drama. Game over. Y Lindelof dijo…

“For the love of God do not… oh. Wait. Damn. Okay, fine. It is now okay to give up. Thank you for your energy, guys. We felt it. (Por el amor de Dios, no… oh. Espera. Mierda. Vale, está bien, ahora sí hay que abandonar. Gracias por vuestra energía, gente. La hemos notado.)

El único consuelo fue el piropo de Matthew Weiner, el creador de Mad Men: “Como mucha gente, pensé que ganaría Lost”. Que, bien mirado, tampoco es ningún piropo


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