El The Walking Dead que pudo ser…


…y no fue, lamentablemente. Y es que The Walking Dead podría haber sido diferente. Podría haber sido mejor. Incluso podría haber sido buena. Al menos, sobre el papel… que tenía escrito Frank Darabont para su segunda temporada, que ha alcanzado cotas de insipidez desconocidas en televisión: personajes planos, una reducida cuota de zombies (y de sangre) y una importante ración de miradas vacías, tópicos y frases insustanciales por episodio. Darabont escribió y dirigió el piloto e hizo de showrunner durante la primera temporada, pero saltó del barco antes de empezar la segunda. Algunos dicen que se marchó porque empezaba oler a humo, otros dicen que lo empujaron y posiblemente la verdad sea que se llevaba mal con los jefes de AMC y la lógica obligó al cambio. La cuestión es que, cuando se marchó, Frank ya había diseñado la segunda temporada, que nada tiene que ver con la que emitió AMC. Cosas de la vida, algunos medios han tenido acesso a ese guión y, aunque ni Robert Kirkman, ni la cadena, ni el propio Darabont han confirmado su veracidad, se trata de dos fuentes (Crave Online y Ain’t It Cool) que no se tirarían a la piscina así como así. Tampoco es April Fool’s Day, así que estoy bastante convencido de que esta es la segunda temporada que nunca quisimos perdernos…

¿Recordáis cómo empezaba la segunda temporada? Sí, era aquel… No, con aquella chica que… O era el zombie de… No, no me acuerdo. No me considero un fanboy de The Walking Dead, pero podría decir que unos cuantos años viendo series me han aportado cierta capacidad para recordar buenas escenas. Y con eso está todo dicho. Sí me acordaría, estoy prácticamente seguro, de la que había propuesto Frank Darabont en su guión. La escena inicial nos trasladaba a los primeros días del apocalipsis zombie, cuando el vecino de arriba aún no quería comerte vivo. La historia seguía a un grupo de Rangers que, de misión en Atlanta, se quedaban atrapados en pleno brote epidémico. “Todo lo que tenían que hacer era asegurar un perímetro de unas doce manzanas, una tarea aparentemente sencilla que pasaba del ‘la ciudad es segura’ al ‘mierda, hemos perdido el control, el mundo se está acabando'”, dice Darabont en una (supuesta) carta enviada a los de Ain’t It Cool. Como dicen por ahí, igual que en Black Hawk Down, pero sin somalíes y con zombies. Suena bien, ¿verdad? Pues espera, que hay más y mejor.

En esa misión por Atlanta, el equipo de Rangers se iría cruzando con varios de los personajes principales. Como Amy y Andrea, resguardadas en una improvisada barricada llena de civiles. Todos tienen órdenes de disparar a matar a los zombies para detener la propagación del virus, pero la situación se les va de las manos, el pánico se apodera de la escena y varios civiles acaban devorados por zombies o cosidos a tiros en el fuego cruzado. No es el caso de las dos hermanas, que reciben la inesperada ayuda de un desconocido. Así se presenta Dale. “Para ellas no es nadie, sólo un tipo que ve la oportunidad de hacer el bien en un momento determinado y que sabe reaccionar ante la situación”, comenta Darabont.

El capítulo acababa con el último superviviente de los Ranger infectado dentro de un tanque. Un tanque… que nos suena. ¿Os acordáis?

La idea de Darabont era hacer una especie de flashback al final del capítulo uniendo las historias de Rick y el Ranger, al que acaba disparando. De esta forma pretendía contarnos que detrás de cada zombie, de cada ser inanimado y hambriento, por muy feo que sea, hay una historia más o menos conmovedora. El objetivo era romper la linealidad de la serie con un capítulo distinto, al estilo Lost con los episodios de Desmond, por ejemplo.

El añorado showrunner no explica por qué la dirección de la serie rechazó el proyecto, aunque ahora sí podríamos encajar la teoría de que era demasiado caro, en especial para un episodio en el que no se avanzaba en la historia de los personajes principales. Recuerdo que AMC, en su día, aseguró que la marcha de Darabont no suponía apenas cambios sobre el plan previsto. Evidentemente, por eso no nos pasamos la segunda temporada encerrados en una granja, yendo y viniendo de una ciudad para recoger tests de embarazo y buscar a una niña… ¡que estaba en el granero!

Por si quedaban dudas de que el dinero primó por encima de los contenidos, y que el mal rollo era un compañero de viaje más de la serie, esto es lo que dice Sam Witwer, el Ranger del tanque: “todo esto sucedió porque querían ahorrarse dinero. Creyeron necesario reducir el presupuesto un 35 por ciento. ¿Recortar presupuesto? No me gusta la idea. Y no es tan simple como retirar el apoyo a la serie, porque allí hay gente muy profesional. Gente que se parte el pecho para entretenernos a todos. Gente que ha sido amenazada para que no hablaran de lo sucedido. Es feo… es realmente feo lo que ha pasado ahí dentro”. Claro que tampoco nos vamos a poner exquisitos. A AMC le funciona la fórmula gastando uno igual que si gastara dos. ¿Para qué gastar dos?

La serie continuaba con el 2×02 ya centrado en el grupo de supervivientes que todos conocemos. Y aunque Darabont no dice nada al respecto, estoy seguro que no se le había pasado por la cabeza tenernos una temporada entera metidos en una granja. Pero esa es otra historia… que nunca conoceremos. Ahora Darabont se lleva su talento a TNT, donde desarrollará una serie de policías y villanos ambientada en el creciente Los Angeles de los años 60, cuando se produjeron crímenes tan famosos como el de La Dalia Negra. L.A. Noir, que así se llama la serie, está basada en el libro homónimo (que lleva el subtítulo The Struggle for the Soul of America’s Most Seductive City) de John Buntin. Darabont será el productor ejecutivo, ha escrito y dirigirá el episodio piloto. Será su primer proyecto después de saltar del barco de The Walking Dead. O tal vez lo empujaron. Pero el barco va sin rumbo…


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