El día que Vince Gilligan trajo malas noticias

Vince Gilligan, con Aaron Paul y Bryan Cranston

Vince Gilligan Talks Series Finale, leo en SpoilerTV, y el café se me escapa de la boca. El titular ya me indica que vamos a tener que cambiar la planificación, pero en cuanto me adentro en la noticia me doy cuenta de que se está cociendo algo gordo. “¡Paren máquinas, salimos a tres columnas con Breaking Bad!”, gritó a todo pulmón casi subido a mi mesa en la octava planta del Edificio Todoseries, nuestra sede central en plena avenida Diagonal barcelonesa. La redacción en pleno se queda paralizada, cuarenta ojos se me quedan clavados en la nuca mientras doy la vuelta y voy corriendo a sacar a Martínez de su despacho, donde está desayunando, como cada viernes, con Terry y Michael. Ambos están muy emocionados, explicando el primero sus nuevos proyectos (“Esta vez en serio”, dice) y el segundo las próximas tramas de la serie que protagoniza, pero en cuanto digo las palabras mágicas (“breaking” y “bad”) el propio Martínez los echa a patadas. Analizamos el material que nos ha llegado y en cinco minutos el Comité de Crisis está reunido en la Sala de Juntas, planta -1. La situación es crítica. Hay malas noticias sobre la serie de AMC, lo nunca visto…

Ahora en serio, con quien desayuna Martínez cada viernes es con Yvonne Strahovski y Sofia Vergara, que no os engañe…

Vince Gilligan tiene en su poder una de las mejores series del panorama actual, y con ella una misión digna del mejor relojero suizo: hacer encajar piezas. Hasta donde hemos visto en sus cuatro temporadas emitidas, Breaking Bad prácticamente fluye. Una narración con pulso firme, con grandes personajes y mejores actores… Ahora bien, le queda quizá lo más complicado: cerrar el círculo. Construir un final a la altura, el broche que le dé a la serie categoría de clásico. Para ello hay ni más ni menos que 16 episodios de margen, justo lo que durará la quinta y última temporada. 16 capítulos que Vince Gilligan, claro, tiene milimétricamente planificados en… no, espera. No. No los tiene planificados en absoluto.

“Me gustaría que fuera así, pero no. Tengo ciertos deseos y esperanzas sobre el final de los personajes, pero de momento no es nada definitivo y que se pueda ajustar a las tramas”, confiesa en una entrevista para el portal Today.com. Vale, ya sé que no es el fin del mundo… pero no me digáis que no parece que Gilligan es de los que lo tiene todo atado y bien atado. Y que además da la sensación de que el desenlace ya estaba en su cabecita casi desde el inicio.

Es tranquilizador, sin embargo, saber que ese final le preocupa tanto como a nosotros: “Por las noches me desvela el hecho de no engañar a los espectadores. Más bien me produce pesadillas. Supongo que cuanto más nos acerquemos al capítulo final peor será. Pero por eso vamos a terminar ya, porque queremos que cuando la serie acabe lo haga con los fans a bordo, y para eso tenemos que ser honestos en nuestra narración. Breaking Bad es el mejor trabajo que he tenido nunca, y estoy seguro de que en un tiempo echaré la vista atrás con nostalgia.”

Gilligan también habla en la entrevista de la polémica escena de Gus, ya sabéis a lo que me refiero: “No buscamos ser una serie impactante en ese sentido. Seguramente mientras lees esto piensas ‘Ya, claro…’, pero en serio que no pretendemos ser sangrientos o morbosos. Queremos ser dramáticos, sencillamente darle a la audiencia un tema de conversación para el día siguiente.” ¿Pues sabes qué, Vince? Lo lográis


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