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Diez cosas que me encantan sobre ti

Diez cosas que me encantan sobre ti

Hace una década, la película Diez razones para odiarte se convirtió en un extraño objeto de culto por méritos propios. Heath Ledger y Julia Stiles nos metían en un instituto de California, donde las taquillas y los libros de Álgebra actualizaban en versión teen y yanqui La Fierecilla Domada de Shakespeare. Vamos, la chica antisistema (paz, amor y nada de guerra) se las veía con el rebelde de la moto, y su prefabricada hermana, obsesionada con la popularidad y ser animadora, acababa rendida ante el empollón, margi y último escalafón de la jerarquía (gran Joseph Gordon-Levitt). Una comedia genial, pues claro que sí, que sería, gracias a un fantástico guión lleno de referencias pop y mala leche, el antecedente de las películas adolescentes que vendrían en el siglo XXI. El gran ejemplo, la bestial Chicas Malas. El fanatismo freak entorno a la cinta, que sigue y seguirá lo suyo, no sólo demostró entonces lo actual que resulta un tema del que ya escribió un inglés con collarín hace cinco siglos, pero también propulsó la creación, el año pasado, de una serie inspirada en ella y muy al nivel. Con el mismo título, una cada vez más desvergonzada ABC Family estrenó con bastante éxito la nueva adaptación. Nuevo reparto, con excepción del papá Larry Miller, y unos argumentos que se fueron alejando libremente de las de la película de 1999. Digo esto en pasado, porque todo muy bonito, sí, hasta que fue cancelada a finales de abril. Motivos no faltaban: después de un parón de varios meses, volvió la serie, pero no su audiencia. Echaré la culpa a la cadena, qué cruel la maldita, que excedió demasiado los bloques de episodios y la gente “debió” de olvidarse. ¿Así que por qué uno tiene que ver 10 Things I Hate About You, una serie que reúne todos los clichés adolescentes bien ordenaditos y mascados y que fue abruptamente cancelada dejando un montón de cliffhangers que nunca se resolverán? Fácil: gritando diez cosas por las que amar, sin concesiones, esta genial sitcom. Y creedme, se hace querer.

Porque los cliffhangers, al fin y al cabo, nos importan un carajo: el episodio 20, titulado Revolution, no se queda corto en cuanto a intrigar al personal. Cada personaje recibe su respectivo giro, su pillada y su situación comprometedora. Aquí, tristemente, queda también clara la confianza de los responsables de la serie a un segundo año que nunca sucederá. Pero tampoco nos preocupa demasiado. Me remitiré a la excusa del decepcionado orgulloso, que admite que lo de verdad divertido ha sido todo lo sucedido hasta el momento del Gran Tortazo (también conocido como el The End de Lost). Con sus más y sus menos, los veinte episodios de 10 Things son de un disfrute genial, entretenimiento light y una autocrítica deliciosa y un poco capulla para estar donde está.

La familia Stratford: tenemos a las hermanas protagonistas, Bianca y Kat. Negro y blanco, agua y aceite; la pequeña y la mayor, aunque la que mejores líneas se lleva es Kat. Alternativa, activista de la vida y un poco negada de todo. Bianca, por su parte, sólo tiene en la mente escalar hasta el puesto más vistoso de la escuela y que todo el mundo la adore, melena rubia y carisma mediante. Pero recordemos que después de ABC va Family, y las puñaladas no sangrarán. El sexo porque sí es malo, hay que ser consecuente y, no sé si a propósito, el padre de éstas representaría la recatada ideología que se traen entre manos. La última escena de la serie, precisamente, nos lo dice todo. Id hasta el último minuto (ya lo he dicho, ¡qué más da el final!):

Por el chica conoce chico y luego ya veremos: aparte de las hermanas, los otros dos personajes de gran peso los encontramos en sus medias partes. Patrick Verona, Ledger en el cine, es aquí el nieto de Gregory Peck, Ethan. Chupa de cuero, voz profunda, las malas vibraciones que nos daba su interpretación en los primeros episodios se borran pronto, puesto que el actor no tarda en despejar la sombra de Heath. No por ser mejor que él, porque eso es casi imposible, sino porque construye un personaje completamente diferente. Bueno o malo, eso lo dejamos al más quisquilloso. Por su lado, la cuota geek la cumple Cameron, que también se aleja de su clon cinematográfico, el genuino Gordon-Levitt, pero esta vez por altura: Nicholas Braun es un maldito gigante… no sabía yo que la genética proveía semejantes criaturas (y es tan lerdo que lo adoramos por eso). Curiosamente, las tramas del personaje en serie y película siguen caminos diferentes. Pero eso ya lo veréis.

Por la Fauna y Flora en Padua High: Chastity es la Reina Abeja que todo instituto necesita, o eso es lo que nos cuenta The CW en todas sus series, y Joey es su versión masculina, pero cambiando el pompón por el balón y la falda por los pantis, aunque la ropa ajustada la siga llevando. Ken y mariscal al mismo tiempo, y muy parecido a su tocayo de Friends. En el otro lado de la balanza, sus versiones impopulares. Mandela, que sufre una increíble transformación entre las adaptaciones (antes y después) y Michael, todos ellos necesarios y, cómo no, dando el cante.

10 Things I Hate About You10 Things I Hate About You

Por los guiones y las referencias: puede que la serie se resienta un poco a mitad de temporada, con una notoria irregularidad, pero incluso en sus peores momentos encontramos brillanteces ocasionales, porque la serie rebosa de ellas. He mencionado todo eso de la cultura pop, que siempre hace a un producto más querible por lo gracioso, y aquí no falta. Lo encontramos ante todo en los nombres de los personajes, como Cameron James, el más friki (contaba los días para el estreno de Toy Story 3 y la chica a la que le guste Lost se convertirá en su alma gemela) y Chastity Church (Castidad Iglesia), la más promiscua. Patrick se apellida Verona, el shakespeariano pueblo de Romeo y Julieta, pero las demás y muy evidentes influencias del autor están por todas partes: el tío Bill nació en Stratford, Padua es donde se ambienta The Taming of the Shrew, título original que, rascando un poco, fonéticamente suena similar a “10 Things I Hate About You.” Pero os animo a que busquéis toda la Wikipedia que podáis, porque realmente, la hay.

Porque, después de todo, sí sabemos lo que habría pasado (¡spoilers!): que la gente cotillee es bueno, y también que exista Entertainment Weekly. El productor Carter Covington explicó el mes pasado cómo hubiese sido su resolución ideal de la serie, lo que estaba planeado desde un principio. Aunque el english gentleman Blank seguiría metiendo sus narices en la pareja, Kat y Patrick estaban destinados a caminar hacia el atardecer dados de la mano; además, ella le convencería para ir a la universidad, algo que nunca había estado en su agenda. Walter se convertiría en una especie de figura paternal para el joven Verona, con una difícil situación en casa que íbamos a conocer más a fondo en la segunda temporada. El beso de Joey y su nuevo carácter después de participar en The Biggest Poser daría paso a un triángulo con Bianca y el desdichado Cameron. ¿Y Chastity? Aquí viene lo bueno: Dana Davis había pedido salir de la serie, así que su desaparición sí que iba en serio.

Porque sólo necesita siete razones, y porque sólo se me ocurren seis. 10 Things I Hate About You es, además, una serie ideal para matar tardes en verano, pequeños espacios de aburrimiento que se pueden aprovechar con apenas media hora de culebrón adolescente, chorradas varias y gran ritmo. Buenísima. Y encima, está esto:


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