Diez amigos inolvidables que hicimos en 2016

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2016 fue un gran año para las series. 2016 es uno de esos años que, cuando estemos en 2025 y miremos al pasado, destacaremos por la cantidad y la calidad de las nuevas producciones. Pensadlo: HBO estrenó Westworld, que es el proyecto más ambicioso de la cadena desde Game of Thrones; FX puso en marcha The People v. O. J. Simpson, un soberbio acercamiento a uno de los juicios más mediáticos de la historia de Estados Unidos… y, lo más importante, que pone la primera piedra de una nueva y prometedora anthology series (American Crime Story); AMC se subió al carro con la miniserie The Night Manager; y Netflix siguió a lo suyo, que es estrenar un par o tres de bombazos al año, y en los últimos doce meses llevó a su catálogo Stranger Things (seguramente la serie más relevante del año), la premiada The Crown y la controvertida The OA, que no quiso hacer ruido al llegar y se marchó dando gritos. Desde Todoseries hemos querido hacer un repaso a ese gran año que nos dejó hace ya casi un mes, pero en lugar de señalar a las series, hemos decidido apuntar a algunos de sus protagonistas. Son diez grandes personajes que nacieron en 2016. Son diez nuevos e inolvidables amigos.

Prairie Johnson – The OA

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Prairie no es de esas que venga a hacer amigos, pero es alguien con la que siempre puedes contar… si no eres su familia adoptiva, claro. The OA nos trajo una historia que se centra no solo en lo que le acontece a esta chica misteriosa, extraña y tosca en ocasiones, sino en lo que propiamente es Prairie. Hay quien dice que somos víctimas de nuestras circunstancias y el resultado de lo que hemos vivido. Con una infancia difícil, su ya desaparecida minusvalía, el secuestro y todo lo que viene después, no es de extrañar que OA sea una chica complicada. ¿Pero quién quiere amigos aburridos?

Que la vida no es fácil lo hemos aprendido a golpes, y todos necesitamos a alguien con quien compartir los sinsabores del día a día, o simplemente desconectar. Quedar un rato por la noche y recordar viejas historias. Bailar como si la vida nos fuera en ello. Alguien que nos quiera más cuando menos nos lo merezcamos. Y alguien, en definitiva, que nos ayude a ser mejores, a superar nuestros miedos, frustraciones y todo eso que no es más que parte de la vida.

Pero también nos gusta rodearnos de aquellos que admiramos, más que nada por si se nos pega algo. Gente independiente y resuelta, con principios e iniciativa. Y OA nos ha demostrado que además de su talento, tiene un gran corazón y que haría lo que fuera por nosotros. Como prueba de amistad solo tenemos que evitar hacerle demasiadas preguntas y aceptarla como es, con sus virtudes y defectos. Y creer en ella. ¿Para qué están los amigos, si no? (Antonio Molina)

 

Nasir Khan – The Night Of

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A nadie le extraña ya el meteórico ascenso del actor y rapero británico de ascendencia pakistaní Riz Ahmed, y prueba de ello es su apabullante interpretación de Nasir Khan, un joven estudiante de universidad acusado de asesinato en la enésima joya de la HBO, The Night Of. En mi caso, he de decir que mi primera toma de contacto con Ahmed fue hace ya unos cuantos años, en aquella interesante miniserie inglesa de corte post apocalíptico y deudora del cine de zombis de George A. Romero, Dead Set. Tras su paso por el apocalipsis zombi y algún que otro trabajo en televisión, volví a verlo en la desternillante comedia negra sobre terroristas yihadistas, Four Lions, y poco después junto a Jake Gyllenhaal en Nightcrawler, un thriller extraño e inclasificable en el que su participación se reducía a un pequeño papel. Y bueno, todos sabemos que hace poco fue fichado por Disney para robarle a Darth Vader los planos de la Estrella de la Muerte en Rogue One: Una historia de Star Wars.

No lo puedo ocultar: me encanta Riz Ahmed. Y en “The Night Of” hace gala de unas dotes interpretativas muy por encima de la media, obsequiándonos con un personaje (Nasir Khan) cuya evolución a lo largo de los ocho capítulos que dura la serie es absolutamente memorable, mostrando las devastadoras consecuencias y el inevitable deterioro que conlleva el ingreso en una prisión, y aunque los premios que entregan las academias y asociaciones nunca han sido santo de mi devoción, ahí está su nominación al Globo de Oro a mejor actor de miniserie. Lo dicho, grandísima interpretación de este joven y prometedor actor británico, que dota al personaje de Nasir Khan de una intensidad y un dramatismo solo al alcance de los mejores intérpretes; eso sí, si tienes a tu lado a Omar Little y a un dinosaurio de la interpretación como es John Turturro, y encima te toca el Gordo de currar en la HBO, casi que tienes todo el trabajo hecho… (Darth Mou)

 

Dr. Robert Ford – Westworld

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Un niño, en búsqueDa constante de su sueño. Un niño, con alma de aRtista y espíRitu científicO. El mundo, nuestro mundo, se le quedó pequeño desde que él apenas levantaBa un par dE palmos del mismo. CRear, crear, crear… Gracias a personas como él, nuesTra especie… ¿avanza? ¿Cuál es su propósito, su signiFicadO? Un “demiuRgo”, ya hombre, pero que no Deja de ser un niño, y que ahora sabe, a ciencia cierta, que está jugando a ser Dios sobre la tierra, practicando “brujería”, creando vida, a partir del caos. Todo esto implica sus riesgos. Mas, aún a sabiendas de que, en otra época, habría sido quemado en la hoguera, sin derecho a petición de último deseo, adopta “el error”, incluyendo los propios, como principal motor de la evolución. De este modo, aquél niño, ahora hombre, lo consigue, construye su sueño, con sus propias manos, un mundo ¿mejor? ¿Y entonces… qué? ¿Qué ocurre cuando se convence de que ha llegado a lo máximo que puede aspirar y alcanzar, precisamente, por su condición, por su naturaleza innata? La decepción lo envuelve, desilusión por aquello en lo que ha terminado convirtiéndose su sueño; quizás, incluso frustrado de sí mismo, en particular, y de la especie a la que pertenece, en general.

Es en este momento de crisis existencial donde nos encontramos con: unid las letras en mayúscula y negrita de arriba. El Creador. Dador y Quitador de vida. Controlador Total. Un chasquido de sus dedos basta para detener el tiempo y el espacio en su mundo. Alguien con tanto poder, ¿impone respeto o miedo? Mientras le acompañamos en su viaje nos regala citas míticas, muchas de ellas inspiradas en los clásicos, de los que se confiesa amante, mas una de ellas nos deja clara la respuesta cuando siente amenazada su obra: “Please, don’t get in my way” (Por favor, no te pongas en mi camino).

EL DR. ROBERT FORD. Paradigma del ser humano más metafísico y trascendental. No tiene amigos, se ha quedado solo, hablando a solas, en un lúgubre y abandonado sótano, con su viejo Bill… ¿Un brindis por la mujer de los zapatos blancos? Mientras decide qué hacer con su mundo, su sueño, entre la nostalgia de lo que fue la magia de sus inicios, de pura creación, y el arrepentimiento, por algunos actos cometidos en el camino, para que nadie pueda arrebatarle lo que es suyo, por derecho propio, podemos preguntarnos: ¿aprendemos realmente de nuestros errores, buscamos realmente la virtud, o no salimos de nuestra cáscara de autocomplacencia? ¿Nos conformamos con el “control” de nuestro mundo, de nuestro “sueño”? ¿Este es un mundo que ya no nos pertenece, aunque no seamos conscientes aún de ello?

Personaje e interpretación, no sólo del año 2016, quedará en los anales de la historia de las producciones para televisión de todos los tiempos. Por tratarse de un personaje con una profundidad inusitada, tanto en la pequeña (cada vez menos pequeña) como en la gran (cada vez menos gran) pantalla (y no lo digo por el tamaño de las mismas…). Por ser, en mi opinión, la interpretación de Sir Anthony Hopkins, demostrando de una forma portentosa, estar en el mejor momento de su carrera, haciendo suyo el personaje, provocando que se nos erice el vello cada vez que aparece en pantalla. En unas ocasiones, con un sutil gesto de su rostro; en otras, con un matiz de su voz. (José María Ruiz Jiménez)

“Los cobardes mueren muchas veces. Los valientes gustan la muerte sólo una vez” (Julio César, Shakespeare)

 

Marcia Clark – The People v. O.J. Simpson

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Cuando pienso en una de las series que más me gustaron en 2016 sin duda alguna entre ellas está American Crime Story, y si aún me piden que escoja “El Personaje” del pasado año lo tengo más que claro: Marcia Clark. La actuación de Sarah Paulson eleva a un grado superior un personaje que brilla con luz propia, sin necesidad de florituras, que sobresale por encima del resto y cuyo carácter e historia no dejan indiferentes a nadie.

Nos tenemos que poner en situación para comprender a Marcia Clark, volver al contexto de los años 90 y, sin duda alguna, al de un juicio en el que destaca la presencia masculina. Es una sociedad que se está acostumbrando a ver mujeres interpretando roles que antiguamente eran masculinos. Si conocéis mínimamente el juicio de OJ Simpson sabréis que no fue fácil, y mucho menos para Marcia Clark. No solo tuvo que enfrentarse a un ejército de abogados, sino que tuvo que hacerlo frente a un mundo y unos medios de comunicación sexistas, donde solo importaba cómo iba peinada o vestida, cómo es su cuerpo o si era madre soltera. Atrás quedaba el papel tan importante que ejercía en un juicio de ese calibre. Vemos a un personaje fuerte, independiente e inteligente, que lucha por sus propósitos y sobre todo que se cae, que se hunde, que muestra sus sentimientos. Porque todos nos caemos y sufrimos, y Marcia no se quedó atrás, tuvo que levantarse y enfrentarse no solo a OJ y sus innumerables abogados, tuvo que enfrentarse a la sociedad norteamericana al completo. Acompañarla durante diez capítulos es una aventura que repetiría una y otra vez y que no me canso de recomendar: hay que ser testigos de cómo lo vivó, de cómo luchó, acertó y se equivocó para comprenderla. Para mí, Marcia Clark no es solo un gran personaje, sino el personaje de 2016. (Raquel Macia)

 

Phil – Roadies

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El gran éxito de Stranger Things hizo que pasaran muy desapercibidas algunas series que también se estrenaron el pasado verano. Por ejemplo, Roadies, la historia creada por Cameron Crowe para Showtime, que ni siquiera consiguió renovar por una segunda temporada. Para los que no estamos al tanto del negocio de la música, los “roadies” -también conocidos como “pipas” en España- son los técnicos que siguen a las grandes bandas del rock en sus giras. Se ocupan de que todo esté preparado en los conciertos, desde las luces y el sonido hasta el catering o los equipajes. En este caso, nuestros roadies trabajan para la ficticia Staton-House Band en su recorrido por algunas de las principales ciudades americanas. La convivencia tan cercana y la mutua pasión por la música hacen que formen algo más que un equipo, prácticamente una familia. Y las familias a menudo necesitan de una figura que les mantenga unidos.

Ese es el papel de Phil, el veterano que lleva en el circo del rock desde que se unió a la gira de los míticos Lynyrd Skynyrd en los años 60. Nunca sabremos cuál era su trabajo en concreto, pero sí que marcaba el estado de ánimo de todo el equipo. Capaz de recordar todos los detalles de las caprichosas estrellas del rock, es el guardián de las tradiciones y guía espiritual, ya sea con su presencia o en su ausencia. Como lo definió uno de sus compañeros: “Phil is a fucking state of mind, dude”. Interpretado por Ronald Dee “Ron” White, un humorista bien conocido en EEUU por sus monólogos, le confirió al personaje el espíritu socarrón y pendenciero que necesitaba. Nunca fue el protagonista, pero seguro que siempre me acordaré de Phil y sus historias cuando vuelva a uno de esos grandes conciertos del verano. (Roberto CL)

 

Yorkie (San Junipero) – Black Mirror

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La esperadísima tercera temporada de Black Mirror (gracias Netflix) nos deja, como siempre, el apasionado debate sobre el devastador poder de la tecnología en el individuo y en la sociedad, en este caso apuntando directamente a las redes sociales, a los videojuegos o a la realidad aumentada. El pesimismo endémico de la obra de Charlie Brooker, sin embargo, encuentra un hilillo de esperanza en esta tercera temporada en uno de los mejores episodios que vimos en 2016: San Junipero.

San Junipero también pivota sobre el poder de la tecnología en un futuro no-tan-lejano, pero lo hace para abrirnos una puerta a la vida después de la muerte. Para darnos esperanza. Y lo hace con la única arma que jamás podrá crearse con robots: el amor. El amor entre Kelly (Gugu Mbatha-Raw) y Yorkie (Mackenzie Davis), dos mujeres con vidas separadas que, paradójicamente, se enamoran a las puertas de la muerte. Por suerte, en este universo distópico de Charlie Brooker, la muerte puede significar sólo el paso anterior al limbo de San Junipero. Y Yorkie está decidida a dar ese paso junto a Kelly, aunque para ello tenga que viajar en el tiempo una y otra vez.

Aunque las historias de amor son cosa de dos, Yorkie es nuestra favorita. Caímos rendidos a su timidez, a sus preciosos ojos detrás de esas enormes gafas de empollona, a su cruda realidad y a su inquebrantable fe. No pudo probar el amor en vida, pero ahora tiene toda una eternidad para disfrutar de él. (David Martínez)

 

Eleven – Stranger Things

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Pocas dudas hay al respecto: Stranger Things fue el gran estreno de 2016. Por su caracterización de los años 80, por esa atmósfera tan fantástica, por su excepcional banda sonora, por su guión y, sobre todo, por ese decidido homenaje a multitud de pelis ochenteras (palomiteras) que nacieron de la mano de Steven Spielberg, Robert Zemeckis o George Lucas. Y porque el público lo quiso, básicamente, ya que durante el verano prácticamente no se habló de otra cosa. Aunque el universo Stranger Things nos ha dado grandes personajes (todos los niños, por ejemplo), el más icónico es el padre de Mike Eleven, El, la niña con poderes especiales, la única razón por la que Mike y compañía son capaces de plantar cara al Gobierno y salir vencedores.

Lo mejor de Eleven es seguramente Millie Bobby Brown, la jovencísima actriz que le da “voz”. Y lo pongo entre comillas porque Eleven dice exactamente 246 palabras a lo largo de la temporada. Y rara vez son más de dos o tres seguidas. ¿Pero quién necesita hablar con esa mirada, no? Son los ojos de Eleven los que nos hablan a lo largo de los ocho episodios de la primera temporada, casi siempre para advertirnos de la presencia de alguna amenaza, pero también para trasladarnos la sensación de terror por la que está pasando, lo absurda que se siente con los vestidos de Nancy, el inexplicable deseo que le despiertan las bolsas de Eggos o lo bien que se siente cuando está al lado de Mike.

Eleven es esa amiga que todos quisimos tener cuando éramos niños porque es la prueba definitiva de que existe el Demogorgon, los mundos paralelos, las sociedades secretas y los poderes especiales. Y porque es sinónimo de aventuras. Por eso no podía faltar en una lista con los mejores amigos que hicimos en 2016… (David Martínez)

 

Christine Reade – The Girlfriend Experience

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Riley Keough, prácticamente una desconocida, fue nominada este año al Globo de Oro por su papel en The Girlfriend Experience… aunque el premio finalmente acabó de forma merecida en manos de Sarah Paulson, que andaba por allí con su Marcia Clark. Sin embargo, no hubiera sido descabellado que Riley Keough lo hubiera ganado por su interpretación de Christine Reade. Si no sucedió es, seguramente, porque el personaje se antoja demasiado incómodo y políticamente incorrecto incluso para la Hollywood Foreign Press Association (Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood).

The Girlfriend Experience es una serie basada en la película del mismo nombre dirigida por Steven Soderbergh. Si en la película la protagonista era una prostituta de lujo neoyorquina, a quien daba vida Sasha Grey (ex actriz porno), en la serie la protagonista es una brillante estudiante de derecho de la universidad de Chicago. Pero no penséis que Christine Reade es una pobre mujer que por fuerza mayor se ve abocada sin remedio a ejercer la prostitución, eso sí, de alto standing. Christine, o mejor dicho Chelsea para sus clientes, es prostituta porque elige serlo, porque le da la gana, e incluso porque le gusta, porque quiere el dinero que le proporciona para pagarse la carrera y un nivel de vida que de otra forma no podría alcanzar.

Es una mujer fría, inteligente, sexualmente liberada, como queda claro desde el primer capítulo, y bisexual. Para ella, la prostitución es el medio para conseguir el fin. Es un personaje prácticamente invulnerable porque carece de escrúpulos, aunque hacia el final de la serie descubriremos alguna grieta. Así que Riley Keough toma el personaje de Christine/Chelsea y no solo le proporciona un espléndido físico glacial, sino que además le confiere magnetismo y cierto aire hipnótico, que hace que no juzguemos a Chelsea, aunque no la comprendamos y sigamos atónitos su periplo por el mundo de la prostitución de lujo a la vez que lo compagina con su carrera y un trabajo de becaria en un prestigioso despacho de abogados. Porque, no lo olvidemos, Christine es muy, muy ambiciosa y sus objetivos también lo son. Obviamente, y a pesar de sus esfuerzos, sus mundos colisionarán… aunque eso ya es parte de la historia que cuenta The Girlfriend Experience. (Paloma Araujo)

 

Lenny Belardo – The Young Pope

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La elección de un nuevo Papa trae consigo intriga, misterio y espera. Durante el tiempo que dura el cónclave, la plaza de San Pedro se llena de curiosos, devotos y periodistas que esperan ver la fumata blanca que anuncie la llegada de un nuevo Pontífice. Y un día, una figura sale al balcón de la Basílica… y se rompen los esquemas. Ha nacido Pío XIII.

Lenny es lo contrario a todo lo que nos podamos imaginar. Es listo, reservado, locuaz, astuto e irresistiblemente guapo. Es un hombre de contradicciones y sueños. Es un buscador, un huérfano al que no le gusta la soledad pero que tiene una visión muy peculiar del amor y la amistad. Es un hombre con una coraza que mira al cielo envuelto en dudas. Es un jefe narcisista al que no le tiembla la mano y que puede resultar frío y calculador. Es un virtuoso y un pecador. Una persona a la que te dan ganas de abofetear, y en otras ocasiones abrazarías. Es presuntuoso, déspota e intransigente, pero también un estupendo analista, un observador de la realidad, un ser impredecible y, sobre todo, espiritual.

Con Lenny tenemos que tener paciencia. Hay momentos en los que resulta ultraconservador, homófobo y oscurantista, y dan ganas de cogerlo por los hombros y sacudirle. Pero si tienes capacidad de aguante, a medida que avanza la serie puedes llegar a comprenderle y, en cierta manera, llegas a querer a ese revolucionario que nos da la espalda y nos niega su presencia, que nos avisa que se ha acabado el perdón gratuito y que vuelve el misterio y la búsqueda. La clave es no subestimarlo, porque Lenny Belardo no es sólo una cara bonita. Sus dudas y sus miserias le hacen especial. Es un iluminado y un tonto. Es un hombre poderoso que sufre. En definitiva, date el lujo de conocer a ese capullo fumador. No te arrepentirás. (Birima)

 

Bill Stechner – Narcos

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Cuando nos propusieron hacer un artículo sobre el mejor personaje de serie en 2016, enseguida se me fue el foco a los de siempre, a los protagonistas. Ellos llevan todo el peso de la acción, son los amigos de los conflictos, los que se mueven de aquí para allá y a menudo los que chupan mas cámara de todos. Pero por una recomendación de alguien que tiene más cabeza que yo, y que me sugirió un artículo más comedido en extensión, caí en la cuenta de que existen otros personajes menos visibles, pero al igual de importantes porque sin ellos la historia quedaría coja. Ellos aportan al conjunto de las tramas y subtramas la credibilidad de que lo que vemos es una especie de “universo” en su conjunto. Estoy hablando de los personajes secundarios o personajes de género.

Bill Stechner es uno de ellos. Agente de la CIA con una amplia experiencia en aquel Afganistán invadido por los rusos y cuya presencia allí tanto inquietaba a los americanos, hasta el punto de financiar con dinero y armas a los talibanes de entonces. Con este bagaje a sus espaldas, Bill Stechner es destinado a la Colombia de Pablo Escobar y los narcos, pero también la de los grupos guerrilleros y comunistas, única y verdadera obsesión de Washington. Él se encargará de fundar y establecer alianzas y financiación entre aquellas fuerzas paramilitares que combatan a los comunistas y que, enmascaradas bajo ideales altruistas, le sirvan para su verdadero objetivo. A cambio, eso sí, de entregarles el trozo de pastel del narcotráfico que quedará libre una vez caiga Pablo Escobar. Cuando Bill Stechner aparece en pantalla todos quedan eclipsados, incluso algunos de los más visibles protagonistas de la serie.

Su fuerza radica en su pasividad, en sus silencios y en esa actitud expectante, de puro observador y con una actitud como de estar por encima de todo y de todos. Su precario y en ocasiones ausente diálogo reafirman esta personalidad. Sus pocas frases tendrán siempre como fin el amedrentar a sus adversarios, aquellos, sean quienes fueren sin importar el rango, que le pongan trabas para llevar a cabo su plan. Porque él conoce más que nadie que su Jefe es el gran Jefe. A él podríamos calificarle con el título de la famosa novela de Graham Greene, “El americano impasible”. Ese es su perfil. No se altera, oculta sus emociones, no levanta nunca la voz y habla bajo, como la gran mayoría de personajes malvados que conocemos. Y lo más importante: nunca ríe. Tal vez esboce una mueca de sonrisa irónica para demostrar en ese momento de superioridad sobre su interlocutor, dándole a entender que, haga lo que haga, de nada le servirá pues él es el dueño absoluto de la verdad. Pero si hay algo que emerge sobre todas la cualidades de este personaje es que, además de las citadas, Bill Stechner tiene una mirada de esas que acojonan.

Y todo esto que vemos y sentimos es gracias a un actor excepcional, Eric Lange, con una amplia carrera a sus espaldas como secundario en series tan conocidas como Anatomía de Grey, The Bridge, C.S.I., Castle, Fringe, Weeds, Modern Family o LOST entre otras. ¿Acaso alguien así no se merecía este artículo? (Antonio DV)

 


Categorías: Opinión

5 comentarios

  1. sofi

    No conozco a todos de la lista, pues no miro todas las series mencionadas, pero a mi me gustó y que no lo pusieron fue Jhon Torturro, que al igual que Nazir, hizo un gran papel y se ha convertido en uno de mis “amigos” televisivos dela año que ya se fue.

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