Despidiendo a The Office

Adiós The Office

A no ser que hayas estado viviendo en una cueva durante la última semana, habrás notado que mucha gente (en Blogs, Twitter y Facebook) ha estado hablando del final de The Office. Una de las comedias más longevas -de la quinta de Lost, House y Anatomía de Grey- llega a su fin y había que rendirle homenaje. han sido 9 años muy intensos, con sus más y sus menos, con sus momentos buenos y sus momentos malos pero siempre nos han tenido con una sonrisa en la cara. Para despedir a la serie como se merece he reunido a varios de los colaboradores que escriben en Todo Series para que os cuenten su relación con The Office, lo que más les ha gustado, lo que más destacan o razones para que los que no os habéis sentado a verla os animéis de una vez. El ‘Dream Team’ está compuesto por un servidor, Eulàlia Gregori, Verónica Gallardo, Tryler Durbank, Iban Granero e Isabel Hernández, una alineación de lujo para una serie de lujo.

¿Qué decir de The Office que no haya dicho ya en todas las reviews que he escrito sobre esta magnífica serie? Pues para empezar quiero felicitar a todos aquellos que han seguido esta serie hasta el final, da igual que la fichases en su tercera temporada, o después de la quinta, incluso es perdonable que te hayas aficionado a los amigos de Dunder Mifflin en la octava temporada, todo vale cuando al final vives toda la experiencia seriéfila que te brinda The Office. Yo tuve la suerte de enganchar la serie durante su segunda temporada y pude vivir los grandes momentos de la serie según se iban desarrollando, pero si algo tiene The Office es que engancha -y mucho- a todos aquellos que la han cogido con retraso.

Personalmente The Office es la serie que me abrió las puertas de Todo Series. Todavía recuerdo cuando la Doble D abrió la veda para la incorporación de colaboradores. No recuerdo muy bien que series estaban disponibles, pero se que hice mi ‘casting’ pensando en otro tipo de series, pero cuando Dani y David me propusieron The Office al ver que era el único de los candidatos que la veía, no pude decir que no, y no me arrepiento en absoluto. A pesar de empezar las reviews semanales a comienzos de la sexta temporada allá por octubre de 2009, fueron muchos los lectores (y colaboradores) de este blog a los que creo haber conseguido evangelizar y para mi eso es lo más importante. Cuando escribes sobre series ya sea en un blog como este o en un blog personal, acabas terminando por convertirte en la enciclopedia seriéfila de tu entorno de amigos, yo siempre recomiendo The Office como primera opción de comedia y creo que todavía no ha habido nadie que me haya reprochado el haberme hecho caso.

En definitiva, que voy a echar mucho de menos a The Office por muchas razones, pero principalmente por mi vínculo personal con la serie. He vibrado con toda la relación de Jim y Pam, me he reído más que nunca con Michael Scott, he aprendido que los actores secundarios muchas veces son capaces de levantarte un episodio y al final me he sentido uno más dentro de la familia de Dunder Mifflin. Cuando veo todos los vídeos de despedida de los actores y hablan de los fans, del cariño recibido y del apoyo que les han mostrado no puedo evitar sentirme identificado a pesar de no haber podido ser parte activa (como espectador ‘ilegal’) de la serie. No tengo reparo en admitir que lloré bastante con la última escena de la serie, es más, me enorgullezco de ello, ninguna serie ha conseguido tocarme la fibra tanto como The Office, Lost se quedó cerca, pero me quedo antes con mis amigos de la oficina.

Eulàlia Gregori

La gota fría es un fenómeno meteorológico bastante frecuente en la costa Mediterránea. Llueve y llueve intensamente sin importar que sea sábado, hayas quedado con amigos a cenar, y no tengáis paraguas para todos. Tras una carrera bajo el agua, relajados ya, y listos para pedir en un improvisado restaurante, surge un interesante tema de conversación: Qué serie americana nos hacen reír más. Premonitoriamente la primera que me vino a la mente fue The Office.

La velada siguió su curso, y no fue hasta que Javi nos pidió colaboración para decir adiós a la serie, que recordé esta anécdota. Que pensara en ella no fue casualidad. Definitivamente The Office me hace mucha gracia. Y cuando digo gracia me refiero a carcajada, a tener que parar el capítulo para poder reír a gusto. Así me han divertido en Scranton.

Pero quien haya visto la serie sabrá que The Office es mucho más que comedia. Sería complicado enumerar en este post todos y cada uno de los momentos que lo demuestran. Por eso es más sencillo ilustrarlo imaginándonos su sintonía. Batería y piano, locura y sentimiento. La maestría de combinar opuestos, o lo que es lo mismo, ternura y vergüenza ajena en Michael Scott. Y la contradicción de la historia de amor más real y a la vez más idílica de la televisión: Jim y Pam.

Verónica Gallardo

Empecé a ver The Office gracias a la recomendación de algunos de los colaboradores y amigos de Todo Series. Recuerdo que me puse las pilas rápido para ponerme al día antes de la primera quedada de colaboradores de Todo Series en Madrid (Grande la foto con Javi e Isabel y la taza de Best Boss ^_^). Y lo conseguí, me puse al día lo cual, todo sea dicho, no fue difícil porque esta serie te gana desde el principio. Mi amor por Jim y Pam fue instantáneo (Qué raro ¿verdad?), pero del resto me fui enamorando progresivamente.

Con Michael Scott, el grande entre los grandes, tuve una relación de amor/odio al comienzo. Me resultaba tan gracioso pero a la vez, había ocasiones en las que sus acciones iban demasiado lejos y me sacaba de quicio. Pero al final, terminé rendida a sus pies, como Holly y el resto de fans. Otra cosa que he llegado a adorar de esta serie es la amistad entre Pam, Dwight y Jim. Aunque más, la existente entre los dos primeros. Obviamente creo que era ya algo evidente, pero que al final de la serie, Dwight reconociera en voz alta y públicamente que Pam es su mejor amiga, es algo que me hizo especial ilusión escuchar. Otro personaje que me llego rápidamente fue el de Erin. Una de las cosas que más me gusta de su personaje es su particular forma de ser y de ver la vida. Aunque hubo un tiempo en el que Andy y ella me parecían de lo más entrañable juntos, la llegada de Pete y el más que notable deterioro del personaje de Andy, me hicieron cambiar completamente de opinión. Y creo que no fui la única… También me gustaría destacar esa gran relación de padre e hija que se creo entre ella y Michael. Me hubiera encantado que se casara con Pete y que Michael hubiese sido la persona encargada de llevarla al altar. Pero bueno, no se puede tener todo en la vida…

Y ya para ir terminando, sólo decir que, ha sido un placer seguir esta serie. Agradecer desde aquí a mis compañeros de Todo Series por animarme a verla. Yo insto a todo el que no lo haya hecho que lo haga. Merece totalmente la pena. Han sido muchos los buenos momentos que he vivido viéndola, aunque siempre me quedaré con la boda de Jim y Pam y ese momento de todos los miembros de la oficina bailando hacia el altar.

Adiós The Office Michael

Tryler Durbank

El día que vi el primer capítulo de The Office fue un domingo a las 11 de la noche. Un domingo que marcaba el final de mis vacaciones de Semana Santa. La experiencia fue horrible. Si ya era bastante duro aceptar que al día siguiente debería reanudar mi rutina habitual que las últimas imágenes que fuera a ver antes de dormirme fueran las de un jefe haciéndole llorar a su recepcionista con una broma que solo le hacía gracia a él provocaba en mi unas ganas de morirme inmediatamente que hacía tiempo que no experimentaba. No podía entender cómo alguien podía disfrutar viendo eso. Cómo alguien podía considerar humor los patéticos intentos de un señor que trataba de tener gracia pero que no la tenía.

Al día siguiente fue lunes. Y al siguiente martes. Mi rutina se reanudó sin demasiado problema. Entonces decidí darle a la serie una segunda oportunidad. Me vi el segundo capítulo. La primera temporada. La segunda temporada. La tercera. Me vi la versión británica. Extras. Flight of the Conchords. The Thick of It. Parks and Recreation.Life’s Too Short. Amé a Michael Scott/Steve Carell. Adoré a David Brent/Ricky Gervais. Ahora termina The Office. Definitivamente. Sin más versiones posibles. La noche del jueves 17 no se terminaron mis vacaciones de Semana Santa pero me la pasé preguntándome cómo puede haber gente que no ha estado disfrutando de la serie durante estos años.

Iban Granero

Comenzando como un mero remake y terminando como una de las mejores comedias con reparto coral, The office siempre ha estado en mi lista de mejores series de los últimos años y probablemente siempre lo estará. Empezándola a ver por simple curiosidad, uno terminó ansiando el capítulo de cada semana sin la necesidad de avances en ninguna trama o subtrama, solamente queriendo momentos absurdos y divertidos por parte de Michael, Jim o Dwight. Con el paso del tiempo, casi todos los personajes (desde principales hasta secundarios y pasando por las estrellas invitadas) consiguen hacerse un hueco en el corazón del espectador por un motivo u otro, por lo que la serie, con sus más y sus menos, termina siendo algo muy especial debido a su formato y a sus protagonistas.

No es ni el primer ni el definitivo falso documental, pero probablemente sea uno de los mejores realizados en la historia de dicho género, pues cuando uno ve la series finale siente una sensación de despedida diferente a la de las demás series debido a las horas acumuladas de palabras de los personajes al espectador. Las risas y lágrimas obtenidas a lo largo de nueve años son algo que probablemente me cueste olvidar.

Adiós The Office Jim y Pam

Isabel Hernández

Podría decir que mi relación con The Office se parece bastante a la de las mejores historias de amor: tuvo un comienzo difícil. Y es que esta no es una comedia cualquiera. Acostumbrada a las series de risa fácil, me topé de repente con un grupo de trabajadores por los que sentía lástima liderados por un jefe que, además de producirme vergüenza ajena, me caía más bien regular. De hecho, creo que lo único que me animó a seguir adelante fue la historia de amor que se vislumbraba entre dos empleados que, por aquel entonces, me resultaban auténticos desconocidos.

Pero pienso que eso es lo bueno de The Office: que se perfila como diferente desde un primer momento. Y, una vez superado el recelo inicial, te das cuenta de que merece muchísimo la pena. Como comedia puede presumir de tener un humor genial, brillante, y siempre novedoso. Pero para mí su mejor baza se encuentra en la manera en la que están construidos los personajes. Principales y secundarios, todos tienen unos rasgos característicos que les hacen únicos. Y todos, en mayor o menor medida, se convierten en parte de tu familia. Verles trabajar semana a semana durante años hace que, a estas alturas, sientas que les conoces como a cualquier amigo más. Es el aspecto fuerte de las series frente a las películas: que la implicación, después de un tiempo, se hace mayor.

La historia de The Office es la de gente de a pie, como tú y como yo, que pasan por buenos y malos momentos. Gente sencilla pero de buen corazón. Gente a la que, sin dudar, voy a echar muchísimo de menos de aquí en adelante.

Los personajes de la serie han evolucionado. Y yo lo he hecho con ellos: a día de hoy, mi sueño sería trabajar en una oficina como esa, conocer a mi propio Jim, rivalizar con un Dwight a mi altura y, sobre todo, tener un jefe la mitad de genial que Michael Scott. Hasta siempre, The Office.


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