Despidiendo a The Office: Jim y Pam

main

Cuando hace un par de semanas Javi Riestra (aka “the Boss” para los que escribimos por TodoSeries) nos propuso aportar nuestro granito de arena a la despedida de una de las mejores comedias de los últimos años, no dudé un instante a la hora de elegir qué tema quería tratar: a Jim y Pam. Sé que mi elección fue un poco egoísta (para mí es la pareja con mayúsculas, y sé que hay mucha gente que la adora), y agradezco a mis compañeros que me dejaran apropiarme de ellos sin rechistar siquiera. Os debo una. Así que, para compensar, voy a tratar de hacer un digno homenaje (dentro de mis limitadas posibilidades, claro está) a una de las más increíbles historias de amistad y amor que ha engendrado la televisión. Allá vamos…

Jim y Pam. Jam. ¿Pim? (¡Dios, cómo odio esas etiquetas que mezclan los nombres de las parejas!). The Office es una serie que puede presumir de tener fuertes pilares en los que apoyarse. Y este maravilloso dúo es, sin duda, uno de ellos. No es la primera vez que comento que mis inicios con The Office no fueron idílicos: estoy segura de que mi cara durante el visionado de los primeros episodios tuvo que ser un poema, y no de los agradables. No estaba segura de si lo que veía me producía vergüenza ajena, incredulidad, lástima o todo a la vez. Sólo una cosa me animaba a seguir adelante (además de la insistencia de los que ya adoraban la serie): la relación que se vislumbraba entre aquel muchacho un poco desgreñado pero con una sonrisa encantadora y la tímida recepcionista a la que le brillaban los ojos con mirarle. Creo que me enamoré de ellos desde el primer minuto.

¿Quién no recuerda aquella reunión, en los compases iniciales de la serie, en la que Pam se duerme sobre el hombro de Jim y él asegura, después de una jornada horrible, que no ha sido un mal día? Pasados tantos episodios, he olvidado muchos chistes, situaciones e incluso tramas. Pero no puedo borrar esa imagen de mi mente (la misma que encabeza este post). Y eso ya dice mucho.

Es evidente que gran parte del mérito de esta pareja se debe atribuir a los brillantes guionistas que ha habido detrás de la serie, planeando y cuidando hasta el más mínimo detalle. Pero no por ello podemos dejar de valorar la enorme química (perdón por usar una palabra tan manida) que existe entre los dos actores: Jenna Fischer y John Krasinski. A continuación, una imagen de la audición de John para el papel:

01

Quizás algunos ya lo sepáis, pero John fue de los últimos personajes del cast en ser contratado. De hecho, había siete actores que optaban al papel de Jim, y John era el séptimo de ellos. Sin embargo, Jenna Fischer (a la que ya se le había concedido su papel), lo tuvo claro desde el primer momento: ella sería Pam, pero Krasinski debía ser su particular Jim Halpert. Y esa conexión en la vida real traspasó sin ninguna dificultad la pantalla.

Esta pareja funciona (televisivamente hablando) porque es sincera y real. Porque sus personajes son creíbles y hacen que los espectadores nos identifiquemos con ellos. Porque son ideales y a la vez están llenos de imperfecciones. Porque son gente de carne y hueso.

Aunque hablo desde mi propia experiencia, creo que todos estaréis de acuerdo en que es muy fácil identificarse con ellos. Todos hemos sido Jim alguna vez, enamorados de alguien muy cercano y sabiendo que no teníamos posibilidades de hacer nada. Siendo conscientes de que estando cerca de esa persona nos hacíamos más mal que bien, pero a sabiendas de que no podíamos soportar la idea de alejarnos.

02

Pero lo mejor es que también hemos sido Pam en algún momento: hemos temido reunir el valor necesario para dar ese paso definitivo que cambiaría nuestras vidas. Y, cuando nos hemos atrevido, ha resultado ser demasiado tarde. En algún momento todos hemos sido cobardes cuando no debíamos serlo, y hemos sufrido de impotencia ante nuestra propia cobardía. Al menos, yo lo he hecho. Demasiadas veces.

Es la magia de The Office, que representa a personajes tan creíbles que en ciertos momentos tienes la impresión de que realmente estás viendo un documental.

Me gustaría hacer un pequeño repaso a la evolución de la pareja. No pretendo hacer una recopilación de grandes momentos (para eso ya están YouTube o los Top 5 de Google), porque pierde su sentido: esta relación no se basa sólo en eso, sino que se hace más grande a base de pequeños detalles, gestos, miradas de complicidad o sonrisas furtivas que nos van enamorando poco a poco. Sin embargo, sí que me gustaría recordar algunos de los momentos que, para mí, han sido claves en esta bella historia.

Supongo que todos recordamos el inicio de este par: con dos personajes en situaciones distintas pero a la vez muy parecidas. Entre ambos existía una relación que iba más allá de la amistad, aunque limitada por una barrera que parecía infranqueable: la del “eterno” compromiso de Pam con Roy Anderson, un personaje al que todos odiamos en su momento.

Las dos primeras temporadas nos sirven de introducción: aunque los sentimientos de ambos cada vez se hacen más fuertes, la situación apenas varía. Es necesario que uno de los dos haga algo para que la cosa cambie. Y ese intento desesperado recae en manos de Jim, que, en un emocionante final de temporada reúne las fuerzas necesarias para confesar lo que siente… y ser rechazado, no una, sino dos veces.

Se produce entonces el primer gran cambio que sería necesario para que esta pareja avanzase: Jim, consciente de que Pam era lo único que le ataba a su trabajo en Scranton, decide seguir adelante por su cuenta. Poco importa que a la vuelta de la tercera temporada Pam haya roto su compromiso con Roy: el daño que sufrió Jim fue demasiado grande.

Asistimos entonces a la etapa más dura para Pam: atraviesa una época de soledad en la que, por suerte, encuentra el apoyo de Dwight y Michael cuando lo necesita. Hay una cierta ironía un tanto cruel en esta etapa: justo cuando Pam aúna las fuerzas necesarias para romper con Roy, Jim se aleja de ella. No es culpa de Jim, por supuesto, pero tampoco es que el destino se comporte demasiado bien con Pam en estos momentos. Estoy segura de que todo el mundo sufrió en algún momento viendo a Pam llorar hundida en los pasillos de la oficina, sabiendo que lo había perdido todo.

03

A estas alturas se hace necesario señalar un episodio clave: “Beach Games”. Justo cuando Pam se encuentra en su punto más bajo (tanto profesional como personalmente), asistimos a un cambio radical en ella. ¿Recordáis cómo tuvo el valor de caminar sobre las ascuas en aquella playa? Pues seguro que recordáis sus palabras:

Quiero decir algo. Últimamente he intentado ser más sincera, y necesito decir algunas cosas. He caminado sobre el carbón. Simplemente… lo he hecho. Michael, tú ni siquiera has sido capaz. Quizás yo debería ser tu jefa. Me siento muy bien ahora mismo. ¿Por qué ninguno de vosotros vino a mi exposición? Os invité a todos. Fue horrible. Hay veces en las que algunos de vosotros actuáis como si no existiera. Jim, cancelé mi boda por ti. Y ahora ni siquiera somos amigos. Y las cosas están raras entre nosotros, y odio eso. Y te echo de menos. Eras mi mejor amigo antes de que te fueras a Stamford. Y te echo muchísimo de menos. No debería haber estado con Roy. Había muchas razones para que cancelara mi boda. Pero lo cierto es que ninguno de esos motivos me importó hasta que te conocí. Y ahora estás con otra persona. Y eso está bien. Es… da igual. No es lo que… No… Vale, me duelen mucho los pies. Lo que estoy intentando decirte, Jim, a ti y a todos los demás, supongo, es que echo de menos pasarlo bien contigo. Sólo contigo, no con los demás. Vale, me voy al agua. Sí. Ha sido un buen día.

Recuerdo estar literalmente dando botes en la silla tras esta escena. Y es que lo que veía no era simplemente a Pam hablándole a Jim. Me hablaba a mí. Me estaba dando una lección, un tirón de orejas y a la vez el empujón necesario para ver que yo también podía llevar a cabo ese cambio que sabía que necesitaba. Mi situación personal poco tenía que ver con la de Pam. Y, sin embargo, la sentía tan cercana… Creo que con pocos personajes me he identificado tanto como con Pam en ese momento. Por eso, de nuevo, volví a emocionarme cuando, seis temporadas después (en el último episodio de la serie), Pam volvía a dirigirse a mí:

No vi todo el documental. Después de algunos episodios era demasiado doloroso. ¡Sólo quería gritarle a Pam! Me costó tanto tiempo hacer tantas cosas importantes… Simplemente es duro aceptar que pasé tantos años siendo menos feliz de lo que podría haber sido. Jim estaba a unos metros de mi mesa y me costó cuatro años llegar hasta él. Sería genial si la gente viera este documental y aprendiera de mis errores. No es que sea una persona trágica: ahora soy muy feliz. Pero… me alegraría mucho que alguien más ahí fuera viera esto y se dijera a si misma: “Sé fuerte. Confía en ti. Ámate. Conquista tus miedos… ¡Ve tras lo que quieres! Y hazlo rápido, porque la vida no es tan larga.”

No dudo de que, en mayor o menor medida, todo el mundo se puede sentir identificado con estas palabras. En algún momento, todos hemos sido Pam Beesly. Y eso es maravilloso.

Tras ese cambio que se produjo en “Beach Games” la situación mejoró: Jim y Pam volvieron a ser amigos, y ella comenzó a aceptar que él estaba rehaciendo su vida con alguien más. No dejó de quererle, pero aprendió a vivir con ello. Las tornas se habían cambiado. Llegamos así a “The Job”, donde tiene lugar una de mis escenas preferidas de toda la serie. Jim está a punto de conseguir un trabajo importante, y Pam se debate entre alegrarse por él y resignarse a perderle para siempre:

– Pam: No he oído nada, pero apuesto a que Jim consiguió el trabajo. Es decir, ¿por qué no iba a hacerlo? Está cualificado, es inteligente, todo el mundo le quiere… y si nunca vuelve… está bien. Somos amigos. Y estoy segura de que seguiremos siéndolo. Simplemente, nunca encontramos el momento adecuado. ¿Sabes? Le rechacé, y entonces él hizo lo mismo conmigo, y… ¿Pero sabes qué? Está bien. Yo estoy bien. Todo va a estar…
– Jim: Pam. Lo siento. Ehm, ¿estás libre para cenar esta noche?
– Pam: Sí.
– Jim: Perfecto. Entonces… es una cita.
(…)
– Pam: Lo siento, ¿cuál era la pregunta?

Ese momento, tan especial y tan emotivo, es el auténtico punto de inflexión de esta pareja. A partir de ahí la relación se convierte en esa relación ideal que tanto nos gusta: su inicio como pareja sin que nadie en la oficina lo sepa, la emotiva pedida de mano bajo la lluvia, descubrir que iban a tener una hija, la preciosa (doble) boda… imagino que cada uno tendrá sus momentos favoritos, algunos de los cuales seguramente habré mencionado, y otros que os hayan ido pasando por la mente.

Hay quien dice que, tras el matrimonio, la pareja perdió parte de su chispa. No lo considero así. Creo que, si bien era necesario que perdieran la emoción que tenían en sus primeros pasos, supieron cómo mantener vivo el amor y el cariño que les unía.

Ha sido, sin embargo, la última temporada la que nos ha dado los momentos más amargos para la pareja. El distanciamiento entre ambos ha sido duro, y ha habido momentos en los que incluso hemos dudado de si tendríamos un final feliz para ambos. Pero, en el fondo, sabíamos que tenía que ser así. No podíamos esperar otra cosa.

Ese final feliz pasaba, sin embargo, por el sacrificio de alguno de los dos. Y le tocó el turno a Jim, que decidió abandonar el trabajo de sus sueños por salvar su familia. Un sacrificio que, según sus propias palabras, no era tal, ya que el tener a Pam y a sus hijas compensaba todo lo demás. Pero un sacrificio, al fin y al cabo.

04

Por eso las cosas en el penúltimo episodio quedaron con un sabor agridulce (aquí es donde tengo que confesar que no estoy de acuerdo con la opinión de Javi en su review): si bien es cierto que Jim aceptaba de buen grado quedarse en Scranton, teníamos la sensación de que merecía algo más.

No nos olvidemos de que, desde el primer momento, ni Jim ni Pam estaban contentos con su trabajo. Jim nunca ocultó su frustración (desde el punto de vista profesional) al trabajar en Dunder Mifflin. Y Pam, aunque luego ascendiera dentro de la compañía, tampoco tuvo reparos a la hora de explicar que “no es el sueño de ninguna joven el ser recepcionista.” Por eso el hecho de que Jim consiga el trabajo de sus sueños supone el final perfecto para ellos. Tras la consecución de ese aspecto no hay nada que haya quedado cojo para esta pareja. Ahora, sí, el final ha sido el mejor que podíamos imaginar.

Tal y como ha terminado la serie (con uno de los finales más dignos que he visto jamás) nos queda la sensación de que sus vidas continuarán adelante. Que serán felices, tendrán sus altibajos, y evolucionarán con el tiempo. Que serán, en definitiva, personas como tú y como yo. Nunca destacarán, saldrán en los periódicos o alcanzarán la fama. Vivirán vidas normales, pero llenando cada instante de algo especial. Y eso es lo que les hace tan mágicos: nos prometen que dentro de cualquiera de nosotros existe la posibilidad de encontrar un Jim o una Pam. Y nos dan esperanza.

Más de una vez he pensado lo irónico que resulta que sea, precisamente, una comedia la que nos dé una de las mejores historias de amor que podamos imaginar. Y es que es su sencillez lo que la hace grande: es creíble, pero también irrepetible. No hay nada con lo que se les pueda comparar… son, simplemente, ellos; dos nombres que permanecerán unidos para siempre en nuestras mentes: Jim y Pam. 

05


Categorías: Opinión The Office Etiquetas: , ,
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »