Desmontando el mito: Evangeline Lilly

Antes que nada, me gustaría pediros una dosis muy grande de empatía, de entendimiento. Desmontar el mito de una mujer como Emilie de Ravin (por ejemplo) es una locura por su belleza, pero desmontar a Evangeline Lilly lo es por su belleza y por las hordas de fans que tiene detrás. Si en los próximos días encuentro carteles amenazantes a la salida de casa, las ruedas de mi Porsche Cayenne moto pinchadas o un láser rojo que apunta directamente a mi cabeza, sabré cual es el origen de la venganza. Al grano. Desmontar a Evangeline Lilly es imposible. Su belleza es insultante. Incluso cazándola en plena fiesta junto a Dominic Monaghan, saliendo del supermercado o haciendo surf totalmente despeinada. Eso sí, ella también bosteza, a ella también se le baja el bikini dejando al aire sus encantos y ella también sale de fiesta, por lo que no se libra de la cara resacosa del día siguiente. Pasen, vean y disculpen mi osadía…

“La imagen”, en la que el bañador de Kate nos regala uno de esos momentos mágicos. ¡Qué bien le queda a ella, se lo perdonamos! Claro, porque si ese descuido lo hubiera tenido Marujita Díaz la mayoría de hombres estaríamos vomitando. Evangeline no es tan perfecta, a ella también le debe entrar arena en el forro del bañador, ¿o no? Ese descuido la baja al mundo de los mortales.

Segunda foto. Kate saliendo del supermercado, con esa ropa hippie y con los ojillos medio cerrados por el sol, no dista tanto de El Fary. Vale, exagero, pero esa no es mi Kate isleña. Tercera foto: se comenta sola. ¡Charlie qué le has hecho! No quiero saber cómo acabó esa fiesta… Cuarta entrega. Kate comiendo “algo”. ¿Será el día después de la fiesta? ¡Vaya ojos resacosos! Última imagen, Kate en el típico parking del Carrefour ¡bostezando! Yo pensaba que los ángeles, directamente, no bostezaban. ¿Será que Kate no es tan ángel como creíamos?

Amigos, sé que no os he convencido. Sé que seguís pensando que Kate es la mujer más maravillosa del mundo. Sé que cada foto aumenta vuestras ganas de comeros a Evangeline a besos. A mí también me pasa, pero sentía una necesidad de provocar al respetable, de demostrar que Kate, en su día a día, no es tan espectacular como en la serie. Pa' chulo, chulo…


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