Damages: Análisis de la tercera temporada

La doble D enganchó a mucha gente a Damages, en el caso de la D que tengo más próxima, me hizo dejar todo lo que me había pasado previamente para buscar un complemento a , para ver esta serie de abogados (sí, de abogados, un tema que como a la mayoría de los que nos acabamos enganchando a ella, no nos atraía nada)… y a ciencia cierta que hice bien en hacerle caso. Numerosos elogios recibió en esta página la serie de Ellen y Patty, hasta poniendo de acuerdo por una vez a estos dos gurús de las series… Pero incomprensiblemente, en su tercera temporada, la doble D se ha olvidado de una de las mejores series recientes, así que ni que sea a título póstumo una vez finalizado el último capítulo (y probablemente último de verdad), intentará un servidor rendirle un (pen)último post, ni que sea para que se den cuenta los que se la han perdido, de como han malgastado el tiempo con otras series (¿alguien ha dicho Caprica?)… y reparen su error si lo encuentran oportuno.

Este análisis corre a cargo del amigo Jordi Caus, y puedes entrar sin temor porque durante un buen rato aún no hay spoilers…

Y es que la tercera temporada no sólo mantiene el nivel esperado de Damages, sino que a mi modo de ver, supera con creces su irregular segunda temporada, si bien no alcanza ese rallando la perfección de su recordada y excelentísima primera (donde el factor novedad naturalmente siempre ayuda, pero además todo les salió redondo a los guionistas). Y eso a pesar de tener que reconocer que en algún momento he llegado a expresar en público que ambas podían estar a la misma altura, error que uno siempre hace cuando valora antes del final. Y no porque encuentre el final malo, en absoluto, pero sí que la revelación final de todos los hechos acontecidos deja un sabor algo agridulce, no porque ésta no los ligue bien entre ellos, sino porque estos se perciben como un tanto forzados, aunque bien es sabido que la realidad siempre supera la ficción…

Dicho esto, pasemos a analizar y valorar, sin desvelar aún detalles, algunos de los aspectos importantes de la serie:

  • Nivel de enganche: sé que esto me costará serias amenazas de muerte entre algunos fans, pero a mi esta tercera temporada me ha engancho igual que la primera (y eso a pesar de tener que verla semanalmente y no del tirón como fue el caso). Como he dicho, a nivel global, no la puedo valorar igual, pero cada semana he llegado el martes del curro pensando en descargarla y con ganas de verla cuanto antes (por delante de How I met your mother, y hasta una única semana, debido a un retraso ineludible del martes, por delante de una Lost en su peor epoca de la sexta un miércoles, ¡oh sacrilegio). Esto se debe a que los guionistas nuevamente han sabido llevarnos de cabeza, dándole giros a nuestras teorías a medida que nos iban enseñando cada vez más imágenes de sus flashforwards característicos. A diferencia de la segunda, aquí no nos centramos tanto en una única escena, sino que se recupera un estilo más propio de la primera, con el presente avanzando hacia el futuro y el futuro avanzando hasta el pasado, hasta que ambas acciones convergen. Naturalmente también tenemos flashbacks que nos desvelan algunos detalles de la trama corrupta principal, aunque estos no tienen la relevancia de los otros.
  • Trama principal: Un importante inversor americano envía a muchas familias a la bancarrota, en una típica estafa piramidal a gran escala, caso claramente inspirado en el caso real Madoff. La fiscalía está investigando el caso y allí nos encontramos a Ellen trabajando como subordinado del fiscal general. Patty naturalmente también está en el caso, defendiendo a los afectados y con el objetivo que estos recuperen su dinero. Una trama pues más fácilmente seguible que la de la complicada segunda temporada, y con una mayor identificación por parte del espectador.
  • Ellen y Patty: En la primera aliada, en la segunda enemigas, quedaba la duda de cual sería su relación en la tercera… y realmente es muy ambigua durante toda ella, con una Rose Byrne espectacular en este nuevo rol, y cada día más sexy. Glenn Close sigue a su nivel, y una temporada ambas más se echan la serie a sus espaldas con sus magníficas interpretaciones.
  • Tramas secundarias: La relación Michael-Jill-Patty y la reaparición de un Frobisher aparentemente reformado son las dos tramas secundarias principales y que enlazan con la segunda y primera temporada respectivamente. Sueños y flashbacks nos presentarán algunos detalles más del pasado de nuestras dos protagonistas, y las relaciones familiares de Ellen y Tom acabarán de cuadrar la temporada. Como ha sido habitual siempre en Damages todas ellas complementan la temporada y enriquecen nuestra visión sobre los personajes, con lo cual acaban siendo más imprescindibles que lo que estas breves reseñas puedan parecer.
  • Personajes secundarios: nuevamente Tom repite como secundario de lujo y Frobisher reaparece en toda regla, pero del resto se hace borrón y cuenta nueva, echando de menos al nuevo Ray Fiske, como pasó en la segunda. Esta vez no tenemos personajes tan odiosos como Messer, ni tan anodinos como Purcell, pero falta ese carisma superior del resto de secundarios. Supongo que con los papelones de Byrne y Close no es tarea fácil, puesto que es un déficit característico en toda la serie, y nuevamente el que se salvaría más de la quema es el abogado contrario (como Claire en la segunda, pero siempre a años luz de Fiske). En favor de Martin Short (Leonard Winstone) diremos que va progresando adecuadamente a lo largo de la temporada, llegando a una finale donde gana muchos puntos, a pesar de su poca confrontación general con Patty durante la temporada.

Y ahora sí, llegó el momento de los spoilers para comentar con aquellos que la hemos visto, así que si viste la primera y la segunda, y aún te queda la tercera, como dijo Gandalf: ¡no puedes pasar!

Leonard Winstone

Si aún queda alguien leyendo este post a estas alturas, es el momento de comentar con vosotros la temporada. Una temporada que me ha enganchado como la que más, y que los guionistas, como siempre, han sabido ligar todas las tramas con precisión de cirujano… Pero, ¿no os han parecido como un poco raras algunas de las historias desveladas en el tramo final? ¿Un abogado de familia rica que es un suplantador de personalidad y que ni tan siquiera es abogado? ¿Un Joe Tobin asesinando a Tom Shayes ahogándolo en el baño de la casa de éste? (por cierto, ¿como sabía la dirección y como sabía que pasaría por ahí, si en teoría llevaba días separado de su mujer?). ¿Un Michael estrellando el coche de Ellen (comprado por Tom) contra su propia madre? (nuevamente, ¿cómo sabe Micahel por donde está conduciendo Patty?).

Buf, demasiados interrogantes en un párrafo, ¿no os parece? Ese es el sabor agridulce que comentaba anteriormente. Vale, me he comido el suicidio de Tom Shayes, su presunta relación con Ellen (que nunca vi clara) y muchas de las teorías que nos iban colando a medida que nos desvelaban detalles de los flashforwards, los guionistas han vuelto a girar nuestros cerebros varias veces… pero la explicación que nos acaban dando me ha decepcionado un poco. Por no hablar de la lamentable escena de pelea entre el secuaz de Zedeck, Leonard Winstone y Tom

En cambio hay detalles que me han gustado. Como que por una vez el más listo de la clase haya sido uno de los “malos”. Vale que Patty, a pesar de estar en baja forma por sus pesadillas y los problemas que le dan Michael y Jill, acaba de nuevo ganando el caso in extremis, pero esto gracias a la venganza de Leonard, y éste con una inmunidad fiscal firmada y un buen fajo de billetes bajo su brazo. Muy grande Leonard, ¡cuantos puntos has subido cuando has dejado de babear por ser reconocido por los Tobin y hasta quién sabe si algún pensamiento sucio más por Marilyn Tobin!

Una familia Tobin que ¡cómo ha ido cambiando!. Parecía que el viejo Louis Tobin era un estafador despiadado y un faldillero, y ha acabado resultando ser un padre ejemplar… La familia, anodina al principio, ha acabado creciéndose, con hijo e hija con problemas de alcoholismo y depresión convirtiéndose en asesinos, y una madre capaz de confesarse un día ante Patty y otro sacrificando a su nieta, con tal de poder mantener su estatus económico. Me ha gustado sinceramente este proceso donde la avaricia va transformando la mentalidad de toda la familia. Y como víctimas, nuestro pobre Tom (muy grande por cierto el detalle de la première: cuando acaba de poner su nombre en el bufet con Patty, pam, flashforward final con su imagen criando malvas), y la pobre familia Marchetti. A pesar de tener simpatía por el personaje, también me gustó el detalle de la cabeza del sicario de Patty en el balcón de la habitación de Tessa, mostrando el poder de estos paraísos fiscales.

La aparición de Frobisher al principio no parecía tener mucho sentido, más que recuperar un personaje carismático, aunque finalmente y de manera un tanto rebuscada, ha acabado formando su nexo con la primera y permitiendo que la pobre Ellen pueda por fin cerrar la muerte de David. De todos modos me parece un poco falsa estas ganas de redención súbita de Wes, aunque ello provoque escenas memorables como Frobisher llorando como una niña por su vida, o el breve cameo de Fisk.

Louis TobinLouis Tobin

Cambiamos de tercio, Patty tiene dos grandes problemas personales durante la temporada (bueno, o tres, intentar olvidar a Ellen, pero debo decir que toda la trama de su “sustituta” la he visto como un pegote que no se ha querido explotar… y que se podía eliminar, al igual que la historia con el arquitecto). Sus pesadillas con los caballos y sus ganas de romper la relación de su hijo con Jill, a pesar de esperar estos un nieto suyo. Pero parece que los remordimientos de haber provocado el aborto de su primera hija no son suficientes como para reconsiderar que deba dejar a su hijo hacer su vida. Sin embargo debo decir que me alegré con el zas en toda la boca que le acaba dando a Jill, quien se creía más lista que la gran señora Hewes (aish, ingenua).

Bueno, creo que va a ser hora de ir cerrando, como no, con una Ellen cada día más estelar. Me ha tenido toda la temporada desconcertado en este papel ambiguo que ha ido llevando, donde uno no sabe si quería volver con Patty o hundirla, si ayudaba a Tom por amistad o buscando su gloria, su frialdad sexual con el amigo periodista, su ahora aparentemente frágil, ahora fuerte como para abandonar a su hermana a su suerte (aunque se lo merezca)… Una Ellen que parece ante todo ambiciosa, pero que tras las consecuencias de los casos llevados, se pregunta si vale la pena… O mejor dicho, se lo pregunta a Patty en una gran escena final… que bien podría ser la última de Damages.

Personalmente no me importaría que no hubiese una cuarta, sobretodo porque no veo ya por donde explotarla. Prefiero guardarla en la memoria con el buen sabor de boca de una primera excelente, una segunda que vivió a la sombra de esa primera, y esta tercera que sería un digno punto y final y que cierra los cabos abiertos de las anteriores. Y vosotros, ¿qué opináis?


Categorías: Series
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