Críti-KO: Dexter vs Breaking Bad

Señoras y señores… y señoras que estéis encerradas en el cuerpo de un señor o señores que estéis encerrados en el cuerpo de una señora, da igual: ¡bienvenidos todos a esta nueva velada pugilística! Hoy se enfrentan dos pesos pesados por el cetro de mejor drama del panorama actual: en el rincón izquierdo, con cuatro temporadas a sus espaldas, el defensor del título… Por otro lado, en la esquina contraria, el aspirante…

A priori, los púgiles tienen varios puntos en común: ambos son buenas personas que llevan una doble vida, ambos cometen atrocidades por causas (más o menos) justificadas, ambos coquetean imprudentemente con la ley, ambos asumen sus pecados y se cuestionan sus respectivos códigos… Eso sí, el uno limpia la calle de basura; el otro, la ensucia. Porque el uno, Dexter, es un justiciero; mientras que Walter fomenta el vicio y la corrupción. El uno es un psicópata nacido de un trauma. El otro, un “cocinero” nacido del miedo: del miedo a morir y dejar abandonada a su familia.

Puestos en antecedentes, sólo falta esperar a que el sonido de la campana dé inicio de la pelea… ¡Clink, clink! …Una pelea que se prevé disputada por la… ¡Clink, clinck! …tremenda calidad de… ¡que clink, clinkkkkkk! Vale, ya me callo.

1. Personalidad: Dexter tiene un pasado, pues la serie es la (libre) adaptación a la pequeña pantalla de una colección de novelas de cuyo autor no puedo acordarme. Breaking Bad está libre de ese lastre, y se nota que está 100% pensada para un formato audiovisual: grandes silencios entre diálogos, planos secuencia maravillosamente eternos, movimientos de cámara que la dotan (a la cámara) de cierta vida y la convierten en un personaje más… Dexter, en cambio, se ciñe a los parámetros estándar: diálogos rápidos e ingeniosos, pocos silencios (esa voz en off, esas apariciones espectrales…) y un aspecto limpio y cuidado, ordenado y artificial que distan del realismo y la cercanía de la que hace gala Breaking Bad. Todo ello, sumado a esa pátina de procedimental de la que no se acaba de desligar, provocan que Dexter caiga en este primer round. 0-1

2. Variedad de recursos: Dexter, aún reconociendo sus méritos, peca de excesiva linealidad. Cada capítulo, con matices, parece un calco del anterior: “resolución” de caso semanal + investigación paralela del final boss de turno. Que sí, que el envoltorio es muy llamativo; pero el contenido, no. O, por lo menos, no lo es tanto como el de Breaking Bad, cuyos acontecimientos se suceden de manera fluida, sin forzar, ya que avanza lenta pero segura. Segura porque sabe para dónde va y, lo que es mejor, porque sabe cómo ha de llegar hasta “allí”. Y es que si hablamos de los que están detrás de las cámaras, los directores de Breaking Bad machacan a los de Dexter: actores más creíbles, secuencias más tensas, desenlaces más inesperados, planos más creativos… 0-2

Una mala interpretación del concepto Una mala interpretación del concepto “lavar dinero”

3. Eficacia: Evidentemente, la parsimonia con la que afrontan cada episodio los responsables de Breaking Bad, tendría que decantar la balanza del lado de Dexter… o no. ¿Cómo rellena Dexter su metraje? Con persecuciones a asesinos de poca monta que (casi) nada aportan a la trama general: Dexter analiza un caso, Dexter se obsesiona con el ser malísimo que asesina inocentes, Dexter le caza, Dexter se lo lleva a la mesa, Dexter culmina su ritual … Y así una y otra y otra vez. De acuerdo, pasan muchas cosas, sin embargo lo que pasa suele ser prácticamente “irrelevante”. ¿Y Breaking Bad? Curioso, lo de Breaking Bad: la gente, así en general, la acusa de vaga. Vaga en el sentido de que le cuesta arrancar y avanzar. Error. Nada de Breaking Bad es innecesario: cada conversación, cada escena aparentemente intrascendente (ejem, Fly) están dotada de unas dobles lecturas, de una profundidad, que son dignas de estudio. 0-3

4. Continuidad: Si tuviera que definir Breaking Bad, diría que es una gran película perfectamente troceada. Incluso se da la circunstancia de que algunos de los episodios se encadenan sin recurrir a elipsis temporales, otorgando al conjunto una coherencia inmaculada. Además, las transiciones entre temporada y temporada son sutiles, a la vez que no dejan cabos sueltos por resolver. ¿Y Dexter? Pues es el ejemplo perfecto de serie a la que se le quiere exprimir hasta la extenuación: las seasons son (casi) independientes entre ellas y, como ya se ha comentado anteriormente, poseen una estructura cerrada: el único nexo de unión es la evolución personal del señor Morgan y carece, en su globalidad, de un arco argumental general potente. 0-4

5. Juego de manos: Mientras que Dexter abusa de flashbacks (la técnica básica del guionista para tapar agujeros de la trama), Breaking Bad nos toma el pelo con esas escenas introductorias caóticas que pretenden despistar al personal. Personalmente, detesto el recurso flashback para justificar determinados giros argumentales, por lo tanto… 0-5

6. Estado de forma: Dexter afronta la quinta temporada después de una última escena que, según MI opinión, denota que sus responsables buscaban un golpe de efecto. Como golpe de efecto es brutal, sí; aunque a MÍ me suena a medida desesperada, innecesaria e injustificada (y a la actriz implicada, también). En cambio, Breaking Bad, está en su punto. A ver por donde van los tiros… 0-6

7. Psicología: El carácter procedimental de Dexter es determinante en este sentido. Con ella podemos jugar a adivinar el asesino y a teorizar sobre las intenciones de tal o cual personaje; con Breaking Bad, no… porque no juega en esa liga. Juega en una diferente: te hace reflexionar, no pensar. 1-6

8. Fans. Dexter es de digestión fácil; Breaking Bad es más para paladares exquisitos. Ergo, 2-6. “Asín” somos los espectadores.

9. Golpes bajos: En mi modesta opinión, considero que Dexter ya ha tocado techo, que ya ha dado lo que tenía que dar. La temporada que se avecina HA DE SER por fin la de la autodestrucción de mr. Morgan, el momento de que todo arda, de que deje de códigos y formalismos: estirar más el chicle la fórmula sería contraproducente. Breaking Bad hace de sus virtudes, defectos… Para algunos: no a todos los espectadores les gusta un producto tan exigente. Sin embargo, eso no es culpa de Walter & cía.. 2-7

10. Golpes directos: En serio, Dexter era mi debilidad…hasta que vi Breaking Bad, que es lo más grandioso que mis ojos de veinteañero han tenido el gusto de presenciar (seriéfilamente hablando, por supuesto). Los secundarios de Dexter son grandes, pero los de Breaking Bad son enormes; los villanos de Dexter son malignos, pero los Breaking Bad son unos tremendos hijos de pu(censurado); el protagonista de Dexter (Dexter, por si hay algún despistado) es tremendo, pero Breaking Bad iguala la apuesta (con Walt) y la sube con Jesse Pinkman…. 2-8

“Este Manel está rajando de mí: esta noche le rajaré yo a él”

Final Round: Señoras y señores, tras diez asaltos y una dura pelea, proclamamos campeona a… ¡Breaking Bad!


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76 comentarios

  1. Aaron

    se ve que Breaking Bad estaba sobre valorada en esta pag. desde epocas inmemorables

  2. Anónimo

    De hecho, cada uno tiene diferentes gustos, puesto que Breaking bad es diferente a Dexter. No vemos a Mr. White preparando lo que podría ser su nueva victima, o a Dexter planeando como preparar cristal.

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