Comprar la Biblia

La Biblia

Mete tu serie en fregaos político-religiosos y darás que hablar. O la venderás: recordamos con mucha risa cómo Juego de Tronos decapitó a George Bush en Desembarco del Rey, y esta última semana ha surgido otra ampollita para rebozarse por el suelo de lo absurda que es. Ya habréis leído sobre esta polémica, tan tonta como las declaraciones de Angus T. Jones llamando demoníaca a Two and a Half Men (que, bueno, lo es): la miniserie The Bible, que se emite en History Channel, eligió inocentemente al actor marroquí Mohamen Mehdi Ouazanni, experto en producciones kármicas y espirituales, para interpretar a Satán en uno de sus episodios. Este hombre, que tiene una cara con muchos accidentes geográficos, resulta que también tiene un parecido peculiar con Barack Obama, que tocaba el bajo en The Cure o algo así. Si alguien lee webs de noticias sobre televisión y cine de Estados Unidos, habréis notado que hacen titular de cualquier parida, y el lunes estallaron por un montón de sitios cosas como “Satan on History Channel’s The Bible Looks Like President Obama” o “Does The Bible’s Satan look like Barack Obama?” A raíz de esta controversia de parvulario surgen preguntas: ¿qué va mal en el mundo para que medios como Time o la CNN hagan noticia de esto? ¿Hace falta estudiar Periodismo? O, también, ¿a quién le importa? Alaska cantaba sobre esto, pero no supo contestarse. Pero vamos a hacernos una pregunta: ¿lo vale esta serie, llamada La Biblia, y hay que vérsela, o hace falta venderla con sensacionalismos? ¿Merece la pena?

Pasa como lo que va a pasar en unas semanas, cuando estrenen Iron Man 3. La segunda parte fue tan mala como una patada en la entrepierna, pero la están vendiendo tan bien y tan bien, y están diciendo cosas tan buenas sobre ella, que si va a ser la caña, que si Ben Kinglsey hace de chino rapero, que si no sé qué, pues qué pasa, que vas tú y te lo tragas. Te sale una vena superheroica de repente y, sí o sí, acabarás pagando tu entrada.

Con Semana Santa pasa lo mismo, que de repente todos son cristianos, y todos quieren estar en las procesiones, tocar a la Virgen, interpretar a Jesús, hacerse sangre en el dedo porque has tocado sin querer la corona de espinas y, bueno, azotarse. El sentimiento surge porque el ambiente es propicio para ello, y la atracción hacia The Bible, más allá de su extraña estrategia de marketing pseudo-involuntaria, es que se emite en Pascua y tenemos sed de desiertos y cántaros y cuevas. Nadie quiere ver las películas de Santa Claus en mayo, pero en Navidad entran muy bien. Y The Bible, con sus ingredientes novedosos, barre para nuestra casa y despierta la curiosidad. Es una reflexión muy tonta que explica por qué quiero ver The Bible y por qué me ha entrado, así de repente, tanta curiosidad. ¿Soy yo el único?

Mirad la imagen que encabeza la entrada. No es porno francés. Es The Bible. Y es que ahí está uno de sus pluses: aun con unos productores de mentalidad extremadamente conservadora, que han dicho que la polémica sobre Satán es obra del propio Satán (va en serio, lo han dicho), los ingredientes con los que quiere trabajar son algo nuevo. Uno es atraer: actores guapos. Bien. Y el otro es entretener: la producción es épica, de aventuras, de acción y de romance. En sus reuniones dirían: “no vamos a tener a un señor hablándole a un arbusto en llamas, vamos a tener a un señor huyendo de las llamas.” O algo así.

La Biblia

Vivimos en tiempos extraños. Tiempos escépticos, tiempos ateos, tiempos cabrones. Pero, al mismo tiempo, ha estallado la papafilia, no sólo porque nos gobierne el PP y Vocento nos coma enteros. Mirad: el domingo di con La Razón por casualidad y se ha convertido en L’Osservatore Romano. Pero bueno, que es irrelevante. Semana Santa, nuevo Papa, el Año de la Fe, tal y cual: cuesta escaparse de religiones, y más si nos venden una serie en plan El Caballero Oscuro ambientada en Israel.

Se ve como una propuesta de puro entretenimiento, entretenimiento de proporciones bíblicas, y el invento puede estar curioso. Son diez episodios dividos en los dos Testamentos, cinco para uno y cinco para el otro, y cuenta desde el origen del universo (o costillas y manzanas) hasta la conversión de San Pablo. Versiona, recordemos, el mayor best-seller de la Historia, lo cual le hace, también, una alternativa a Juego de Tronos (y de traiciones tampoco anda escasa). Yo le echaré un vistazo, ya que se estrena este lunes en Antena 3. Y una curiosidad: sus responsables, Roma Downey y Mark Burnett, que son un matrimonio de televisivos, son los responsables de realities mueve-masas como Survivor, Celebrity Apprentice, The Voice o Shark Tank.


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16 comentarios

  1. Anónimo

    Hay q tener encuenta lala biblia en si se escribió en varios idiomas la santa inquisición quemo casi todo x lo q ponía ya q consideraba q para la iglesia pues podría tambalearse entonces algunos escribas cogieron ciertos fragmento y escribiero todo naturalmente como la santa inquision les dejaba para asi poder ser un libro sagrado y q apruebe la iglesia pero con los años han ido cambiando hasta las biblias actuales

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