¿Cómo llegó Josh Holloway a Lost?

La mayoría de actores que alcanzan el éxito tienen una complicada historia detrás. Aquello de “estuve a punto de dejarlo, pero en el último momento me llamaron” o “trabajé cobrando 10 dólares hasta que me vieron en un teatro de mala muerte” o “me presenté al casting sin saber dónde iba”, son ejemplos clásicos. Pues bien, Josh Holloway (Sawyer en la aclamadísima Lost) es un caso especial. No se ha dejado en la piel en una lucha de trincheras y el éxito, merecido, le llegó de la forma más inesperada. ¿Quereis saber cómo llegó Sawyer a la isla de Lost?

En el diario Clarín nos hemos encontrado un artículo muy curioso que explica precisamente el proceso de selección que siguió Sawyer para entrar a formar parte del cast de Lost. Vamos a citar textualmente la fuente en un par de párrafos porque merece la pena:

Hace cuatro años le llegó un fax de una amiga suya. Milagroso. Milagroso que para entonces todavía usara fax y todavía más, que allí tuviera escrita la dirección de un casting con unas indicaciones un tanto vagas. Sólo sabía que debía simular acento sureño (de Buffalo, más precisamente) en un monólogo de 38 líneas. “Soy de Georgia —pensó—. Tengo que sacar un acento de ahí”. En realidad, nació el 20 de julio de 1969 en San José, California, pero vivió toda la vida en Free Home, un pueblo en medio de la nada de Georgia, hasta que se mudó a Los Angeles para vivir de la actuación

La cita era a la mañana siguiente. Mariposas en el estómago… ¡¡y cómo demonios se saca un acento y un monólogo decente en sólo un par de horas!! Pero cansado de sobrevivir con papeles de tercera línea, fue. “Josh Holloway, pase” y empezó con su rutina hecha de apuro. Pero el acento no estaba. Siguió. El acento no aparecía. Así que perdió la paciencia y no tuvo mejor idea que patear brutalmente una silla de la bronca. En medio del casting y ante desconocidos que iba a ser sus futuros empleadores. “Bueno, perfecto”, le dijeron. “No, no, disculpen, es que me enteré del casting anoche, no tuve tiempo de prepararme.” “No, no, de verdad. Está bárbaro. Nos gusta.” Dos días después le hicieron una prueba de cámara. Después otra. Y otra. Y otra. En una entrevista con el sitio Onsat, dijo: “No podía hacer un acento de Buffalo en una noche, así que ni me calenté”. Bueno, sí, se calentó. Y quedó en lo que iba a ser la gran serie de culto de los últimos años.

¿Curioso, no? La historia posterior todo el mundo la conoce. Sus grandes actuaciones en Lost, combinadas con sus escenas sin camiseta, han servido para crear de Josh Holloway un mito. La revista People lo eligió como una de las 50 personas más guapas del mundo y, gracias a Evangeline Lilly, también nos hemos enterado de que es un galán: “Él es el hombre que te abre la puerta, te lleva las bolsas y se asegura que te sientas protegida”, asegura. ¿Nos quiere dejar mal al resto de hombres?

Miles de fans de todo el mundo lo idolatran, pero le siguen encontrando un fallo: está casado. En 2004 dio el sí quiero a Yessica Kumala, una mujer de Indonesia. Josh Holloway tuvo muchísimas dudas sobre si empezar una relación seria que coincidía con el auge de Lost. Atención a sus palabras porque no tienen desperdicio.

Cuando empezó Lost, una parte de mí pensó: ¿Y si cortó con todo y me rajo?. Sigo saliendo a divertirme, pero respetuosamente, sin malas intenciones. Casado, no castrado, siempre digo. ¿Y qué pasa si fuera soltero? Tendría una chica lavándome la ropa, una afeitándome, otra sirviéndome un trago y otra saliendo de mi carpa con resaca.

Creo que hay muchas voluntarias para eso de “otra saliendo de mi carpa con resaca”. Ya lo ven, no todos los actores han tenido que pasar 800 castings para conseguir el papel de su vida. A veces la suerte cae del cielo y a veces la encuentras pegándole una patada a una silla, siendo tú mismo. Josh Holloway, un fenómeno.


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