Bryan Cranston: Bromas, cartas bomba… y Breaking Bad

Bryan Cranston

“Cuando hacía Malcolm la gente me venía derrochando buen rollo y energía, y me pedía una foto o un autógrafo; ahora se acercan inquietos, diciendo ‘Perdona… ¿te importaría…?’ Se nota el cambio de serie y de registro. Y me gusta”. Quien así habla es Bryan Cranston, el protagonista de Breaking Bad, el químico Walter White, el hombre de las dos caras que cada vez tiene más una sola, el hombre de los premios, de los reconocimientos, el actor de moda, el que ve como ahora la gente no las tiene todas consigo cuando se trata de pedirle una firmita porque a veces distinguir al actor del personaje no es cosa sencilla.  Bryan Cranston es el capo de Breaking Bad, cuya tocata y fuga está prevista para el verano de 2013. Una despedida que será doblemente dura: por un lado decimos adiós a una de las más grandes de los últimos tiempos, y por el otro nos olemos la tostada de que no veremos un final feliz, sino todo lo contrario. De ese adiós, de su cambio de registro, de su fama de bromista, de cartas bomba y de alguna cosa más habla el bueno de Cranston en esta entrevista concedida a los british de la revista Shortlist. Disfrutadla…

Pese a que lleva en emisión desde 2008 da la sensación de que Breaking Bad es un fenónemo reciente, ¿no crees?
Siempre ha sido una tapada. No ha sido, ni será nunca, un producto que atraiga a audiencias masivas porque las tramas son demasiado oscuras. Yo siempre digo que es una serie áspera. Como un queso de sabor fuerte… quizá cuesta un poco al principio, pero luego te quedas atrapado. Es la historia de un tipo que empieza siendo buena gente pero acaba convertido en una mala persona. ¿Cómo va de un sitio al otro? La serie narra ese camino.

¿Cuánto has investigado o te has documentado acerca del mundo de la metanfetamina?
os químicos de la DEA nos enseañaron a fabricarla, y además con el grado de pureza que el propio Walter White exigiría. Es un proceso tan lleno de detalles que realmente es imperativo ser muy cuidadoso. Eso sí, nos saltamos algunos pasos, para que no fuese demasiado didáctico… De todas maneras, yo me he olvidado de cómo hacerla. Mi proceso de documentación fue más en la línea química que en el mundo de la droga, porque al fin y al cabo yo necesitaba familiarizarme con la química, las drogas eran ajenas a Walter al principio y quería conocer todo eso al mismo tiempo que él.

Supongo que lo que vemos, claro, no es droga de verdad.
Es caramelo. Aaron Paul fue el primero que empezó a comérselo…

¿Es cierto que te gusta relajar el ambiente con bromas mientras grabáis?
Intento ver un poco el estado de ánimo de la gente. Cuando es viernes y llevas 14 o 15 horas trabajando… estás harto. Así que un par de bromas sirven para reactivar a la gente, además de  para irte a casa feliz.

¿Alguna que recuerdes especialmente?
A veces me pongo fruta en la entrepierna y entro en el set de rodaje como si no pasara nada. Recuerdo una escena en que yo tenía que ir a casa de Jesse, darle una pistola y decirle: “Handle it [encárgate de eso]”. Así que me presenté allí, pero con una pistola de agua, y con forma de pene además, y le dije: “I want you to handle it [quiero que te encargues, pero también se traduce por quiero que cojas esto]”. Y le disparé a la cara. A Aaron intento hacerle reír a la mínima que puedo.

Pues ahora acabas de hacer una película [Argo] con un bromista reconocido, Ben Affleck… ¿hubo lucha de bromas?
No demasiadas, la verdad, ¡Ben tenía mucho trabajo!

Últimamente has hecho mucho cine, ¿no temes que la gente se canse de ti?
Sí, un poco. Lo malo es que no puedo controlarlo, yo voy haciendo cosas, pero no decido cuando se estrenan, así que a veces se agolpan más de una. Al principio coges casi cualquier papel porque estás encantado y halagado, luego bajas el ritmo. Ahora ya estoy rechazando más de lo que acepto.

¿Qué es lo más raro que te ha pasado, o que te han enviado los fans, a raíz de la popularidad de Breaking Bad?
Me llegó una carta de una mujer muy educada. Decía: “No sufro ningún desorden mental, es más, tengo un máster en psicología. Vaya eso por delante. Pero resulta que veo Breaking Bad y tengo la fantasía de acostarme… con Aaron Paul”. Y claro, yo pensé que para qué me contaba eso a mí y no a él. Seguía: “Te quiero ahí. No sé por qué exactamente pero te quiero ahí mirando”.

Aún os quedan ocho capítulos por grabar de la serie. ¿Notas la presión? Ni siquiera Los Soprano contentaron a todos…
Los Soprano acabaron de manera muy real, muy “la vida es así”. No creo que pase lo mismo en Breaking Bad [risas]. Creo que acabará mal. Será algo feo, un desastre, y me temo que la audiencia es consciente de ello. Yo no sé cómo acaba, y nunca lo pregunto. Tampoco siento especial presión, al fin y al cabo el capitán de la nave es Vince, él es quien tiene la carga de escribir el final que siempre ha querido.


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