Breaking Bad: Y ahora, Walt

Breaking Bad: Y ahora, Walt

Tras tomarnos un té con Gale y escuchar al siempre sabio Vince Gilligan, es hora de pasar a mayores y ver qué tiene que contarnos el protagonista de esa maravillosa historia que es Breaking Bad: Bryan Cranston. No te pierdas los sorprendentes nuevos hábitos alimenticios, suyos y de Aaron Paul, sus trucos para ser Heisenberg o el momento en que explica qué escena ha sido la más complicada de rodar en estos tres años de serie. ¡Adelante, Walt!

Muchos actores dicen que de cada papel que interpretan se quedan con algo. ¿Qué parte de Walt va a permanecer contigo?
Creo que el personaje de Walt es imborrable, que me llevo un trozo suyo para siempre. Cuando lo estás interpretando y descubres que cierto gesto, o cierta frase o cierta manera de hacer las cosas es un éxito a nivel dramático o incluso arrancas risas, tiendes a incorporar eso a tu vida real. Pero cuando llegue el día de dejarlo, haré lo posible para borrar a Walt de mí.

Las escenas en que Walt es objeto de burlas o abusos, que le llevan en parte a convertirse en Heisenberg, ¿han cambiado la manera en que reaccionas ante ellas en la vida real?
Para ser actor necesitas un poco de asertividad, si quieres sobrevivir en el mundillo. Y hay que ser osado, fuerte, para poder ser asertivo. En mi vida creo que tengo esas cualidades, que soy capaz de ser el macho-alfa. Y cansa. Para Walt es nuevo, él nunco ha sido un macho-alfa, y para un hombre es muy goloso serlo. Te sientes poderoso. Y para Walt eso es toda una experiencia.

¿Has tenido que hacer algo para meterte en la cabeza de Heisenberg?
Sí. La imaginación es buena parte del arsenal de un actor. Pienso mucho en mi padre, porque tiene 85 años, y alguna vez cae en el cansancio, el desánimo… Siempre he pensado que Walt era mayor que su teórica edad y creo que se nota.

¿Qué régimen sigues para mantener a Walter White frágil y a Bryan Cranston sano?
Ésa es la clave. Cuando supe que mi personaje iba a pasar por la quimio, entendí que habría que perder algo de peso y también el pelo. Pero eso fue genial, porque fue útil para Walt. Un calvo siempre intimida más, lo que es útil para él. Además, creo que Walt piensa que mientras no se reconozca en el espejo, de alguna manera puede justificar sus acciones.

¿Qué tal eso de ser una de las series con más calvos de la tele?
Sí, es verdad que hay muchos… es nuestro homenaje a los calvos del mundo. No hay mucha calvície en televisión, así que estamos tratando de mejorar la cuota.

Hay mucho en Walt de los héroes trágicos griegos, romanos o incluso del teatro de Shakespearean. En este sentido, ¿cuál crees que es el error trágico más importante que comete Walt?
Creo que la miopía. Es incapaz de ver los efectos de lo que está haciendo. Pensaba que podría controlarlo todo, moldearlo para que encajase en su vida. Pero no es posible en su condición. En la tercera hemos visto cómo empieza a aceptar quién es en realidad, en quién se ha convertido. Ahora en el espejo ya ve a Heisenberg como a sí mismo…

¿Crees que Walt se puede redimir?
Supongo que sí, que por eso busca el final. Siempre está pensando en la cantidad de dinero que necesita. Y una vez lo obtenga podrá buscar redención, el perdón. Aunque en realidad, yo creo que él sabe que no merece perdón alguno…

¿Qué escena ha sido la más difícil de rodar?
Creo que la de la segunda temporada en que llego a casa de Jesse y su novia empieza a ahogarse. El instinto me dice que la salve, pero luego pienso que no, que va a acabar matando a Jesse con la heroina, y que me está chantajeando. Y luego, vuelvo: “A ver, qué digo… ¡es un ser humano! ¿Qué hago?” Se muere porque no hago nada. Y ardo de rabia y culpa, pero enseguida se me pasa. Fue muy difícil porque tuve que pasar por muchas emociones en muy poco tiempo.

¿Necesitaste un copazo, después de esa escena?
Sí, y creo que me lo dieron.

¿Alguna vez has probado una piedrecita de meth de caramelo?
Sí, ¡y está buena! Sabe a chicle. Una vez estábamos grabando y vi a Aaron entre toma y toma mordisqueando una… “¡Eh! ¡No te comas el producto!”, le dije. Y me contestó: “Tío, esto está tan bueno, ¡tienes que probar uno!”. Me insistió y acabé probándolo, y es verdad que está buenísimo. Ahora cuando llegamos al set de rodaje parecemos verdaderos yonkis buscando meth…


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