Breaking Bad: análisis de la segunda temporada

Ya está, se acabó. Mi metanfetamina particular se ha agotado. La
segunda temporada de Breaking bad me ha durado más que la primera,
claro, aunque sólo sea porque tiene el doble de capítulos. Pero aún así sabe a poco. Entendedme, no es que sea mala, sino todo lo contrario. Sabe a poco porque necesito más, quiero más Walt, quiero más Jesse, más
Skyler, más Hank… Si estáis como yo, ante la larga espera que
supondrá la tercera temporada (no he sido capaz de saber cuándo empezará, pero me huele que será en 2010…), pasad y haremos terapia de grupo; si no
habéis visto la serie, os perdono, pero os ordeno que pongáis remedio
ahora mismo

La primera temporada nos dejó a Walt y Jesse en el desguace, ante Tuco. Tuco Salamanca, el capo de la droga enloquecido, capaz de matar a uno de sus sicarios a golpes porque… porque… bueno, sin ningún motivo demasiado aparente. Gran personaje Tuco, que nos sube en peldaño más en la que para mí es la principal escalera de la serie. Me explico. El primer escalón de Breaking bad es sencillo: padre de familia con apuros económicos decide aprovechar sus vastos conocimientos químicos para fabricar droga, venderla y asegurar el futuro de los suyos ante su inminente muerte. Segundo peldaño: ¿quién dijo fácil? La primera temporada nos enseñó los problemas de Walt a la hora de compaginar sus horarios normales con los clandestinos, pero ahora vamos más allá.

Ya tenemos la droga, mucha droga. ¿Cómo la vendemos? ¿Cómo tratar con profesionales, con gente de la calaña de Tuco? ¿Cómo convivir con los efectos de lo que estás produciendo? No debe ser fácil ver a un tío matar a otro justo después de esnifar la mierda (con perdón) que vendes. La segunda temporada es eso, un subir de escalones. Walt sube un cacho de esa escalera cada vez que se convierte en Heisenberg, cada vez que se degrada en su afán de acumular dinero. La segunda de Breaking bad nos habla de la podredumbre del dinero y la droga, una escalera que cuando empiezas a subir (bajar sería más apropiado) no puedes parar.

La escena que mejor ilustra lo que estoy diciendo la encontramos en el 2×11, cuando Walt está a punto de colocar varios kilos de meta por el increíble precio de 1'2 millones de dólares. Enloquecido, rompe la puerta de la casa de Jesse, lo abofetea, destroza la cocina, esparce la basura por el suelo… y se pierde el nacimiento de su hija. La segunda temporada es verdaderamente rica en momentos amargos, duros, estomacales, pero creo que me quedo con éste.

Walt, ante un Jesse totalmente KOWalt, ante un Jesse totalmente KO

Repasemos en forma de lista algunos de los puntos calientes de esta segunda temporada:

  • Las gotas de humor siguen presentes en la serie. Recuerdo especialmente la trama de Tuco y su tío, esa tensión mezclada con humor negro… ¿quién puede no pasarlo mal cada vez que el anciano toca el timbre? Magistral, por cierto, su última aparición, cuando ejerce de testigo contra Jesse, dejando a Hank con un palmo de narices. Badger es otro personaje que me encanta y me hace reír, sólo con oír esa voz que tiene. El inicio de capítulo en que, tras mucho regateo, acaba picando en la trampa del policía de incógnito, es buenísimo…
  • Jane es un acierto, sobre todo por el impacto que tiene sobre el gran Jesse. Nos saca una faceta de él, la amorosa, que desconocíamos; además ilustra con tino el tema de la drogadicción y sirve para enseñarnos el respeto que se profesan, pese a todo, Walt y Jesse, a quienes (pese a todo) les cuesta traicionarse
  • Hank sigue siendo el mejor secundario. La trama de El Paso nos muestra sus debilidades, aparte de contar con una de las escenas más impactantes de la serie. Sí hablo de la tortuga… Casi tan buena como aquella en que Walt aparece desnudo en el supermercado
  • Jesse se sale durante toda la temporada, así de fácil. El sube y baja al que se ve sometido, a nivel sentimental, económico, etc, es bestial. Gran personaje, gran actor
  • El videoclip que abre el capítulo 7 es, sencillamente, magistral: “Hablan de un tal Heisenberg, que ahora controla el mercado
  • Vemos a un Walt más agrio: en la revisión del examen, obligando a Junior a beber chupitos, dejando morir a Jane, etc.

Me dejo mil cosas, porque realmente la serie tiene muchas, muchas escenas mágicas. No es una serie de detalles, ni mucho menos. Tampoco de grandes giros argumentales, más bien va progresando sin brusquedad. Pero el tono, la mezcla de crudeza y realidad… la convierten en una de las mejores series del momento.

No me olvido del final. Una última escena que había asomado la cabeza ya en varios capítulos en forma de flashforward. ¿En qué capítulos? Pues en el 2×01 (Seven Thirty-Seven), en el 2×04 (Down), en el 2×10 (Over) y en la finale (ABQ). Es decir, Seven Thirty-Seven Down Over ABQ. O sea, 737 cayendo sobre Alburquerque. Sí, ya nos habían dado pistas sobre ese final, pero a ver quién era el guapo que lo pillaba… Al final esos dos cadáveres no son de Skyler y Junior, como algunos habíamos pensado. Al final no resulta que Walt ha enloquecido y destrozado su casa, o sufrido el ataque de algún narco enfurecido. No, es más enrevesado: es un avión que se cae.

Y así nos quedan las cosas para la tercera temporada. Con Skyler al tanto de casi todo, con Walt entre la espada y la pared. Con Jesse destrozado. Glups


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