Billions: análisis de las dos primeras temporadas

No intentes curar el mal por medio del mal
HERÓDOTO

Arranco este artículo con la famosa reflexión del historiador griego porque Billions va precisamente de eso, y ésta y no otra es la esencia y el eje sobre el que pilota toda su historia. Una historia que a priori me resultaba perezosa por la temática tan trillada hasta la saciedad en cine como en televisión y que refleja las actividades y vidas de los halcones, hienas, tiburones y demás fauna que habitan en Wall Street. A día de hoy, y una vez terminada su segunda temporada (Showtime la ha renovado por una tercera), puedo decir sin complejo alguno que Billions es una grandísima –y desconocida– serie.

Serie de la que nos hemos venido haciendo eco y que cuenta, como toda buena historia que se precie, con un villano antológico de nombre Bobby Axelrod (Damian Lewis). Un broker que trabajaba para una firma de inversiones de Wall Street y que por estas cosas del azar en aquel fatídico día del 11 de septiembre de 2001, y mientras que el mundo financiero y político se venía abajo al tiempo que las Torres Gemelas, él estaba fuera de las oficinas y con todos sus compañeros y jefes muertos, vio en aquella tragedia la oportunidad de su vida haciéndose con el control de las cuentas de los clientes y sus fondos. Estos hechos no se muestran y si los conocemos es por algún que otro diálogo de los personajes.

La serie arranca con un Axel ya encumbrado, multimillonario y dueño de su propia compañía de inversiones. Aceptando que la avaricia es una fuente inagotable para algunos, Axel sigue con sus prácticas torticeras y rozando la legalidad cuando no superándola para conseguir pingües beneficios

Pero mira por dónde que hay un fiscal de distrito, Chuck Rhoades (Paul Giamatti) que, aparentemente, es la antítesis de Axel y que su puesto de fiscal le ha permitido investigar y luchar contra todo tipo de delincuentes de guante blanco y sus corruptelas y que ve en la figura de Axel y sus prácticas el caso que le dé al fin la repercusión y reconocimiento por parte de su jefe, la Fiscal General.

A lo largo de sus 24 episodios de las dos temporadas iremos viendo cómo sus vidas y sus actitudes, siendo diferentes en cuanto a definición, se van acercando más y más cada vez, sobre todo en la segunda temporada, donde el protagonista y su antagonista se entremezclan entre sí de tal forma que nos hace muy difícil reconocer dónde está uno y dónde está el otro, dónde está el bien y dónde el mal. La Ley queda relegada por ambos a un incómodo testigo de sus avaricias donde el “todo vale” y “el fin justifica los medios” se imponen sobre cualquier otra consideración o alternativa con tal de vencer al rival, al enemigo.

Y junto a ellos, dos mujeres potentes y ambiciosas como pocas. Cada una a su manera, cada una con su estilo, ambas irán complementando el perfil de sus esposos y no como mujeres dependientes de ellos, sino como mujeres con sus propias ambiciones.

Si Lara Axelrod (Malin Akerman) representaría el milagro por el ascenso desde la clase baja -barriobajera diría yo– hasta convertirse en una mujer poderosa y con influencias gracias a los miles de millones de su marido y que la confiere un perfil de superviviente ambiciosa y cruel sin importarle lo más mínimo nadie que no sirva a sus intereses.

Wendy Rhoades (Maggie Siff), por el contrario, es una psicóloga, una intelectual con sentimientos y actitudes liberales (alguna de ellas resultarán una sorpresa) y a la que no le gusta ejercer de mujer florero del fiscal. Pero Wendy soporta un conflicto de dimensiones bíblicas y es que ella trabaja como psicóloga y terapeuta para Axelrod, el archienemigo de su marido. Su misión allí, remunerada muy por encima de cualquier profesional de la psicología, no consiste en “curar” sino en motivar a los brokers para que sean más eficientes en su trabajo y reporten más beneficios a la compañía de Axel sin entrar a valorar la ética de sus comportamientos.

Tres son los creadores de esta serie de Showtime: Brian Koppelman, David Lavien y Andrew Ross Sorkin; e imagino que por la complejidad temática de la misma cada capítulo de una hora de duración de los doce en que se dividen cada temporada, cuenta con dos o tres guionistas.

Con unos diálogos intensos donde en los “cara a cara” entre los protagonistas se masca la tensión que hay entre ellos, la serie también cuenta con momentos hilarantes que rebajan la tensión dramática. La interpretación de los cuatro, ellos y ellas, es sublime aportando unos registros dramáticos que impresionan. Destaco la interpretación de Paul Giamatti quien con una expresión de su rostro ya nos dice lo que piensa y siente, pero sin quitar mérito a la de Damian Lewis, a quien su papel parece que le encaja como un guante.

No me olvido de la aparición en esta segunda temporada de una impactante y de turbadora presencia Asia Kate Dillon (Master of None, Orange is The New Black) en su papel de Taylor Manson, una broker con una increíble y extraña habilidad matemática y que se ganará el afecto y respeto del propio Axelrod al verse reconocido en ella.

Una serie que recomiendo a aquellos que no se hayan atrevido por pereza a adentrarse en ese mundo que, como digo al principio, no va de eso. Es sólo el envoltorio, la excusa perfecta para mostrarnos otra cosa: la ambición.


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7 comentarios

  1. sofi

    Antonio yo si la sigo desde que salió y debo admitir ¡¡Que me encanta!!
    La trama es muy buena, los personajes tiene varios matices y las actuaciones son de lo mejor. Sobretodo la de Paul Giamatti, a quien sigo desde la película “Entre vinos” Como bien dices, con solo un gesto puede expresar lo que siente, sin necesidad de palabras.
    Ojalá en esta nueva temporada te animes y puedas hacer reviews semanales, pues la serie en verdad se lo merece. Aunque es una pena que muy poca gente la vea, a pesar de ser actualmente una de las mejores series en pantalla.

    • Ya digo, a mí me ha sorprendido muy gratamente. Tienen una fuerza los personajes increíble y las tramas tiran todas de la historia sin que haya relleno alguno. De las dos temporadas me quedo con el penúltimo capítulo de esta segunda. Pocas veces he visto urdir una trama tan magistralmente como en éste. ¡Joder cómo lo prepara todo!

      Yo también sigo a Paul Gimatti y su papel en “Entre copas” fue magistral y divertidisimo. Por cierto, una comedia romántica excelente, de las mejores que he visto.

      • sofi

        La película era “entre copas” yo ya le cambié el nombre ja ja. No recordaba bien como se llamaba. Hace tiempo que no la veo, será motivo para volverla a ver y disfrutar del talento actoral de Paul Giamatti. Saludos Antonio

  2. iVerdi

    La serie es espectacular, por los actores, sus tramas, sus secundarios.
    Solo discrepo en una cosa, de verdad Axel es el villano?, no se, me parece mas que no hay “buenos”, en la serie, quizás Wendy es la única buena dentro de todos los personajes…

    • Tienes razón, no es el único. De hecho fíjate la cita de Herodoto que hago al principio y que sería aplicable al Fiscal. Su obsesión es tal que los medios que utiliza, rozando la legalidad cuando no traspasándola, estarían justificados con el único fin de acabar con Axel. Y sobre Wendy siento una especial simpatía por ese personaje porque está en conflicto permanente sobre cómo es ella en realidad y lo que hace trabajando para Axel. Ella sería efectivamente la menos “mala”. Y sobre los secundarios, el personaje de Taylor Manson me parece espectacular.

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