Análisis del piloto de Warehouse 13

Análisis del piloto de Warehouse 13

El pasado 7 de julio se estrenó en SciFi (ahora SyFy) Warehouse 13, una serie vendida como una mezcla de comedia y drama que, según sus creadores, resultaba de la unión entre Expediente X, En Busca del Arca Perdida y Luz de Luna. La descripción es bastante acertada ya que contiene “casos paranormales” (Expediente X), aventuras relacionadas con antigüedades (Indiana Jones) y los protagonistas, Myka y Pete, mantienen una tensa relación similar a la de Maddie y David en la mítica Luz de Luna. Sin embargo, el mejunje no es tan satisfactorio como esperábamos. Extensa retahíla de tópicos, dudosos efectos especiales y un preocupante aire a Cazatesoros. Si no te gusta el Tour de Francia ni los cotilleos de Sálvame (imprescindible seguir a JJ Vázquez) no es una mala elección para las tardes de verano. ¿Lo comentamos?

Es justo empezar recordando mi escasa devoción por la ciencia ficción. Hasta Battlestar Galactica no había disfrutado con este género. Y posiblemente Galactica tenga de ciencia ficción apenas una nave y unos cuantos cylons, porque la historia es tan humana y tan realista que duele. Por definición, no me gustan los objetos antiguos que se iluminan bajo el poder de una maldición ejecutada por un príncipe tirano del renacimiento, que traspasó sus frustraciones sexuales a una cabeza de toro. Warehouse 13 apunta caminar en esa dirección, por lo que mi cerebro ya ha colocado una señal de peligro.

No seré devastador, el piloto entretiene. La historia arranca con dos agentes de los servicios secretos, Pete y Myka, en una misión en la que deben proteger al presidente de Estados Unidos, que acude a un acto público. Por obra de un extraño artefacto, con cabeza luminosa y que emana sangre, un hombre atenta contra el presidente y los dos protagonistas acuden al rescate con éxito. Al día siguiente reciben la visita de una extraña agencia del gobierno que los envía a un almacén en medio de ninguna parte, el warehouse 13, que esconde artefactos con poderes mágicos y características variadas. Su misión es proteger este almacén, cuyo guardían es el curioso Artie Nielsen (Saul Rubinek), además de buscar otros objetos mágicos.

La duración del piloto (hora y media) es excesiva, ya que la atención se diluye a medida que avanza, en parte por el escaso interés que despierta el primer caso, que tiene como protagonista a un cuadro italiano del Renacimiento con muy mala leche. El humor tampoco es un factor al que agarrarte, aunque el protagonista promete momentos cómicos al lado de Artie. El problema es que la serie cae en algunos tópicos, como el carácter de los protagonistas: él, despistado y valiente; ella, reflexiva y enigmática. O la figura del científico excéntrico, aunque Artie apunta a una correcta evolución. No se explota demasiado el almacén, posiblemente el protagonista más interesante de la serie, y los efectos especiales son tan poco elaborados que preferimos pensar que está hecho a propósito. En cualquier caso, es necesario ver un par de episodios más para ver si la serie funciona mejor en 42 minutos.

Warehouse 13 tiene cosas positivas. La pareja protagonista, sin la tensión sexual inalcanzable de Luz de Luna, trabaja bastante bien. Salvando las distancias, Myka me recordó a Juliet Burke, pero vestida de Debra Morgan. Y Pete podría ser un John McClane moderno, siempre y cuando dejara la leche con galletas y apostara por el whisky. Esperamos, como comentaba, un crecimiento interesante para los personajes de Artie y Frederic. Y el rollo Cazafantasmas, con cubo incluído para guardar objetos, no tiene mala pinta. Parte del éxito de la serie caerá en el interés de estos artefactos, su origen y sus efectos, ya que los episodios son autoconclusivos. Jugar con la tensión sexual de los protagonistas también puede ser beneficioso.

En conclusión, entretenimiento sin excesivos alardes. Si ves el Tour de Francia en tu hora libre del día, no lo cambies, cualquier ataque de Armstrong a Contador, con las consecuencias sensacionalistas que conlleva, será más vibrante que Warehouse 13. Eso sí, si utilizar el Tour para hacer la siesta, te aconsejo que no veas Warehouse 13, porque mantiene suficiente interés como para que no te quedes dormido. Y si la historia funciona mejor en 42 minutos, corres el riesgo de engancharte. Yo ya me he puesto a descargar el tercer episodio. Artie me ha convencido. Y eso que también veo el Tour…


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