Review Skins: Liv

Voy a dar a este capítulo un cinco, de cinco, y lo hago por segunda semana consecutiva a riesgo de perder total rigor guay o habilidad para apreciar los matices negativos, y eso que los ha habido (Franky es un perro femenino insoportable y está deformada). Pero es que, veréis, Liv se ha subido a los cielos con su episodio, la fantástica antepenúltima entrega de todo Skins. De primeras, creíamos que íbamos a ver a una chavala agitando a sus amigos por los hombros y gritándoles: ¡pero qué coño os pasa, espabilad! Una tipa que intenta reestructurar a estos chicos tan dispersos; y más o menos pasa eso, pero el toque final es inigualable y nos habla, como Dios, de la pérdida, de ser adulto. Nos habla de amistad y del amor por la vida mirándolo desde la muerte. Nos ofrece, de pé madre, escenas que llevábamos esperando todo el año. Y, a fin de cuentas, a Grace. Que (digamos) debe descansar en paz.
