
Bienaventurados los apaleados, porque de ellos será el Reino de los Emmy. Esta podría ser una frase de la Biblia si Vince Gilligan la hubiera escrito. Los apaleados, aquellos con cortes y ojos morados, aquellos que recientemente han recibido una paliza de campeonato, una sarta de puñetazos en la cara. Aquellos, los convalecientes, tienen madera de premio gordo, gracias a unas escenas que ponen la piel de gallina. ¿Recordáis la de Jesse, allá por la tercera temporada? Estaba en el hospital tras pasar por la consulta de Hank, y le soltó a Mr. White cuatro verdades que nos helaron el corazón; Walt ha tenido la suya en este Salud, un capítulo completísimo (y van…) en el que su cara magullada era lo más impactante hasta que llegó Gus. Madre mía, Gus… qué cierto eso de que la venganza es un plato que se sirve frío. En fin, vamos al trapo que hay mucho que comentar. Una semana más, ¡capitulazo!
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