Donde vivía hasta ahora era una casa decente, pulcra, sin problemas con la ley. O eso creía hasta que un día levanté la cabeza y vi, en pleno salón, esto:
No la he roto, tranquilos...¡Una estatuilla de Charlie! ¿Cómo han dejado esto aquí unos capos mafiosos nigerianos? ¿O quizá se ha colado en casa una ex estrella del rock? Más de una vez tuve tentaciones de romperla para ver si dentro había algo, pero no. Mejor así. Eso sí, nunca fui capaz de imitar a Charlie y tirarla al mar. Supongo que porque no tuve a Locke persiguiéndome...
El caso es que hace pocos días, al mudarme de piso, pensé que dejaría atrás este parecido razonable lostiano, este guiño a la serie. Y lo dejé... pero me encontré con otro. ¡Pam!
A tale of two cities¡Síííí! ¡Historia de dos ciudades! ¡A tale of two cities, o sea, 3x01! Uno de los libros que encontré en el piso, olvidado por los antiguos inquilinos, fue éste. Ni rastro de Our mutual friend (mejor, me hubiera dado mal rollito...), ni de la amplia librería que maneja Sawyer...
No se avistan nuevas mudanzas en el horizonte, pero... ¿qué tal encontrarme una Claire en el armario para la próxima vez? Aish...