Sigue sorprendiéndome la capacidad de Fringe para combinar capítulos inhumanamente buenos, como Grey Matters, con otros que sólo se aferran a un pedazo de nuestra memoria gracias a los cinco minutos iniciales y a John Noble. Johari Window forma parte del segundo grupo, ya que Abrams y compañía han decidido ofrecernos brillantez cada cuatro capítulos. Y esta semana no tocaba. A la espera de retomar el hilo principal de la temporada, nos conformamos con historietas secundarias que determinan la calidad del episodio. Y la de Johari Window sin ser brillante, es bastante entretenida.
Fringe tiene dos motivos, decía, para no perderse el episodio de cada semana. El primero se llama John Noble, o Walter Bishop. Cada uno de los minutos que está en pantalla valen el capítulo. El segundo es ese fulgurante arranque, inesperado, extraño y habitualmente desagradable con el que nos agarran a la pantalla. Johari Window empieza con un niño caminando por una carretera poco antes de ser interceptado por un policía y acaba (el arranque) con ese mismo niño con la cara deformada, saliendo de comisaría con otros dos señores deformes que se han cargado a los policías. What the frak!
La belleza está en el interiorMariposas asesinas, robos de cabezas congeladas, monstruos de alcantarillas o deformidades. Sea cual sea el caso, siempre suena el teléfono de la misma persona: Olivia Dunham. "Si tiene usted algún problema y se los encuentra, quizá pueda contratarlos": el equipo Fringe. Peter y Olivia se dirigen a Edina, la ciudad donde se ha cometido el asesinato. Y se encuentran con un encantador pueblo, enclavado en un precioso paraje y custodiado por un amable sheriff. Sólo hay un inconveniente en tan idílico lugar: un molesto y extraño ruido que despierta en Walter sus dotes de tenor. Y en su defectuosa memoria se activa una canción sobre elefantes noruegos y el sueño de Singapur. No tratéis de entenderlo, es Walter.
La foto del niño deforme hallada en comisaria mantiene al equipo Fringe en la investigación, porque en Edina aparentemente no sucede nada. La insistencia de Olivia tendrá sus frutos, aunque estará a punto de costarle la vida. Un asalto nocturno deja inconsciente a nuestra heroína y sólo la determinación de Peter y su puntería conseguirán alejar al enemigo. En la misma escena donde el FBI recoge el cuerpo muerto (y completamente normal) de uno de los asaltantes, Walter aumenta su lepidoteca con un precioso ejemplar que acabará siendo clave para entender lo que sucede en ese pueblo.
En el laboratorio, para susto de Astrid, el cuerpo muerto del asaltante resulta tener la misma apariencia deforme que el niño de la foto. Y la preciosa mariposa azul capturada por Walter es ahora un feo ejemplar marrón con las alas rotas. No hace falta ser Walter Bishop para entender que existe un problema de percepción en esa ciudad. Para aumentar las sospechas, Peter no tarda en descubrir que la población de Edina no ha sufrido apenas cambios en las últimas décadas, es decir, ni entra ni sale población. Y Walter recuerda, gracias a su canción donde mezcla alcachofas con Singapur, que participó en la
La mariposa tiene la respuestaA todo esto, en Edina, el agradable sheriff convoca al pueblo para asegurar que seguirán luchando y que su secreto debe permanecer bajo llave. No sabe que se está enfrentando al hombre más listo del mundo (Walter), a la mujer con más determinación del planeta (Olivia), al hombre con más recursos (Peter) y a una mariposa que no sabe esconder la verdad. Las siguientes escenas carecen de interés porque siempre que hay un tiroteo Olivia y Peter acaban de pie. Y sus enemigos, por muy fuertes o feos que sean, muertos en el suelo. Y eso es lo que sucede en Johari Window.
Este 2x11 se aparta de los anteriores episodios por su final, en el que Walter Bishop exige al jefazo Broyles que no salga a la luz el problema de los ciudadanos de Edina. Fueron conejillos de indias de un proyecto gubernamental que buscaba obtener la invisibilidad para aplicar con fines militares. Su responsable fue un tal Edward Cobbs, que después de su atentado contra la ética y los derechos humanos, consiguió crear un artilugio que cambiaba la percepción de los que entraban en Edina, haciendo que su población pareciera gente normal. Walter cree que la población tiene suficiente con mirarse al espejo y comprobar su desgracia. Y tirando de humanidad, convence a Broyles para que los horrores de Edina nunca traspasen las fronteras.
Esa humanidad que demuestra Walter en la actualidad no es más que una lucha contra los excesos de su pasado, en el que se pasó la ética por donde amargan los pepinos. El mundo nunca rascará en Edina para ver su carcasa oculta, pero Peter no tardará en descubrir los pecados de Walter, que son determinantes para que él esté ahí luchando cada semana contra algún fenómeno increíble. Y cuando descubra la verdad, que ya toca, Fringe habrá evolucionado hacia un nuevo nivel. Buen capítulo Johari Window. ¿Qué os ha parecido a vosotros?













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