Californication ha jugado siempre con la dualidad amor-deseo y seguirá haciéndolo durante esta segunda temporada. Hank se encuentra en su propio paraíso, una vasectomía es un pequeño precio que pagar por Karen, pero las malas costumbres nunca se pierden y no tardará mucho tiempo en volver a las andadas. Sonja anunciará a un sorprendido Hank que está embarazada y que el bebé puede ser suyo, lo que se interpondrá en sus planes de matrimonio, que serán rechazados por Karen justo antes de acabar decidiendo que no pueden seguir juntos.
Charlie por su lado, tras sufrir un despido con hilarantes consecuencias (impagable el vídeo recopilatorio) acabará adoptando profesionalmente a una aspirante a actriz porno, Daisy, lo que unido a la progresiva adicción de Marcy a las drogas y su posterior internamiento en un centro de rehabilitación hará que acabe rendido a sus pies, o a cualquier otra de sus partes.
Hank acabará mudándose a casa del viejo rockero Lew Ashby, al que conoce en la cárcel durante una de sus aventurillas. Tras las insistencias de éste empezará a escribir una biografía sobre él, interesado sobre todo por el viejo amor perdido de Lew, lo único que parece haberle importado alguna vez, la figura romántica que sobresale del ruido de los amplificadores y el polvo blanco a lo largo de los años...
CalifornicationMia por su parte se convertirá en un quebradero de cabeza para Hank, primero al juntarse con Lew y segundo al robar uno de los manuscritos de Hank y publicarlo como propio, con un gran éxito de crítica y ventas. Posteriormente Hank olvidaría todo el tema y decidirá dejarle seguir con su farsa, aun advirtiéndole de que no le llevará a ningún lado en la vida.
También la vida amorosa de Charlie dará un
vuelco al pedirle el divorcio a su mujer por Daisy, que le abandonará
más tarde, una vez ya asentada en el negocio, dejando al manager en la
estacada, perdido sin la estabilidad que le proporcionaba Marcy.
La
serie llegará en este punto a algunos de sus momentos más emocionales.
Por un lado la trama de Ashby evolucionará trágicamente. Durante una
fiesta en su casa, el amor perdido de Lew va a visitarle, tras varias
charlas con Hank. Este se encontrará al subir a la habitación con Lew
muerto por una sobredosis de heroína. Con su fantasma aún en el aire,
Hank termina por fin de escribir su biografía.
El otro nos situará en el Nueva York de principios de los 90. Suena la voz de Kurt Cobain, es otoño, y Hank y Karen, embarazada, intentan abrirse un camino en el mundo, intentan seguir juntos, hacer la mejor elección posible. La carta que Hank le escribe en ese momento puede resumir perfectamente su relación...
No sé qué va a pasar con nosotros, y no sé por qué deberías fiarte de alguien como yo... pero, maldita sea, hueles bien... como el hogar. Y preparas un excelente café. Eso tiene que valer para algo no? Llámame. Infielmente tuyo, Hank Moody
Las cosas, pues, se arreglarán con el tiempo para ambos. El bebé de Sonja resulta ser negro y Hank y Karen vuelven juntos... pero será esta vez el amor el que se interponga entre ellos. Tras recibir una oferta de trabajo en Nueva York deciden mudarse pero Becca está demasiado feliz con su novio Damien como para alejarla de él... Hank no quiere que cometa los mismos errores que su padre y acaba quedándose en California, mientras el avión de Karen vuela lejos...













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el viernes, 30 de octubre