Series de tu vida: Dr. Slump

Un bebé alado que devora cacharros. Un profesor cuya cabeza es una castaña. Cacas con cara y ojos. Una pija en pañales montada en un pseudo-triciclo con aires de Harley Davidson. Extraterrestes con la nariz a un palmo del culo. La fauna que poblaba la Villa del Pingüino era digna del frenopático más selecto. Con series así… ¿cómo es posible que creciéramos normales?

He intentado, lo prometo, explicar en pocas palabras el argumento de Dr. Slump, o de Arale, que de las dos maneras puede y debe llamarse la serie. Lo he intentado… pero no he podido. Es más: ojalá pueda alguien en los comentarios. Pero creo que su grandeza estaba precisamente en eso, en que no tenía argumento. Más o menos, cada personaje tenía un objetivo en la vida, pero no la mirábamos por eso, sino para ver qué nueva locura se le ocurría al maestro Toriyama, autor también de Dragon Ball, para los habitantes de un pueblecito en mitad de ninguna parte.

Por ejemplo: el objetivo de Arale, el robot protagonista, no estaba muy claro. Con una fuerza solamente comparable a su ingenuidad, Arale iba al colegio y jugaba con su pandilla: Akane, Taro, Pisuke, Obokaman… Éstos tampoco tenían demasiadas ambiciones. En cambio, la meta del doctor Sembei Norimaki, genio inventor y creador de Arale, sí estaba clara: quería a toda costa el amor de la dulce Midori Yamabuki, la profesora del colegio. Sembei era un buen tío, pero algo torpe en esto de las mujeres. Y con ciertos toques de viejo verde, como cuando creó unas gafas que permitían ver a la gente desnuda. Eso sí, contaba con la increíble capacidad de cambiar de cara cuando se ponía seductor… para derrumbarse siempre en el momento clave. Magistral…

Arale y Sembei vivían en la Villa del Pingüino, donde la galería de frikis superaba con creces la de Crónicas Marcianas. Repasemos:

  • Gatchan
    Primero era uno (¿o una?), luego dos; una especie de ángeles, con una manifiesta incapacidad para articular frases coherentes, y que se comían todo… menos neumáticos, sino recuerdo mal
  • Obokaman
    Empezó como presunto enemigo de Arale y acabó enamorado de ella; en un capítulo se le declara, pero ella no se entera; sigo preguntándome por qué llevaba esos cuernos…
  • Rey Nikochan y sirviente
    Personajes dignos de un spin-off, eran dos extraterrestres con ciertas peculiaridades físicas, como tener el culo en la cabeza, los orificios nasales al final de las antenas (sufrían con cada ventosidad) y las orejas en los pies… El rey era un poco tonto, y el sirviente llevaba gafas de sol… ¡surrealista!
  • La señora que comía galletas
    Imprescindible para separar tramas (¿?), llevaba el tempo de la serie (¿?) y repartía juego como nadie (¿?); vamos, que era otra pincelada daliniana…
  • Los polis
    Herederos directos, o quizá inspiradores, de Loca academia de policía, las fuerzas de seguridad de la Villa del Pingüino eran un completo desastre; sufrían periódicamente los atropellos de Arale, que les dejaban el coche destrozado, y compartían profesión con otros justicieros como Suppaman

La galería de secundarios de la serie era enorme: los cuervos que pasaban de vez en cuando, el sol que anunciaba que ya era de día, la genial niña del triciclo, la cafetería con forma de… cafetera. Todo, todo era friki en la serie más friki de los dibujos animados. Cada vez que pienso en ella, pienso que la vi demasiado poco. ¿Y vosotros?


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