Review Weeds: Messy

No sé qué le pedía al regreso de Weeds, nada exacto, eso sí. Resolver el cliff-hanger, creo yo, era lo de menos. Estaba claro que nada demasiado grave podía pasar. ¿Entonces? Simplemente pedía más Weeds. Y en mis expectativas de más hierba buena he recibido una hierba muy bien cultivada, porque el último regreso de la serie de Showtime (la octava será su última temporada) ha sido cautivador, divertido, reconfortante y conveniente. Muy renovado, se nota, y eso que, con el dúo Mary-Louise Parker y su creadora Jenji Kohan, eso de la renovación/cambio es algo constante. Los peores temores de la familia Botwin se han hecho por fin realidad, y aunque la serie siempre mantendrá su humor sexual-pasota, el bang marca su carrera hasta el atardecer con tonitos nostálgicos. Se abre la pregunta: ¿dónde está el límite de los actos de Nancy Botwin? ¡Dentro review!
Agrestic, Majestic, México, Renmar. La carretera. Seattle, y Nueva York. La temporada 8 de Weeds se abre con una nueva cabecera, la primera estable en años, y es la primera pista del tono revisionista que se va a marcar la canción de despedida de la serie. El tema Little Boxes vuelve a sonar, y unos dibujitos miran para atrás: éste ha sido nuestro recorrido, y la aventura termina en Old Sandwich, el ridículo nombre que recibe el nuevo barrio residencial protagonista. Hay jardines amplios, casas increíbles, vecinos tranquilos, un cánon al ruido que suena por encima de lo establecido, y cuidado con los ruidos que son de pistola, y hospitales privados donde se encargan de que pagues lo debido. Además, adolescentes encapuchados entran en las habitaciones con calma y los instrumentos de reforzamiento vaginal no están muy bien vistos.

En las redes norteamericanas, la revelación del shooter ha dejado cara de espasmo en el sentido más negativo de la palabra espasmo. ¿Decepción? Eso dicen. A mí me ha sorprendido, mucho, sorprendido en plan: oh, vaya. Sinceramente, es lo mejor que podrían haber hecho, porque hubiese sido muy decepcionante, y sobre todo después del hype que se han inventado, revelar a Guillermo, César o incluso la pirómana Zoya (como insinúan a lo largo del episodio) como alguno de los responsables. ¿La mafia mejicana, los armenios? Mejor algo normal, algo más… ¿normal? Nadie se acordaba del agente Scottson de la DEA, aquel que murió en la segunda temporada, y mucho menos de su hijo.
Daryl Sabara nos suena más por ser un Spy Kid de Robert Rodríguez que por hacer taekwondo y humillar a Shane, y odiar a Nancy por estar con su aita, así que el shock está ahí cuando le vemos la cara, y de hecho asentimos con la cabeza y decimos: nos han pillado, no lo había visto venir. Bien hecho, cabroncetes. El chaval, que se llama Tim Scottson, quería venganza y ha disparado a Nancy Botwin en la cara. Es la mejor idea podrían haberse sacado de la chistera, y a nivel de coherencia la más coherente, aunque esa palabra no va con la serie y tampoco queremos que vaya demasiado con ella.
El disparo es lógico, y narrativamente es genial. No sólo por lo que él dice al final del episodio: Creí que me iba a sentir mejor, pero no me siento mejor. Esto quiere decir dos cosas, que continuaremos viendo al pequeño Scottson, y que seguro que Shane va a buscar venganza (porque es Shane, porque de pequeños se detestaban, porque –bueno– ha disparado a matar a su madre y porque Shane es una versión chulísima de Dios).
Es muy genial por otra razón que he mencionado hace nada: cuidado con lo que haces, que tus acciones pasadas vienen por detrás y te tiran por un acantilado. Quizá sea la parte clave que buscan explorar Kohan y su séquito esta temporada, y el concepto mola. Tras ocho temporadas, que –demonios– son ocho años de una vida, lo que has hecho va a tener que terminar saliendo. No recuerdo bien si Nancy ha matado, pero sí que se ha metido con mucha gente, ha cabreado a muchos pavos, les ha calentado, se ha acostado con los maridos de mujeres, y con las mujeres de maridos. El mundo sería genial si, si hicieses eso, nada sucediese. Pero a la vez que ese mundo sería genial, ese mundo acabaría dándote una patada en la entrepierna y, segundos después, implosionando en llamas y balas. Es una idea que ya comentan en el capítulo, y estarían muy locos si pasasen de ella: tenían que intentar matarla tarde o temprano.

No sólo por esto Messy es brillante. Lo es por: sus personajes. Que es la grandeza de la serie, y nos reencuentra con ellos brillantemente. La séptima temporada fue un poco bluff, y eso que adoré la sexta en cuerpo y alma (me gustó su rollo a Los Simpsons on the run). En ella, muchos personajes se desinflaron, sobre todo Andy, pero en su premiere brilla con su habitual luz propia y judaica. La conversación con el rabino es prodigiosa. Y Doug, que llevas un par de años sobrando, hoy sólo puedo decir bondades de ti. Su escena en la cama del hospital tocando a a Nancy es igual de prodigiosa. Casi telepática, de verdad. Como si se hubiese metido en la cabeza de muchos. Quién no hubiese pagado por estar en esa habitación…
Y es que ahora mismo, feliz cual sorkiniano con The Newsroom, diría que este episodio está lleno de prodigios que nos obligan a declarar nuestro amor unánime a Weeds. Es una serie importantísima en la década que hemos pasado ya, y juega en la misma liga que Lost, Mujeres Desesperadas o Los Soprano a nivel de relevancia. Puso a una mujer independiente en un redil de comedia irreverente y políticamente incómoda, con humor negro y drogas y sexo. Fue una maravilla, e hizo flipar (Showtime reconoce que, con Dexter, les debe la vida). Que nadie mienta, o que nadie me tome por loco. Lo digo en serio, y me irrita que se diga que su calidad ha bajado a los infiernos de lo malo. Es un ejemplo de renovación y de grandes personajes que mueven la serie más que ésta a ellos, y no en vano están tan locos que ya se han recorrido medio continente americano.
Quedan muchas cosas por ver: Shane en la academia de policía, su posible cruzada contra Tim, a qué punto llega ese gran filón que es la relación que tiene Silas con su madre, o la hermana de Nancy, que seguro que no se va a quedar quieta. ¿Venganza, narcotráfico, familia? Weeds.
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8 comentarios
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“Es una serie importantísima en la década que hemos pasado ya, y juega en la misma liga que Lost, Mujeres Desesperadas o Los Soprano a nivel de relevancia.” De verdad crees eso? És mucho decir, y no creo que sea objetivo ni demostrable.
Y decir que en las últimas temporadas no ha pegado un bajón…creo que és evidente que si!
En fin, para gustos colores supongo.
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Guster, al decir eso no entro en discusiones de calidad y esas cosas que tocan tanto la fibra sensible. Hablo de “relevancia,” de series que marcan tendencia o época. Bajo ese pretexto, Los Soprano, CSI y The Wire, por decir cualquiera, son igual de válidas y a eso me refería: series que la gente mete en los libros. Esas series.
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Ya lo he leído, y de ahí mi perplexidad. Lost, por usar el ejemplo que tu pones, fue una de las series mas “relevantes” que hay y comparar su relevancia (no calidad) con Weeds, me parece demasiado abrumador. Weeds (para mi) és una serie mas que estuvo bien y que ahora esta un poco peor. Pero repito, esa es mi opinion (no digo nada categorico). No creo que marcase ningun tipo de tendencia en absoluto.
Gracias por contestar mi comentario!
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no se, no me rei mucho
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juzgar un capitulo de weeds por la risa que te causa es como juzgar una pelicula porno por su trama….
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Para mí, “Weeds” se situó en sus tres, quizás incluso cuatro primeras temporadas a un nivel altísimo, de hecho, sin entrar en si es mejor o peor que otras series, o más o menos relevante, yo sí creo que entonces podía presumir de ser una de las mejores comedias de la historia de la televisión. Eso sí, para mí el bajón con el paso de las temporadas ha sido innegable. Se me acabó atragantando la trama mexicana, me gustó bastante la huída de la sexta, que bien perfectamente podría haber sido la última, y la séptima fue, con diferencia, la peor de todas, en la que ni siquiera Andy fue Andy… ¿Mala? Nunca ha llegado a serlo, pero sí lejos ya de esa brillante “Weeds” de Agrestic, esa “Weeds” del “Little Boxes”. La octava ha empezado bien, y sabiendo que es la última, yo espero algo así como un regreso a los orígenes, y la nueva cabecera al menos me da esperanzas… Venga, tengo que reconocer que tenía muchas ganas de reencontrarme con ella, y ya tendremos tiempo de juzgarla globalmente dentro de doce capítulos. De momento, mis impresiones sobre lo que hemos visto hasta ahora en http://elcadillacnegro.com/2012/07/04/weeds-el-colocon-mas-largo/. Un saludo!
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Pues para mí el bajón de Weeds estuvo en la quinta-sexta temporada. Es decir, el final de la trama mexicana (cuyo principio me parece sublime, todo sea dicho) y todo lo que siguió. Se juntó además con la marcha de Celia, que dejó al personaje de Doug bastante descolgado, etc., etc. Yo creo que estas últimas temporadas han sido un largo camino para volver a la calidad máxima de los inicios; el problema es que había muchos nudos que deshacer. Había que hacer algo con Shane, cuya psicopatía ya no era una mera hipótesis, había que inventarse algo coherente para salvarle el culo a Nancy e integrar al pequeño Stevie en la familia. Silas también se nos ha hecho mayor en estas últimas temporadas… Había muchas piezas que recolocar, y ya sabemos que la Kohan siempre se toma con calma eso de desenredar nudos y recolocar las piezas, y si no acordaros de esos cliffhangers de las primeras temporadas que tardaban en deshacerse casi la mitad de la temporada siguiente. Creo, o quiero creer, que la quinta, y sobre todo las sexta y séptima temporadas de Weeds han sido un largo camino de recolocación de las piezas del juego.
Además, aunque es cierto que la séptima no fue la mejor de las temporadas, creo que aportó a la serie bastante más que la quinta o la sexta, profundizando en la relación Nancy-Silas y en el “conflicto” moral de Shane, aunque para ello tuviera que dejar un poco de lado a Andy, que tampoco pasa nada, porque ha tenido protagonismo de sobra por el camino.
Personalmente, creo que la octava ha empezado muy bien y que parte desde un lugar privilegiado para darle fin a la serie. Quiero pensar que, con ligeras dudas, Kohan sabía adónde iba en estas temporadas pasadas de calidad ligeramente menor a las primeras, y que quería llegar precisamente a esto: Nancy enfrentándose al karma, Andy y compañía dándose cuenta de que han pasado todos los límites imaginables, Shane a punto de elegir definitivamente su camino, si seguir los pasos de su madre o tratar de enderezarlos, Silas sin saber muy bien qué siente por su madre… Incluso el personaje de Jill ha adquirido mucha entidad; esa hermana con una vida ordenada y aparentemente perfecta que de alguna perversa manera envidia el estilo de vida autodestructivo de Nancy… No sé, yo creo que, después del largo viaje de las últimas temporadas, la octava tiene todo el material para darle a la serie un dignísimo final que nos haga decir “pues vaya, las últimas 3 temporadas sí que tenían una razón de ser”.
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Amén a tus palabras. Es como si tuviera un gemelo en otro lado del mundo que piensa como yo. +1
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