Review The Expanse: The Seventh Man

Ni el octavo pasajero, ni los Siete dioses. Esta semana The Expanse nos trae al séptimo hombre, o más bien a sus consecuencias. Y es que ya lo decía Dresden, el azulado alien tiene la clave para que podamos ser dioses. Pero, como siempre, todo tiene implicaciones más terrenales (y marcianas, y asteroidianas). La política, sigue sus propios intereses, y en uno y otro lado continúan ajenos a la naturaleza de algo mucho menos predecible que la guerra. La combativa teniente Bobbie Draper y el manupulador Moriar… Anderson Dawes (un inmenso Jared Harris), toman protagonismo en un capítulo más pausado de lo que nos tiene acostumbrado esta expansión acelerada. ¿Comentamos los últimos sucesos?

Nos despertamos en una nieve sangrienta aun con el recuerdo borroso de lo que pasó en Ganímedes. Draper es finalmente rescatada por los marines de la MCRN Sirocco, nave en la que se entera de que ha resultado ser la única superviviente del ataque en la luna de Júpiter. Este altercado es desconocido para todos y nadie (ni siquiera ella) sabe muy bien lo que pasó en el granero del sistema solar… ¿Su suerte es una simple casualidad o si los atacantes tenían intención de que así fuera? Y de ser así, ¿por qué? ¿puede que la marciana esté de alguna forma infectada? Perdonad, me estoy adelantando con las preguntas. Lo cierto es que en los exámenes médicos parece que más allá de un brazo partido, múltiples magulladuras, y el evidente trauma de haber perdido todo su escuadrón en extrañas circunstancias, la teniente se encuentra bien. No así su memoria.

Ser militar es ciertamente complicado. Un buen soldado debe ser patriota, determinado y resuelto; pero también ha de cumplir siempre las ordenes de un superior, sin cuestionarlas. ¿Es la teniente un militar modelo? Su predisposición es marcadamente anti-terrestre, algo que se han encargado de dejarnos claro en cada una de sus escasas apariciones esta temporada. Su patriotismo queda patente. Tambien su capacidad y habilidad. Pero no así la sumisión ante sus superiores. Que precisamente ella sea la única testigo de lo que pasó en Ganimedes, no deja en buen lugar a la UN. Pero buceando en sus recuerdos, hay algo más que la carga de los “azules” contra su escuadrón sin previa provocación. El séptimo hombre perseguía a los demás, eran a él a quien disparaban, de quien huían… y no llevaba traje espacial.

Pese a encontrar esa verdad que buscaban, sus superiores no quieren oír hablar de esas “cosas”. A falta de ese misterioso dron que sea testigo de lo que allí pasó, no sólo debe olvidar esa parte. Draper tiene ordenes de viajar a su odiada Tierra para explicar la versión oficial de lo que vio: Que fue su escuadrón el que disparó primero. Todo ello en una cumbre de paz que se celebra bajo petición de las Naciones unidas con el fin de aclarar lo sucedido. Esa ha sido la propuesta de Avasarala al presidente para intentar, sino evitar, al menos si retrasar la guerra. Una vez más la subsecretaria adjunta se hace de valer y consigue su proposito. Pero claro, si Draper servirá como extintor o como detonante de un conflicto, lo veremos próximamente. Yo me inclino por lo segundo, aunque puede que nuestro planeta le acabe atrayendo más que por su gravedad y consiga ver las cosas con la nueva perspectiva del viajero.

“I like getting sh*t done. And I like to keep my head attached to my neck!”
Chrisjen Avasarala

El otro indiscutible protagonista de esta semana ha sido Dawes. El líder en la sombra de la estación natal de que-la-protomolécula-le-tenga-en-su-gloria-Miller. Este taimado personaje vuelve fuerte de Ceres, junto con los refugiados de Ganímedes, para extender su poder al resto del cinturón. Un hombre con carisma y sin escrúpulos como él tiene las cualidades perfectas para triunfar con las masas. Belter de nacimiento, es el propuesto por Johnson (quien sin embargo es Terrestre) para acudir a esa cumbre interplanetaria y negociar una situación equiparable de su gente a la de los “interiores”. Tienen con qué negociar. Ya han salvado a la Tierra, tienen sus misiles como ofrenda, y la carta en la manga de Johnson, conocimiento sobre la protomolécula. Pero el jefe de la Tycho (posiblemente no por mucho más tiempo) debe conocer poco a Dawes, quien no va simplemente a hacer de chico de los recados para conseguir ese sueño de paz, que ni es suyo ni parece que de casi nadie más en el sistema solar. La enorme boca de Holden, pese a sus intenciones, no ayuda precisamente a la causa de Johnson.

Así Dawes empieza a mover sus piezas. Sabe que esa carta escondida está, pero no ha podido aún identificarla. Necesita sonsacar a los de la Roci, pero Holden no está por la labor. Lo intenta también con una antigua “compañera”, la segunda de Johnson. Y el que parece su último recurso, el belter del momento, Diogo, quien tras su tatuaje parece comulgar perfectamente con su causa. Y así en poco tiempo consigue saber de Cortazar. Está claro que ha movido más hilos en la Tycho; porque consigue modificar el circuito de cámaras del prisionero, sacarle de su celda, y salir de allí, no en una, sino en dos naves. El señuelo en que viaja tan sólo Diogo y que Kamal y Nagata consiguen neutralizar en su huida. Y la que suponemos ha sido su verdadera nave de escape. Todo le habría sido más fácil si por alguna razón Holden no hubiera acudido a ver al científico. Yo dudo si su intención era acabar con ese cabo suelto azul, o si sospechaba de las intenciones de secuestro.

Quien no estaba ni en la celda, ni en la Roci, era Amos. El hombre parece tener anestesiada su empatía, como la tenían los científicos de Dresden, como Cortazar, y ya no puede sentir como una persona normal. Su tortuoso pasado le obligó a protegerse de esa manera, y ahora quiere darle al botón de deshacer. Pero, aunque fuera reversible, Cortazar le convence de que los sentimientos solo son un lastre. Una tara que, junto con tantas otras, la “magia” de la protomolécula puede subsanar de todos los hombres. Bueno, de todos los que así lo quieran. ¿querría amos ser uno de ellos? Su ausencia nos hace sospechar si se ha unido a Dawes para seguir el camino de baldosas azules. Pero sinceramente dudo que el Amos tomara la pastilla azul sin antes hablarlo con su quizás-ya-no-tan-cercana-Naomi. Lo más posible es que esté en el burdel.

Puede que este haya sido un capítulo de transición. Para Cortazar desde luego sí. Ha habido tan poco movimiento que voy a ahorraros esta vez mapa explicativo. Pero ya estamos en la recta final, y a pesar de desviar la mirada de los “elementos centrales” de la serie (sobre todo con Josephus fuera de escena), una semana más The Expanse continua a la altura en una buena órbita desde que la captamos en nuestra atención. Puede que sea el primer capítulo que me convence Draper y su trama, que siempre ha venido demasiado tangencial. Y sinceramente ¿alguien puede cansarse de ver al magnifico Jared Harris?, incluso con ese extraño acento del belter coreole. Para terminar, dejo una duda en el vacío para quien la quiera recoger, ¿Creéis que si encontraran el famoso dron que vio Draper tendría el logo de Mao-Kwikowski Mercantile?

P.D.: Acabo de revisarlo y esta temporada tendrá 13 episodios y no 10 como tuvo la anterior. Eso quiere decir que quedan el doble de capitulos de los que creía, y que aun estamos lejos del final de temporada. Con más sentido, The Expanse ha bajado el ritmo y se ha tomado este capítulo con más calma. Es lo bueno de viajar con tiempo.

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3.8
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3 comentarios

  1. Josephus Aquí Sufriendo

    He leído recientemente que en realidad tomamos nuestras decisiones en base a las emociones y que después utilizamos la inteligencia para encontrar razones que justifican esa decisión emocional. En esta serie hay numerosos ejemplos palmarios de ello: Yo ejecutando al científico loco, la marciana zumbada abriendo fuego contra los terráqueos y así. Sigo diciendo que tiene que haber un Poseidón. La analogía de Andrómeda y su padre es bastante reveladora.

    • En efecto, y no solo ellos. Recuerda la decision de Naomi de “rescatar” la muestra congelada y detener su ruta al sol fue casi impulsiva, como lo son la mayoria de decisiones de Holden (en este capitulo penso poco que intervenir a favor de Johnson le haría más mal que bien), y Diogo no creo que haya recapacitado dos veces el tema de ayudar a Dawes.

      En cualquier caso, yo creo que ese hombre sin traje que vemos en Ganímedes es un nuevo experimento de Mao, y el fruto de lo que saldra de su hija y de tí (junto con todo Eros), aún está por llegar. Nuestras Perseidas particulares.

      • Josephus Exhaustus

        No te quiero decir, Antonio, cómo me tiene la pitufina esta. Sólo te diré que si no fuera porque me insuflé la protomatrícula por las fosas orificias no habría manera de aguantarle el cardio a la individua maometana. Todo muy cierto lo que dices. No sé qué será el homúnculo azul. Había dado por hecho que era un infectado accidental.

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