Review The 100: The Four Horsemen

Luna

El reloj sigue avanzando sin compasión, la cuenta atrás se inició cuando Clarke destruyó La Ciudad de la Luz y ahora se les acaba el tiempo y también las ideas. La única solución factible hasta el momento consiste reparar la Estación Alfa e incluso este plan B sigue siendo ineficaz, solo tiene agua para 100 personas, solo 100 de 400. Si pensábamos que el gran dilema de la serie estaba en el capítulo anterior desde luego estábamos equivocados, ya que éste no se queda atrás.

Apremiada constantemente por Raven, a Clarke se le presenta la difícil tarea de tener que realizar La Lista, aquella en la que se incluirán los nombres de las personas a las que salvar cuando la radiación empiece a hacerse notar. Y entre todo ese ajetreo aparecen en la puerta de Arkadia unos terrestres llegados desde el plataforma petrolífera liderada por Luna, es curioso que después de haberles tratado como lo hicieron antaño ahora vuelvan suplicando ayuda. Pero Luna ha vuelto y parece que esta vez lo hará para recobrar el papel que tuvo que tener en la temporada anterior, junto a ella descubrimos que su grupo está afectado por la radiación, explica que los primeros dañados fueron los peces y después ellos, los humanos, lo que significa que cada vez estamos más cerca de la catástrofe nuclear. Y esto nos lleva a ver a Abby de nuevo en el campamento, aunque es algo que imaginábamos después del capítulo pasado, y puesto que la radiación no es contagiosa Abby y su equipo médico deciden hacerse cargo de la situación. O al menos intentarlo.

Raven

Pero no lo va a tener tan fácil, ahora que Raven es la encargada de los suministros, tiene bajo control todas las medicinas, incluidas las pocas píldoras que pueden paliar los síntomas de la radiación. Y Raven es clara y directa: no va a gastar las pastillas con los terrestres. Sobre todo por qué si hoy los salvan, mañana tendrá que dejarlos morir. Es injusto pensar que Raven es egoísta por este motivo, porque realmente no hay una solución totalmente ética o milagrosa, apostar por unos es dejar morir a otros, y ella es la primera afectada por las decisiones que está tomando. Y pese a todo, Abby no duda en ser dura con ella.

La radiación no está matando a esa niña, tú sí

En mitad del caos que supone arreglarla Estación Alfa, John consigue colarse dentro de Arkadia y acceder a la sala de suministros, como él bien dice “es mejor ladrón que cazador” y de aquello depende su supervivencia y la de Emori. Pero el destino puede resultar curioso y John repetirá los mismos pasos que en su día llevaron a su padre a ser flotado: robar las medicinas para salvar a los terrestres. Aprovechando el descuido de Raven, se hace con las pastillas y se las entrega a Abby. Y aunque la decisión es bastante noble, ni si quiera las píldoras son capaces de salvar a los terrestres de su destino ni de la radiación. John se marchará de la base no solo con la sensación de haber realizado una buena acción, sino sabiendo que su supervivencia depende de unirse a su gente y resultar útil para que le incluyan en la lista.

John

Mientras tanto, la labor de Jaha sigue siendo la de salvar a sus compañeros, quizá porque realmente está en su naturaleza o quizá por redimirse de todos sus pecados. En cualquier caso, cree que ha encontrado una vía para salvar a todos los suyos. Allí, en mitad de la selva se encuentra un bunker, y no uno cualquiera, sino uno capaz de soportar la radiación. Pero Raven no cree que tal sitio exista, y mucho menos porque se basa en vídeos de hace casi 100 años, cuando un fanático –o quizá deberíamos llamarlo salvador- se empeñó en vender todos sus bienes con el fin de construir un gran refugio.

En cambio, Clarke y Bellamy quieren creer en él. Y quizá se deba a que ella necesita buscar una solución que satisfaga a todos y él necesita olvidar la matanza que cometió en la temporada anterior. Así pues los tres se embarcan en un viaje acompañados de las reflexiones de Jaha sobre que lo importante es salvar a los suyos, sin importar por encima de quién tengan que pasar, y de nuevo todo ello nos conduce a Bellamy y a su debate interno, el que le ha hecho convertirse en el personaje que es actualmente

¿A cuántas personas tienes que salvar para perdonarte a ti mismo?

La búsqueda resulta satisfactoria y encuentran el bunker. Y parece que con él han dado también con la solución definitiva, aquella que les permitirá salvarlos a todos… Así pues, tras abrir la puerta del refugio no les queda más remedio que enfrentarse a la temible verdad: allí no hay supervivientes. Lejos de ser un lugar idílico, aquel bunker se ha convertido en una fosa de cadáveres. Sus paredes no fueron capaces de frenar la radiación, conduciendo a todas esas personas a un temible destino.

A su regreso a Clarke no le queda más remedio que enfrentarse a lo que más temía: realizar la lista. Elegir a las cien personas que deben sobrevivir y con ello elegir a las 400 que deben morir; no puede escoger a cualquier persona, sino que tienen que ser aquellas que puedan garantizar una supervivencia en el futuro, las que sean más fuertes. Pero entre todas aquellas dudas surge por encima una, que no deja de resonar en su cabeza y quizá por ello la que le impedía realizar esa lista: ¿Debe incluir a Bellamy en la lista? ¿Y a ella misma? ¿Puede elegir salvarse a sí misma mientras condena al resto? ¿Es egoísmo? Y finalmente Clarke opta por incluir a Bellamy, aunque se ve incapaz de escribir su nombre, es él quién decide escribirlo, porque no podría estar en una lista sin Clarke.

Y finalmente llegamos hasta la bomba del capítulo, aquella que hace que nos quedemos con un buen sabor de boca después de un capítulo algo más flojo. Cuando Clarke regresa a la sala médica para comprobar cómo se encuentran los terrestres descubre que todos los infectados han muerto, todos salvo Luna. No solo ha conseguido sobrevivir, sino que su cuerpo repele la radiación. Y la única diferencia entre Luna y el resto de terrestres es que ella tiene Sangre Nocturna, y quizá esta sea la solución que estaban esperando.

Nombres

Mientras tanto, en Polis el resto de clanes no son los únicos que amenazan el reinado de Roan, si antes tenía que enfrentarse a uno de los embajadores, ahora debe hacerlo a los fanáticos religiosos: Los Guardianes de la Llama. Roan lo tiene claro, alguien le ha robado la Llama y solo ha podido ser uno de ellos. Al igual que solo hay una persona en Polis que sea capaz de encontrar su preciado botín sin llamar la atención y de forma eficaz: Octavia. Atisbamos de nuevo a ver el gran personaje en el que se ha convertido, ahora sin Linconl Octavia ha crecido de forma increíble, sin necesidad de estar atada a cualquier otro personaje brilla por si sola; aunque hay que admitir que verla trabajar junto a Indra siempre es un placer. Y precisamente es ella, Indra, la que la ha creado, la arquitecta de la asesina que ahora vemos. Y así mismo lo corrobora Roan: “En las calles la llaman Skairipa, la muerte desde arriba”.

Las investigaciones de Octavia la llevan a perseguir a la nueva Guardiana de la llama y hasta el Templo, con la mala suerte de que Illian y los suyos también siguen sus pasos hacia allí. Una vez en el templo, Octavia y la desconocida se enzarzan en una pelea por la Llama, aunque lo que recibe a cambio Skairipa –y nosotros con ella- es la verdad. Aquella guardiana no es una cualquiera, y las alertas saltan cuando afirma que conoce perfectamente la técnica de lucha que emplea Octavia, y la conoce porque ella ha aprendido de la misma maestra, porque ambas comparten algo: la presencia de Indra en sus vidas. Uno de los grandes momentos de este capítulo ha sido descubrir que Gaia es la hija de Indra, que en su día abandonó a los suyos por seguir su fe. Algo que desde luego su madre nunca aprobó, y que sigue sin respaldar:

Mi hija no estaba destinada a vagar por la tierra buscando Sangres Nocturnas. Mi hija estaba destinada a liderar ejércitos. Mi hija estaba destinada a liderar a nuestra gente.

Gaia

Pero Gaia siempre será la hija de Indra, y por eso mismo es incapaz de dejar que algo le suceda, aunque sea en pro de Roan y su acuerdo. Por eso mismo, al verse acorraladas por Illian y los suyos, no dudan en darle el cambiazo a la Llama, manteniendo a salvo el verdadero chip y con ello a todos los espíritus de los comandantes pasados. Aunque habría que matizar algo, si La Ciudad de la Luz ha desaparecido… ¿siguen vivos los espíritus? En cualquier caso, cuando Illian entra confunde un simple amuleto con la Llama, y lo destroza, así como el templo. Cuando éstos se marchan, comprendemos que Octavia dejará que Gaia se quede con la Llama, y le dirá a Roan que la verdadera se ha perdido para siempre.

¿Qué os ha parecido a vosotros el capítulo? ¿Creéis que Luna ascenderá como nueva Comandante y conseguirá salvarlos a todos? Ya se resistió una vez, quizá ahora siga igual de escéptica…

Nota del autor
3.5
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2 comentarios

  1. Hernán76

    Antes que nada felicitaciones por tan buena review, recien esta semana me he puesto al día con la serie y es la primera que leo, me ha encantado. En cuanto a Luna me da la sensación que tarde o temprano terminará aceptando su destino. El personaje que me gusta mucho es John Murphy, el mas coherente de todos, un superviviente con todas las letras. Un Cordial saludo desde Argentina.

    • Muchas gracias, Hernán76! Me alegra que te haya gustado la review. Yo opino lo mismo, ahora que ha vuelto Luna lo tiene que hacer para quedarse, sería una tontería que pasase lo mismo que en la temporada anterior. Un saludo!

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