Review Taboo: Episodio 8

Carta de Zilpha a James Delaney:

Querido James,

Por fin, he encontrado una salida de la jaula en la que he estado viviendo. Unos ojos que no sabía que tenía se han abierto. He visto los límites de mi vida, los barrotes de hierro alrededor de mi alma. Por fin, he encontrado una manera de atravesarlos. Pretendo abandonar la sociedad, dejar Londres, dejar atrás Inglaterra, viajar a un lugar donde seré libre. Un lugar donde, algún día, espero que nos encontremos y seamos felices (…)

Cuaderno de bitácora de James Keziah Delaney: (Extractos)

(…) Soy un problema para Stuart Strange, porque no perecí, donde todos los demás lo hicieron. Allí donde nos enviaba a todos, para desaparecer. Yo, en cambio, fui rescatado por un africano que me salvó, me curó y me mostró mi verdadero ser. Las cosas que hice allí, en África, hacen que sus negocios parezcan insignificantes. Fui testigo y participé de una maldad que ni siquiera él es capaz de concebir. A cambio de mi silencio y de quemar el informe de Godfrey acerca del Cornwallis, mi petición era simple y clara: Un barco. De lo contrario, y aunque muriera en la torre, en el plazo de cuatro horas, dejaría mi manifiesto por escrito. Además del testigo “vivo”, Godfrey, y su informe declarando palabras pronunciadas con la mano en alto en las reuniones de la Cía., dejando bien claro quién fue el responsable de que el Cornwallis navegara con la bandera de las barras y las estrellas, para encubrir el auténtico e ilegal flete de aquél navío.

(…) Robert, haciendo uso de la llave que le entregué, debía hacer llegar cada carta a su destinatario: Lorna, Brace, Cholmondeley, Atticus… Para que siguieran mis instrucciones. El tiempo apremiaba.

(…) Aún no había recibido la señal, estando en mi celda… Por lo que tuve que ganar tiempo para retrasar la reunión con Solomon Coop y sus hombres.

(…) Por un lado, Atticus debía interceptar el carruaje que trasladaba a Helga y Pearl, desde su escondite. Atticus no pudo evitar eliminar a Pettifer, sabedor de lo que le hicieron a Winter. Intercambiaron el transporte a otro carruaje, donde les esperaba Lorna, acompañada de Temple. El pequeño le confesó a Helga la escena de la que fue testigo la noche que los hombres de la Cía. asesinaron a Winter.

(…) Cholmondeley tenía que fabricar explosivos en su laboratorio, algo que creara la necesaria confusión para el escenario que nos esperaría en Wapping Wall.

(…) Lorna, por su parte, utilizaría sus artes para conseguir la carta de salvoconducto de la Condesa Musgrove, así como los códigos de las banderas. El chantaje funcionó, una vez más.

(…) El Dr. restañaba como podía las heridas sufridas durante mi tortura, cuando oí la voz de Robert, que canturreaba al pie de la torre. Era la señal. Todo estaba preparado.

(…) Todos los cargos por traición presentados contra mí por miembros de la Compañía de las Indias Orientales fueron retirados antes del mediodía. Los testigos desaparecieron. Los testimonios ardieron. Las demandas fueron satisfechas y el orgullo tragado, por aquellos que no están acostumbrados a ello. Y cuando la mañana se hizo tarde… entonces… fui un hombre libre…

(…) A la salida de la torre, le entregué a Robert la última carta que debía ser entregada, destinada a George Chichester.

(…) Las palabras de Zilpha que encontré escritas, cuando volví a casa… Pero… si estuviera muerta, lo sabría, la oiría… lo sentiría… Si estuviera en el río, cantaría para mí. Y yo la oiría.

“If she was in the river… she would sing to me…”

(…) Le dije a Lorna que tenía un asunto pendiente que resolver. Después, embarcaríamos juntos…

(…) Tras beber un trago del láudano de Dumbarton, escuché las palabras que salían de su sucia y traidora boca. No tuve que leer lo que pretendía que firmara, el traspaso de Nutka a la Cía. Lejos de ser un cordero, sabía que no era más que un gusano, desde la primera vez que nos encontramos. Se hace pasar por uno de los americanos pero, desde hace tiempo, no es más que otro lacayo del rey, a través de su “amistad” con Stuart Strange. Parece que soy el único en la ciudad que solo tiene un “amo”. Recibió su merecido… y aún me quedaban algunos más.

(…) Preparando el “cuadro” del final de Dumbarton, escuché a mi hermana… “James, has vuelto. Me dijiste que me querías… James. Volveremos a encontrarnos”…

(…) Lorna y yo llegamos al mismo tiempo a Wapping Wall. Le indiqué dónde debía esperar, junto a los demás, hasta que pudieran embarcar. Esperando la subida de la marea y la llegada de los hombres del rey, le dejé claro a Atticus la importancia de Cholmondeley, además de científico, es médico, le necesitamos.

(…) Tuve que explicarle a Brace mi plan para él. No vendría con nosotros. No lo soportaría. Él pertenece a este mundo, el de mi padre, no al de mi madre.

“Brace, you were not born for freedom. You wouldn´t know what to do with it.”

(…) Ayudados por los inventos de Cholmondeley, combatimos a los hombres del rey en una dura batalla en la que, no obstante, lamentamos algunas bajas: Brighton, Helga, Martínez. Lorna y nuestro médico, cayeron heridos de gravedad.

(…) Espero que Sir Stuart Strange recibiera su merecido final…

(…) y que George, el “racionalista”, Chichester, tenga suficiente con lo que le he dejado a Brace para él, para procesar a la Compañía y obtener la justicia que tanto tiempo lleva anhelando.

(…) Escribo estas últimas palabras desde mi recién adquirido navío, rumbo a un Nuevo Mundo, hacia Ponta Delgada, en las Azores. Tengo que reunirme con Colonnade, de una vez por todas. Ahora, nosotros también somos americanos…

Excelente broche final para la primera temporada de las aventuras del Sr. James Keziah Delaney, convertido por méritos propios en uno de los personajes de este año, en el mundo de las producciones para televisión, y transformando el estreno de Taboo, en mi opinión, en uno de los más potentes de la temporada. Curioso nombre el del velero que le llevará hacia sus siguientes aventuras: “Good Hope”.

Ha sido un desenlace cargado de tensión y emoción, ante la incertidumbre de que James consiguiera su objetivo. Una soberbia recta final que ha supuesto, hasta el momento, la jugada maestra de Delaney. Pero no ha sido nada fácil, y numerosas “piezas”, en uno y otro bando, han sido eliminadas del tablero. Personalmente, la que más me ha entristecido, ha sido la de Zilpha, víctima colateral del maquiavélico Keziah, quien no ha podido ocultar su desconcierto y tristeza a Lorna, tras la lectura de su última misiva, a pesar de haberse deshecho vilmente de su otrora amada, “instantes” antes, ofreciéndole un diamante para su viudedad. La montaña rusa de emociones por la que han discurrido ambos, parece dejar lejos aquella época en la que ambos se sentían uno.

Aunque me queda la duda acerca de su paradero final, sobre todo, tras leer las palabras que le escribe en su carta a James, que no se corresponden con aquellas que escuchamos, narradas por la propia Zilpha, tanto al comienzo del capítulo, como cuando observamos a un James hundido, como nunca lo habíamos visto con anterioridad, durante la lectura de la misma. Así como por la visión que tiene James de Zilpha, intentando emerger del río, y las palabras que le transmite durante la misma.

Estas serían las narradas cuando James lee la carta en su casa: “Estoy planeando un viaje al cielo, James. Me he dado cuenta de la verdad. Mi carne es mi jaula, puedo cambiar de piel. El río Támesis me llevará ante Dios. La muerte no es más que el giro de una llave en una cerradura. Si Dios me acepta ya es otra cosa, quizá mi esposo haya hablado sobre mi traición. O quizá lo que siento por ti, aquello que no tiene perdón, hará que el Támesis me lleve hasta otro lugar. Sea cual sea mi destino, si sobrevives a tu imprudencia, por favor, guarda un pedazo de mi alma dentro de la tuya…

Las palabras parecen muy claras, como dice Lorna, pero James duda… ¿Cómo es posible que no lo sienta, habrá sido la acción de Zilpha un suicidio consumado, o fingido y desesperado, para que James se dé cuenta del amor eterno que siente por ella? Es un asunto que queda aparentemente cerrado, con la muerte de Zilpha, pero que bien pudiera constituir una de las incógnitas más importantes en el devenir de esta historia.

El Good Hope “vuela” sobre las aguas del Atlántico, viento en popa y a toda vela, rumbo al próximo movimiento de Delaney: encontrar a Colonnade. Bajo bandera americana, con el salvoconducto y los códigos facilitados por la condesa, no han de tener problemas para alcanzar Ponta Delgada. También tienen la documentación de la Cía. correspondiente al barco, entregada por el también caído en “combate” Wilton (quien recibe plomo de Billy el francés), por si acaso les resulta necesaria en algún momento, otro simple cambio de bandera bastaría. Con su cargamento de pólvora, transportada desde Bedlam por los carromatos de la propia Cía. y provisiones suficientes para la tripulación para dos meses, el mayor problema durante el trayecto pueden resultar los heridos: Lorna y sobre todo, Cholmondeley, ya que él era, precisamente, el médico de la expedición.

Espero y deseo que la actual madre de James, como se ha definido ella misma ante la condesa, y Cholmondeley, salgan de esta. Son unos personajes realmente carismáticos, a los que he cogido un cariño especial. Aún dudo de las verdaderas intenciones de Lorna con James, su futuro podría dar mucho juego, en cualquier caso. A Cholmondeley, por su parte, me lo imagino con secuelas graves, con quemaduras por gran parte de su cuerpo, pero con el mismo humor y sabiduría de siempre, como uno de los aliados más importantes en los planes de futuro de Delaney.

La jugada de James ha sido completa en todos los aspectos. Ha terminado con Sir Stuart Strange, aprovechando su talón de Aquiles, su exceso de confianza en sí mismo, de la que siempre ha adolecido y que finalmente le ha significado la muerte, en su propio despacho. Su as en la manga final, le ha explotado en las narices, físicamente. No conforme con ello, ha dejado las bases, en manos del garante y defensor de la justicia George Chichester, para que la Comisión Real pueda continuar su curso, en la causa del “Cornwallis” contra la Compañía de las Indias Orientales.

Hace unos días, se confirmó la segunda temporada de esta magnífica historia; ocho capítulos más, para trasladar a nuestras pantallas las próximas aventuras de James Delaney, cuya planificación original, según palabras de su co-creador, Steven Knight, sería de tres temporadas. Todos los intervinientes en el proyecto se muestran satisfechos por la noticia y por los resultados obtenidos por esta producción, tanto de crítica como de público. No hay más datos confirmados, pero ya sabemos que esto…

“Sucederá”.

Hmmmmm…

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Review Taboo: Episodio 8
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1 comentario

  1. Increible temporada e inmejorable final. Esa hora fue un trayecto que como una montaña rusa nos translada por todo el plan final de Delaney al más puro estilo Conde de Montecristo. El desenlace corta tantos cabos que parece que vayamos a perder la vela, ya que en la proxima temporada habrá Taboo, pero practicamente todo será nuevo. Pero con que iguale la calidad de esta primera entrega, yo me subo a ese barco.

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