Review Taboo: Episodio 5

THE TIMES. 1814.
ROBO EN EL POLVORÍN DE LA CÍA. DE LAS INDIAS ORIENTALES.
La pasada noche, se cometió un robo en los almacenes de la “Honorable Compañía de las Indias Orientales”. Según nuestra información, unos ingredientes necesarios para la fabricación de pólvora, fueron sustraídos en las mismas narices de la Cía. Las primeras pesquisas oficiales señalan hacia un grupo de insurgentes franceses, entre los que se contarían también varias mujeres, como los causantes de la tropelía. Instantes después de los hechos, soldados británicos detuvieron el tráfico fluvial y registraron todos y cada uno de los barcos que seguían su curso hacia el este. La Cía. se ha apresurado a condenar los hechos y ha declarado que aquellos que estén involucrados en el oprobio serán ahorcados. Así mismo, se rumorea que ofrecerán diez libras a todo aquél que facilite información fiable de los culpables (…)

Informe del regidor del duelo entre los Sres. Thorne Geary y James Keziah Delaney, a la Cía. de las Indias Orientales:
Al amanecer, los duelistas se hallan en el campo de honor elegido para la ocasión, apartado, para impedir interrupciones. El desafiante y parte ofendida, el Sr. Thorne Geary. El autor de la injuria: El Sr. James Keziah Delaney. El Sr. Thorne ofrece su arma para que sea inspeccionada y presenta a su “segundo” en el duelo, el Sr. Hope, de Trinity Lane. El Sr. Delaney ofrece de igual modo su pistola, pero asegura no tener “segundo” para la ocasión, tal y como exige el código, pero aparece la actriz, Lorna Delaney (Bow), quien asume la responsabilidad, para que el duelo pueda tener lugar. Comento las reglas. Cualquiera que dispare a traición podrá ser disparado. Se batirán en duelo al primero que sangre, “¡A muerte!” – exige el Sr. Thorne, al primero que sangre, repito nuevamente. Según el código irlandés de 1.777, cualquier hombre herido será atendido por un médico, y no habrá un segundo disparo de ninguna de las dos armas. Los duelistas se separan, con el abogado entre ellos. Cada una de las partes realiza su pago por adelantado. Los duelistas toman sus posiciones, el Sr. Thorne, como parte agraviada, en el punto más cercano.


Cuando dejo caer mi pañuelo, ambos caminan el uno hacia el otro, decididos, siendo el Sr. Thorne el primero en descargar su arma, con un certero disparo que habría alcanzado el corazón de su oponente, por los restos de pólvora sobre su chaleco, si su arma hubiera estado cargada; habría sido un disparo mortal de necesidad. En ese momento, el Sr. Thorne implora piedad para su alma al señor, temiendo que pueda estar en los últimos momentos de su vida. El Sr. Delaney reemprende su camino hacia su objetivo y encañona con su pistola la cabeza de su oponente. “¿Satisfecho? – le pregunta al Sr. Thorne. “Mis disculpas. Ha sido un disparo excelente. Asumo que tu segundo es un hombre de la Compañía, puesto que no ha cargado la bala en tu pistola” – prosigue. En ese instante, el Sr. Hope sale corriendo, pero a los pocos metros de su carrera es alcanzado por el implacable disparo que realiza el Sr. Delaney con su arma. La víctima cae muerta, como certifica rápidamente el doctor presente. “Parece que mi vida es más valiosa que la tuya. Buen día” – termina el Sr. Delaney, dirigiéndose al Sr. Thorne.


Cuaderno de bitácora de James Keziah Delaney: (Extractos)
(…) El robo tenía que ser esta noche. La mercancía almacenada por la Cía. ya había sido vendida a la Armada, así que pertenecía a la Corona. De este modo, el príncipe regente tiene una excusa para procesar a la Cía. por negligencia, puesto que el salitre estaba a su cargo en ese momento. La Compañía puede causarme muchos problemas, pero sólo el rey puede hacer que me ahorquen. La Corona elegirá hacer un trato, estoy seguro. Así que no van a ahorcarme, aunque hayan amenazado con ello. Durante nuestro desayuno, a la orilla del río, le insistí a Lorna en la necesidad de que me traiga el baúl con las pertenencias de mi padre. En el fondo, aún me tiene confuso acerca de sus intenciones… Se ha alegrado al conocer mi estrategia y ha admitido no querer que yo muera…


(…) Los registros de la Compañía en mis oficinas, en mi navío, en mi casa… no hacen más que subrayar su ineptitud.


(…) Gracias al olfato de mi fiel “amigo”, he detenido a otro secuaz que me estaba siguiendo. En esta ocasión le he dejado con vida, para que transmita mi mensaje entre los suyos, firmado con mi nombre y con su sangre…


(…) Cholmondeley se esfuerza por expresar su admiración por los encantos de Lorna. Incluso me ha pedido permiso para “visitarla”. Mi negativa no le ha sorprendido… No es un hombre apropiado para ella… Además, en estos momentos, debe concentrarse en su trabajo. Le he facilitado un ayudante, tal y como me solicitó, después de ponerle al tanto de los riesgos que corre, que corremos todos, en estos instantes. Ahora, es uno de los nuestros.


(…) Espero que la reunión con Atticus y sus hombres les haya servido para aclarar sus mentes a todos. Ahora ya saben que yo estoy dentro de todas ellas y que no habrá sitio en mi barco hacia el Nuevo Mundo para los potenciales traidores a mi causa.


(…) He de asegurarme también la lealtad con mi empresa de Helga y sus mujeres, ahora estoy seguro que me informarán de cualquier acercamiento de la Compañía. Su primer intento ha terminado en el río nuevamente. En Wapping Wall los rumores me elevan ya a la categoría de Diablo.


(…) Sir Stuart Strange tiene la sensación de que me río de él. En el fondo, piensa que todo el mundo se ríe de la Compañía: el príncipe, la corona, Coop… Cree que tiene todos los recursos necesarios para conseguir su objetivo; es un verdadero problema, cuando uno tiene la convicción de ser más rico que Dios mismo.


(…) En la noche, bajo la tenue luz de la luna llena y la llovizna, me pareció escuchar una explosión. Por ello, acudí a mi “fábrica”, donde Cholmondeley me recibió extrañado por las horas. Parece que él y su ayudante trabajan sin descanso, pero han de hacerlo más rápido. Me confirmó que no había sucedido nada. Le sugerí que tuviese cuidado.


(…) Lorna trajo por fin el baúl de padre a casa. Quemé lo que pude. No encontraba lo que buscaba, hasta que apareció ella. Lorna decía que las cartas que me escribió mi padre eran preciosas, que había dibujos y pinturas de todas las partes del mundo. Tuve que explicarle, para que comprendiera lo que hacía. Lo que yo quería era el acuerdo de mi padre con la tribu de Nutka, mediante el que adquirió no sólo la isla, sino también a su mujer, mi madre. Cómo la compró por un puñado de perlas. Cómo la internó en el manicomio de Bedlam cuando no actuó como debía. Entonces, Lorna descubrió un falso fondo de la tapa del baúl… Y allí estaba… ¡Al fin!


(…) Dumbarton ha inventado un oportuno brote de cólera para mantener alejados a los hombres de la Compañía de su refugio. Así, me citó en sus instalaciones en el Hospital St. Bartholomew para pedirme pólvora para los suyos, les están bloqueando el suministro. Tienen mercancía para diez días, necesitan la pólvora en ocho. Los “rumores” han volado. Pero además, tienen un informador. Saben perfectamente dónde está mi fábrica. Y conocen el experimento francés…


(…) El experimento francés puede acelerar el proceso de obtención de pólvora. También podría acelerar nuestra llegada al otro mundo, por más cuidado que pongamos en el proceso… Aquella explosión que escuché la otra noche… ¿Una premonición de qué? Le he dejado claro a Cholmondeley que es la única opción que tenemos para seguir con vida, él debe conseguir el nuevo ingrediente necesario y yo los hombres precisos para trabajar en el nuevo procedimiento de fabricación. Cholmondeley sabe que su pequeño aprendiz es hijo mío… Su intuición debe ser producto de los químicos que ingiere…


(…) Le he comunicado a Carlsbad, en persona, que tendrán su pólvora a tiempo, en ocho días, tal y como solicitó Dumbarton. Ella ha dejado en el aire que puede haber trato con los americanos. Les ha expuesto su opinión, ceder el monopolio a cambio de la isla. Pero me exige que acepte el acuerdo antes de partir de Londres, lo que requiere de una confianza que ninguna de las partes tenemos aún en la otra. Tampoco tenemos el tiempo preciso para obtenerla…


Carta del Sr. Wilton al Sr. George Chichester:
Habiendo recibido la comunicación de palacio de la apertura de una Comisión Real sobre el hundimiento del navío “The Influence”, en la que nos consta su personal implicación, le transmito la presente, para manifestar nuestro ofrecimiento de cooperación total y voluntaria en la misma, en nombre de la Honorable Compañía de las Indias Orientales.
Firmado: Benjamin Wilton, Director del Departamento de África. E.I.Co.

En este episodio, hemos comprobado cómo las mujeres que rodean a James, adquieren cada vez más peso en la trama. Notable evolución la de Zilpha, desde que recibe a su esposo en casa, a su regreso del duelo con Keziah, hasta su “exorcismo” final y esas enigmáticas palabras que pronuncia, a solas, después del “satánico” ritual: “Enséñame. Guíame”. Su objetivo ahora, parece claro para mí, después de haber recibido el maltrato de su desquiciado marido.


Lorna me tiene más despistado que a James. No sé realmente lo que siente por él. Ha expresado su alegría por saber que no morirá ahorcado por la Cía. Aunque creo que esto es lo único que le une a Winter, yendo su amor por nuestro aventurero, mucho más allá. Un amor que ha debido forjarse hace mucho, mucho tiempo, cuando leía las cartas que su padre le escribió, y que ahora, parece haber florecido, de algún modo. He de reconocer que “la actriz” me ha cautivado, como a Cholmondeley.


Nuestro aventurero se muestra, una vez más, como un gran estratega. Haciendo uso de su ingenio y de la información que posee, ha perpetrado un gran golpe, con el que no solo ha conseguido el material que necesitaba, transformándose en uno de los pocos proveedores de pólvora a nivel mundial, en una época crucial para ello, sino que ha logrado también enfrentar, de manera definitiva, al príncipe y a la Cía., en lo que podría convertirse en el principio del fin de la misma: el proceso por “The Influence”. ¿Alguien duda de dónde provienen los documentos de George Chichester que le llegan a Solomon Coop, en un momento tan “oportuno”?

Hmmm

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