Review Taboo: Episodio 4

Cuaderno de bitácora de James Keziah Delanay: (Extractos)
(…) A veces me siento agua, frente al fuego… Estando en uno de mis trances, han llegado a casa los hombres del rey, para llevarse a Lorna a la prisión de Newgate. Sabía que vendrían. Ya tenía mi respuesta preparada. Una oportuna nota anónima a la Cía. informando de las intenciones de la Corona. Ésta no tardó en romper su “acuerdo” con la Compañía de las Indias Orientales, su causa común se ha tornado pronto en un nuevo motivo de separación. Si los “espías” de la Cía. no hubieran tenido tanta mierda sobre el duque de Richmond, el rey habría sido capaz de lograr su propósito. Imagino la cara de Sir Stuart Strange al enterarse de la maniobra, sus deseos de hacer estallar a su seboso rey, de un solo disparo, como si fuera una vejiga de cerdo… Una lección doble, para la Cía. y para el rey, en una misma jugada.

Mensaje de la Honorable Compañía de las Indias Orientales a Solomon Coop, secretario privado de su majestad el rey Jorge:

Mediante la presente, la Cía. de las Indias Orientales, comunica la retirada de sus representantes de la mesa de negociación de la India (…)

(…) Sé que el príncipe regente ha declinado mi oferta, no me ofrecerá un monopolio. Cuando levantaron la mano, hablaron sobre pólvora. Me vetarán su comercio, no concediéndome la licencia necesaria para adquirirla, aduciendo que en tiempos de guerra, es la corona la que controla su producción. Ya estoy en “la lista negra”. No conseguiré ni un gramo en toda Inglaterra. Ahora hablan de mí con odio en sus reuniones, han dejado de reírse… pretenden crucificarme, pero pronto, llorarán… y Godders, me lo contará.

(…) Otro secuaz para mi plan: el Sr. Cholmondeley. Me impresionó su libro de química. Con sus conocimientos, seremos capaces de fabricar nuestra propia “pólvora”

(…) Así soy yo. Todos aquellos que están alrededor mío están condenados. Es parte de mi “estrategia empresarial”. Lorna, no obstante, parece decidida a quedarse. Mi propuesta para que entre a formar parte de mi organización, un grupo de personas unidas con el propósito de hacer exactamente lo que yo diga, tampoco parece haberle disgustado en demasía. “Nosotros somos los barcos, tú eres el río”… Hmmm. Da la sensación de haberlo entendido por fin. Ahora necesito que me traiga el baúl lleno de pertenencias de mi padre…

(…) Esta noche visité a mi amada en sus sueños… Zilpha… El Bosque… La máscara…

(…) La inspección a mi “nueva fábrica”, por parte del Sr. Cholmondeley, ha resultado fructífera. Ha estado catando algunos de los ingredientes principales del compuesto explosivo: mierda de vaca, mierda de paloma y madera vieja. Para completar la mezcla: meado de borracho y por último, salitre refinado, para acelerar el proceso. Pronto, tendremos ocasión de poner a prueba su teoría.

(…) Mi caballo tiene mejor olfato para el peligro que yo, buen animal… Les advertí que el Estrecho de Nutka no está en venta. Pero siguen insistiendo. Llevaba tiempo siguiendo y observándome, le vi en el puerto, cuando poníamos a punto mi nuevo navío. Era más grande que yo, era un gigante, sabía que debía esperar mi momento. Dar buena cuenta del esbirro de los americanos me ha costado un poco de sangre, y un leve mareo… ¡¿Qué demonios hacía el crío en la granja?! ¡Di la orden de que desaparecieran todos del lugar!

(…) Brace abre mi correspondencia, él pensaba que no me daba cuenta de que las vuelve a lacrar posteriormente. En una de las cartas recibidas hoy, he recibido una invitación a un baile en sociedad, organizado por la Condesa de Musgrove. Su marido es un pequeño y gordo alemán y ella se folla a los hombres más influyentes para conseguir mejorar su posición en la sociedad, información cortesía de Brace. Me intrigaba saber por qué me invitaría, aunque la segunda carta que me entregó Brace me aclaró bastante el motivo, los americanos quieren su lugar en “el balancín”… Lorna aceptó gustosa ser mi “pareja de baile” en el evento.

(…) He de actuar con rapidez. Necesito la orina y el salitre para el Sr. Cholmondeley. Helga y sus amigas me proporcionarán el primero de los ingredientes que me faltan para mi pólvora. Para el segundo, he planificado un robo, con ayuda de Atticus y sus hombres, en los muelles de la Cía. de las Indias Orientales en Wapping Wall. Lo haremos esta misma noche, al mismo tiempo que la fiesta de la condesa.

(…) La sorpresa de Zilpha, al verme en el baile, fue mayúscula. No puedo describir con palabras su cara, al cruzarnos las miradas. También ha reaccionado con estupor ante el hecho de que alguien pudiera saber de nuestra relación. Zilpha me siente cuando la visito en sueños, lo sé, aunque se empeñe en negarlo, lo sé, lo he visto en sus ojos, lo he sentido en su piel. Lo que todos piensan es obra del diablo, es un don. Antes pensaba que estaba loco, ahora sé cómo controlarlo. La inoportuna aparición de Dumbarton me ha confirmado mi suposición. Los americanos saben de nuestro amor, y pretenden “añadirlo” a su oferta por Nutka. Tenerla a ella, el amor, como parte del trato, un paso seguro, el anonimato, nuevos mundos. Ellos se encargarían de todo, incluso de la desaparición de su marido. Los americanos saben demasiado… aunque a mí me parecen más unos sabiondos.

(…) La Condesa Musgrove se ha presentado en nombre de Colonay; en lugar de bailar, hemos desaparecido por unos instantes de la mirada de todos. El tiempo suficiente para confirmar mi sospecha de que no tardaría en conocer a “Carlsbad”, transmitirle mi deseo de reunirme con la embajada en París y recibir su negativa y una nueva amenaza de muerte… tendrán que ser más habilidosos para conseguir su propósito, la próxima vez.

(…) Después del número del prestidigitador, el del bufón. He tenido que sacar a Thorne del baile para que tome el aire. No le ha sentado nada, nada bien. Cree que le he deshonrado, poniéndole las manos encima, delante de “su” sociedad, pero es nuestro amor lo que le supera. Lo estaba deseando. Me ha retado a un duelo a muerte al alba, en presencia de todos los “suyos”… El pobre hombre ya está muerto, desde hace mucho tiempo. El río, se encargará de él… Y yo, soy el río…
Hmmm

Aparte de esta última acción del capítulo, que constituye en sí misma una clara referencia y tributo a la primera película del británico Ridley Scott, en su carrera como director, “Los duelistas” (recordemos que el Sr. Scott es co-productor de esta serie); en esta entrega hemos tenido ocasión para un humor, también muy “british”, que personalmente admiro. Me ha dado la sensación que este ha sido el episodio, de los vistos hasta ahora, en el que más ha destacado este aspecto. Así, subrayaría unas escenas y diálogos cargados de sorna, como la presentación, con su lección de química en la Royal Society, del nuevo personaje, el científico e inventor, el Sr. Cholmondeley. El modo en que James interrumpe su “clase particular” a una de las asistentes al evento, para hacerle una pregunta sobre química al doctor y su posterior diálogo, ha sido jocoso.

El profesor nos ha brindado otros momentos hilarantes, como ese en el que le ha explicado a James sus “problemas” con el óxido nitroso, el gas de la risa, cómo lo produce y utiliza para el entretenimiento en las fiestas de sociedad, “la de anoche: cazadores de patos y putas disfrazadas de pato… creo… tuve que consumir parte de mi propio material para soportarlo”. O su recibimiento a James y Lorna cuando entran del brazo en el baile de sociedad de la Condesa: “¡Hola, hola, hola… no hola!”.

También me pareció brillante el comentario de Brace refiriéndose a Lorna cuando vuelve a casa, después de su breve paso por prisión: “Está igual. Pero es una actriz” y el modo que le pregunta a James cómo es capaz de andar por la vieja casa sin hacer ruido. La puta de Helga que orina en cuclillas y a la que James observa, diciendo que quizás necesite algo de ella; y el diálogo que mantiene con Atticus acerca de los barriles que han de transportar esa orina y que ha pensado cometer un robo y éste le responde: “Por fin. Has vuelto al mundo de la razón y la coherencia”. A mí me parecen únicos para hacer el humor.

Además del humor, el amor y la violencia han tenido también su lugar destacado en la trama. Una escena cargada de ferocidad ha sido aquella en la que James ha eliminado al sicario de los americanos. No obstante, ha servido para subrayar rasgos de la personalidad de nuestro aventurero protagonista. Hay personajes que ya se han dado cuenta que James Keziah Delaney no es un simple y bruto animal (Sir Stuart Strange), y este encuentro, lo ha vuelto a poner de manifiesto. A sabiendas de que no le valía la fuerza bruta con su oponente, ha sabido esperar astutamente su momento, respondiendo con un ataque brutal. Ha terminado su acción dejando una obra dantesca. Pero él es mucho más que un animal sediento de venganza, aunque por alguna de sus acciones parezca que quiera que le tomen por tal.

Otra escena destacable, llena de intensidad y violencia, aunque no tan visceral como la expuesta con anterioridad. Solomon Coop es la personificación de aquellos acostumbrados a hacer abuso de su poder en la tierra, su desprecio por la vida ajena y su falta de escrúpulos para conseguir sus fines son sus principales señas de identidad. Solomon muestra a Lorna, en la prisión, todos y cada uno de los documentos preparados para urdir su plan (una copia del certificado de matrimonio de Horace Delaney, un precedente legal de 1.755, una solicitud redactada para impugnar el testamento, la aprobación de esa solicitud por el consejo del rey, la resolución favorable de esa solicitud, con fecha para dentro de un mes, y finalmente, un acuerdo para ceder su parte del puesto comercial de Nutka, el ahumadero y la curtiduría a la Corona británica, más mil libras por los “inconvenientes”).

Cada “salvoconducto” es un lazo del vestido de Lorna que Solomon desata, hasta dejarla con sus pechos desnudos; cada lazo representa, según él, una razón para no obedecer, deshaciendo los lazos, él está haciendo desaparecer las razones para no hacerlo. El chantaje es claro: como esposa de Delaney, según la ley inglesa, tiene derecho legal a impugnar su testamento, alegando demencia; hace lo que se le ordena o será condenada por tentativa de asesinato, por lo que será ahorcada. ¿Creéis que habría importado algo el hecho de que Lorna hiciera lo que hizo defendiendo su honor, que actuara en defensa propia? Pero Lorna es astuta, a pesar de las circunstancias extremas que la rodean. Replica que “le sugirieron que esperase una “oferta” mejor“.

Solomon le confiesa a Lorna que su mujer es una persona extraña. Que hablan por la noche de su trabajo y piensa que James Delaney es un servidor de Satán. De ese modo, justifica los actos que cometerán en las próximas horas, para hacerle cambiar de opinión y obtener su rúbrica: todo lo harán siguiendo “la voluntad de Dios”. Cuántas veces ha sucedido esto en la historia de la humanidad. Arrogarse la palabra y voluntad divinas para cometer los actos más despóticos hacia los demás… Brutal escena, cargada de violencia y en la que uno no puede evitar pensar qué hubiera ocurrido con Lorna si los hombres de la Cía. no hubieran aparecido a tiempo… Violencia explícita e implícita, que incrementan sobre manera la tensión de la secuencia.

El amor ha tenido en esta ocasión una doble vertiente. Por un lado, hemos tenido la visita de James, en su sueño, a su amada Zilpha. Un amor pasional, animal, sexual; en el que el deseo de ambos parece irrefrenable, aunque Zilpha, se resiste. El montaje, alternando las escenas oníricas, a Ziplha estremeciéndose de placer en su cama y a James ejecutando su “conjuro”, soberbio.

Por otra parte, me pareció intuir algo en el modo en que Lorna observa, desde su cama, las rosas rojas que Brace le deja en su habitación, por orden de James. ¿Estará desarrollando Lorna algún sentimiento por James? Es cierto que Lorna termina tirando las flores por la ventana de su alcoba, pero, tras su conversación con Zilpha, en los ostentosos aposentos de la condesa, podemos deducir que sí. Me ha encantado el encuentro de Zilpha y Lorna, su breve conversación ha sido suficiente para que ambas expongan sus caracteres y pretensiones, cada una, a su manera.

Para concluir, un detalle que me ha hecho recapacitar. Aunque quizás sólo sea un efecto secundario del óxido nitroso de la fiesta de anoche. Cuando Lorna Bow es arrestada por los hombres del rey y es llevada a donde le ha sido asignado, podemos ver de perfil a una mujer, ¿cuyos rasgos coinciden con los de la madre de James? ¿Puede que Anna Delaney no esté muerta y se esté comunicando con su hijo, aún en vida, para guiarle hasta ella? Hmmm

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