Review Shameless: Requiem for a Slut

FrankCarl

La muerte de Monica reúne a todos los personajes en un capítulo en el que interactúan unos con otros, sin centrarse tanto en sus tramas personales como estamos acostumbrados a ver a lo largo de la serie. Es una de las cosas que más me gusta: ver unidos a los Gallagher. Para despedir la temporada por todo lo alto nos encontramos a una familia que afronta como puede la marcha de un ser querido, y que sobre todo nos provoca carcajadas, pero también momentos tristes que nos encogen el corazón. Esta es la esencia de Shameless.

Ian y Carl vuelven a reunirse con la familia en este último episodio para despedirse tanto de su madre como de los espectadores (pero solo hasta la siguiente temporada), junto a sus hermanos, desde una perspectiva algo distanciada, viven la muerte de su madre. No es para menos, como bien indica Fiona su madre se marchó cuando ella tenía nueve años, así pues es imposible que haya tenido grandes momentos con sus hijos y por tanto los sentimientos no son tan intensos. Los Gallagher se reúnen entorno a la mesa de la cocina junto con Kevin y Vero, que han vuelto a tener la relación de antaño con la familia, y juntos deciden inspeccionar los objetos personales de Monica y ver qué hacer con ellos, entre un montón de basura encuentran dos cosas que sobresalen por encima de los demás: una extraña llave y un libro del conocido escritor Hermann Hesse (si alguno tenéis curiosidad, se trata de la novela Siddhartha).

Hermanos

Aunque el libro no proporciona nada más que una lectura para Fiona, la misteriosa llave abre la puerta a la herencia de los Gallagher, tal y como lo anuncia Frank. Se trata de la llave de un trastero que deciden visitar Debby, Carl, Liam y, por supuesto, el propio Frank. Lejos de encontrar una gran suma de dinero, descubren que su madre ha estado viviendo en ese lugar y que además ha estado almacenando durante años felicitaciones de cumpleaños que nunca llegó a mandar a sus hijos. Pero, aunque no es en forma de billetes, Frank estaba en lo cierto: la herencia de Monica se encuentra en el trastero. Como no podía ser de otra forma, es un legado al estilo Gallagher, ocho bolsas de metanfetamina.

Mientras tanto, Fiona acude al tanatorio en busca de un presupuesto barato para enterrar a su madre. Durante gran parte del capítulo nos demuestra que la muerte de Monica no le importa lo más mínimo y lo único que quiere es pasar página cuanto antes y, por supuesto, de la forma más económica posible. Pero no es de lo único que se encarga la mayor de los Gallagher, sino que también avisa al padre de Monica, Bill, del fallecimiento de su hija.

Fiona

El hecho de haber encontrado droga en vez de dinero parece ser incluso mejor, a ojos de Frank. Después de pesar las bolsas y calcular cuánto cuesta cada medio kilo llega a la conclusión de que por cada bolsa pueden sacar 10.000 dólares. La cuestión ahora es, ¿deben vender la metanfetamina y quedarse con el dinero o deshacerse de ella? Fiona lo tiene claro, para ella la mejor opción es tirarla por el váter; pero es la única de sus hermanos que piensa de esa forma, el resto apuesta por venderla. Es en este momento cuando una inesperada y agresiva visita hace acto de presencia, y aunque puede hacernos pensar que se trata de la policía, en realidad es el abuelo materno de los hermanos, que entra en la casa como un huracán y se lanza directamente contra Frank, que estaba escondiendo la droga. Sí, como era de esperar el padre de Monica no simpatiza mucho con el Gallagher. La buena noticia para la familia es que Bill decide hacerse cargo del funeral de su hija.

Pero el tema de la droga no se queda aquí, un Frank obseso por el dinero corre escaleras arriba para recuperar su bolsa, y quizá marcharse de allí inmediatamente. Pero no encuentra la droga y este hecho hace que se lance contra Debby, obcecado por conseguir lo que quiere no duda en ponerle las manos encima su hija pequeña e incluso a Fiona. El resto de hermanos tiene que pararle los pies y la conversación continúa escaleras abajo, en el jardín. Sí, Frank está muy dolido, pero Fiona no comparte ese dolor, porque para ella Monica nunca ha sido una buena madre y por tanto no puede comprender su comportamiento.

Nunca ha estado aquí, ¡ella se fue! Tenía nueve años, nueve y tuve que cuidar de ti. Tuve que cuidar de todos. Estaba en cuarto de primaria cuando arrastre tu culo desde el patio, inconsciente, para que no te murieras de frío. Tuve que quedarme despierta toda la noche cuando Ian tuvo varicela. Yo limpiaba los pañales de Carl. Yo le quité los piojos a Liam. Yo estaba aquí cuando a Debbie le vino el periodo por primera vez. No Monica. Yo.

Frank

Pese a las ausencias de Monica en la vida de sus hijos, todos ellos le dedican unas palabras en su funeral, es la despedida definitiva que le da su familia y también los espectadores, porque ya nunca más volveremos a ver a Monica por la serie.

Para finalizar la temporada, nos muestran cómo transcurre la vida de los Gallagher: Fiona compra el edificio de apartamentos, Debby comienza su curso de soldadura, Ian continúa con su trabajo (y no sabemos si conseguirá arreglar su relación con Trevor), Lip acude a las reuniones de alcohólicos anónimos y Carl dedicándole un eterno regalo a su madre. La octava temporada, que ya está confirmada, probablemente se centre en algunos de los aspectos que hemos visto durante estos últimos momentos y también veremos cómo les va a Vero y Kevin, que han aparecido poco en este último episodio. Por ahora solo nos queda despedirnos de los Gallagher, ¡pero no os olvidéis de contarnos qué os ha parecido el capítulo y la temporada!

Monica

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