Review Shameless: Can I Have a Mother?

Éramos pocos y llegó la abuela, y pisando fuerte. Peggy Gallagher, la madre de Frank, ha vuelto tras doce años en la cárcel y ha entrado en la vida de los Gallagher tirando la puerta abajo. La mayoría de sus nietos ni la conoce y Frank la teme (y con razón).

Para quien no la conozca, tenemos a la ganadora de un Oscar en casa de los Gallagher. Han pasado muchos años desde la magnífica ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’, y desde que Louise Fletcher se llevara la estatuilla por su papel de la enfermera Ratched. Ahora ha vuelto para revolucionar a los Gallagher interpretando el papel de la abuela Gallagher, la madre exconvicta de Frank.

Su primer objetivo es cobrar una deuda, la del delito que la llevó a la cárcel. 200.000 dólares contantes y sonantes. Pero el dinero ha volado de su caja de seguridad y su antiguo socio en el mercado de las metanfetaminas es ahora un cirujano pástico que se ha quedado con la pasta y no la quiere soltar. Peg planea secuestrar a su hijos para recuperar el dinero pero Frank lo evita rebajando el delito a una simple amenaza. Claro que así el dinero se queda en 75.000, que no es poco, pero a Peg le parece que Frank se ha equivocado. Ella quería todo, claro y su hijo le ha estropeado el plan.

Fiona, recordáis, se encontró con Steve al final del capítulo pasado. Para volver a verse conciertan una peligrosa cita doble. Steve llavará a su mujer (se ha casado) y Fiona a Adam, el chaval que se ligó hace unos capítulos en la disco. Como no podía ser de otra manera la cosa acaba con ellos dos en el baño, con Adam mosqueado saliendo por patas y con la brasileña, que no entiende nada de inglés, ajena a todo. Según cuenta Steve, lo suyo con la chica esta ha sido un matrimonio de conveniencia: ella necesitaba los papeles para estar en los USA y él que no le cortaran una oreja o algo peor. Aunque no lo diga en voz alta, esto para Fiona es un alivio, ya que le confirma que Steve no está enamorado de otra. Pero la cosa no va a quedar ahí. Debbie decide, después de una eternidad, abrir la boca y contarle a su hermana el secreto de Steve, alias Jimmy, y el mosqueo que se pilla Fiona es de los grandes.

Karen y Jody van a casarse y hay fiesta. Lip no está invitado pero aparece por allí después de beberse unas cervezas. El pobre lo lleva fatal. La fiesta es todo un éxito: la abuela Gallagher acaba amenazando con una pistola a Sheila, que había tenido un pequeño encontronazo previo con ella, una bala acaba en el techo y la policía llegando a casa tras la llamada chivata de Frank, que se quiere quitar a su madre de en medio. La relación suegra-nuera no es nada buena. Por suerte para ambas este lazo se romperá cuando Sheila eche a Frank tras ver que lo que más le importa al Gallagher es el dinero que le dejó Eddie a Karen. Más tarde o más temprano tenía que llegar este momento. Y esto significa que Frank tendrá que volver a su casa donde, para su desgracia, ahora está su dominante madre (que se ha quedado hasta con su habitación).

El pique de Lip e Ian sigue sin solucionarse. Lip está intentando arreglarlo a su manera, provocando a su hemano, pero Ian sigue enfadado y ha optado por la indiferencia como arma. Tampoco es que Lip tenga mucho tiempo para hacer las paces: su drama romántico lo tiene bastante descolocado.

Tras la muerte de Clyde, el marido de Ethel, el resto de sus esposas aparecen para reclamar a Ethel y a su hijo. Kevin y Veronica no pueden hacer nada para evitarlo pero Ethel, aunque al principio parece que se dejará llevar por su educación y su fe, acaba por romper la baraja y huye con Malik y los dos niños. ¿Volveremos a verlos?

La relación de Frank con su madre merece un párrafo aparte. Frank la odia pero está completamente sometido a ella. El temor es mayor que el odio. Si por él fuera ella estaría todavía en la cárcel y casi consigue que la detengan cuando llama a la policía tras el disparo en la fiesta. Después, durante unos segundos, Frank apunta a Peg con la pistola pero no se atreve a matarla. Como les pasa a sus hijos con él, Frank se debate entre el odio y lo que le queda de amor a su madre. En esta familia los hijos no han tenido suerte con sus padres, podemos concluir. La ironía de esto la verbaliza Fiona cuando acompaña a Frank en la escalera de casa y le recuerda que ella misma tampoco ha tenido buenos padres.

La temporada de Shameless llega con este capítulo al punto mayor de efervescencia (hasta ahora). La entrada en escena de la abuela Peg, la vuelta de Steve a la vida de Fiona, el drama de Lip con Karen y con Ian y la ruptura de Sheila y Frank se han juntado en un solo capítulo dando lugar a un bombazo dramático que requerirá de difíciles desenlaces, porque es de suponer que no todos los finales serán felices.

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4 comentarios

  1. DaWiid

    Sinceramente me parece que todo ha llegado tarde, considerando que ya la temporada casi acaba y el verano para esta familia parece no terminar. Lo que si aplaudo es que ha mantenido el ritmo de la temporada anterior sin agotarnos y ofreciendo siempre algo más de lo que se espera. Pero aún así, a mi se me hace corto y esperar un año más para la siguiente temporada lo aceptaría de tener toda la carne sobre las brasa. Ojalá que este episodio marqueel inicio de otras situaciones dentro de la propia temporada

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