Review Mad Men: The Good News

El tercer capÃtulo está situado en pleno Fin de Año, con la oficina de SCDP cada vez más vacÃa, por vacaciones, mientras que a los de arriba, especialmente a Lane Pryce, se les acumula el trabajo. Este episodio se centra en la esencia más pura de la serie: la controvertida moral y el cinismo de los peces gordos de una agencia de publicidad. Ni rastro de Betty Draper. Ninguna campaña gestándose ni problemas con los clientes. Ni siquiera Peggy o Pete, o cualquiera de los chicos. El capÃtulo es sólo de Don, y en menor medida, de Lane y de Joan.
La primera parte del episodio consiste en un viaje de Don a Acapulco. Es decir, la visita de Dick Whitman a Anna Draper, viuda del hombre cuya identidad usurpó. La estrecha y particular relación entre ambos, que ya se fraguó en la 3º temporada, da aquà un giro sustancial, cuando él se entera del avanzado cáncer que ella padece, sin que ella misma lo sepa, lo que trastocará totalmente los planes de Don, a corto y medio plazo. Esta revelación viene de la boca de Stephanie, sobrina de Anna, con la que nuestro protagonista comparte una interesante velada, donde únicamente esa confesión poco alentadora frenan los inevitables flirteos de Don. El carácter más liberal, abierto y moderno de la joven Stephanie, muy diferente de las mujeres de la agencia, incluso de aquellas que sólo le llevan unos poco años, es muy significativo en cuanto a la representación, de manera transversal e implÃcita, de esos profundos cambios sociales que se estaban gestando, que ya se advertÃan en el inicio de temporada, y por extensión, desde que empezó la serie.
Stephanie sorprende a Don, en todos los sentidosLa segunda parte del capÃtulo se centra en Don y Lane, que aprovechan su soledad navideña para estrechar su todavÃa frÃa relación. Lane sufre las evidentes complicaciones de un relación en la distancia, sumado a su adicción al trabajo. Al mismo tiempo, una breve pero acalorada discusión con Joan, y la equivocación de una secretaria incompetente en el envÃo de las correspondientes flores de disculpa, tanto a Joan como a su mujer, cuyos destinos se confunden, funcionan como interesantes contrapuntos. Asà es que Don, también solo (otra vez), se lleva a Lane a hacer lo mismo que hacÃa siempre con Roger Sterling, irse de velada con unas “profesionales”. La diferencia esta vez radica en lo particular de la ocasión: nada menos que Fin de Año. AsÃ, los planes de ambos reflejan con mayúsculas la soledad en su máxima expresión. Con todo, Lane se lo pasa como nunca, y ofrece su lado más jovial y polÃticamente incorrecto. Acaba satisfecho y muy agradecido con su socio, ya que le supone todo un respiro a la hora de afrontar la delicada situación de su matrimonio.
La soledad y el abandono se erigen, sin discusión, como las ideas centrales del episodio. Impregnan asimismo la trama de Joan, que intenta evitar, de cualquier manera posible, la inminente partida de su de su marido a la guerra, precisamente ahora que, por fin, tras haber abortado dos veces, parece dispuesta a tener un hijo. No tanto como un deseo imperante de maternidad, sino como la mejor manera de perpetuar un modelo de vida del que siempre estuvo huyendo pero ahora quiere quedarse. Nunca habÃamos visto a la señora Holloway (ahora Harris) tan preocupada y temerosa. Aquà nadie se salva del letal paso del tiempo ni de las obsesiones más universales, ni siquiera los egos más fuertes.
Draper lleva a Pryce a divertirse como nuncaMad Men es sin duda una serie eminentemente episódica: las tramas centrales de los capÃtulos son autoconclusivas. Pero la auténtica magia de la serie está en esos argumentos más largos y discontinuos, que marcan una evolución progresiva (o regresiva) de los protagonistas, centros absolutos del desarrollo dramático. Este capÃtulo no es excepción, y tantos sus momentos más dramáticos como los más cómicos, que aquà abundan especialmente (genial ese momento en que el monologuista confunde a Don y Lane con una pareja homosexual, o el numerito de Lane poniéndose el filete en sus partes), incluso los lances más banales, sirven a sus personajes como enseñanzas de vida y marcan su evolución.
Nota del capítulo:
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Astaroth | 20 de agosto de 2010 | 7:25 am
Muy buen capÃtulo, aunque el cuarto fue aun mejor. A mi cada vez me gusta más Lane!
carlosmanu | 20 de agosto de 2010 | 9:05 am
El mejor de lo que va de temporada sin duda. Me encanta la relación que tiene Don con Anna, y la comicidad que puede dar su personaje junto al de Lane (que para mi siempre será Mr. Jones de Fringe)
Por cierto, no se que tienen la ambientación de esta serie que me deja idiotizado. Esos papeles pintados, esos escritorios…
salu2
David | 20 de agosto de 2010 | 9:40 am
Buen capÃtulo este. A ver si el quinto está mas centrado en Sterling, que es un personaje que me encanta. EstarÃa bien que volviese Salvatore a la serie.
Julio C Piñeiro | 20 de agosto de 2010 | 11:29 am
Sobre todo me quedo con Stephanie y con un Pryce que por fin se destapa.
Ni Romano ni Kinsey (vamos, sus respectivos actores) aparecen en los créditos, por lo que lo veo difÃcil.
La del 4 ya está hecha. A ver si os cae mañana.
missjones | 20 de agosto de 2010 | 5:25 pm
Un capÃtulo de Mad Men sin Betty, para mà no tiene ningún aliciente, y Lane me gustaba bastante más antes de ver este episodio.
A mà tb me gustarÃa que volviese Salvatore o el personaje de Ken me gustaba mucho.
Julio C Piñeiro | 20 de agosto de 2010 | 6:30 pm
@missjones Tranquila, que Betty tendrá casi el protagonismo absoluto (junto a Don, claro) en la segunda mitad de temporada: la guerra de los Draper.
Lane tenÃa que desbocarse tarde o temprano. No cuaja alguien tan mojigato entre tanto “hombre loco”.
Ken aparece en el 4º, no te preocupes. Y tiene pinta de empezar a ser más recurrente.
missjones | 20 de agosto de 2010 | 9:47 pm
Qué guay! Gracias por informar, Ken me parecÃa un personaje que contrarestaba super bien con Peter y le echaba de menos. Me sabe mal pero espero que Betty gane la guerra con creces! No soporto a Don!
A mà me gustaba el Lane mojigato, no todos los mojigatos se desatan igual, la escena del bistec me pareció ridÃcula.
missjones | 21 de agosto de 2010 | 3:13 am
Sigo viendo la serie porque tiene cosas muy interesantes y arriesgadas, por las cuales, a veces me merece la pena verla, pero es cierto que el hecho de que no me guste nada Don, entre otras cosas, hace que no disfrute del todo la serie.
Pues para gustos colores, pero a mà la interpretación de January Jones me parece impresionante, asà como el personaje que hace lo más interesante de la serie.
Julio C Piñeiro | 21 de agosto de 2010 | 10:07 pm
Qué va, a mà la escena del bistec me encantó. Y lo que más, cuando el humorista los confunden con gays.
Totalmente de acuerdo en lo de Ken como “némesis” de Pete.
Entiendo tu aprecio por Betty, pero si odias a Don, creo que te has equivocado de serie.
marta | 21 de agosto de 2010 | 10:51 pm
a mi m pasa al contrario,”odio” a betty, se pued ser mas sosa?y la nominan a los emmy??de verdad,el mundo esta loco.
don es el alma de la serie,echo de menos sus romances….aunque en parte se merece su soledad.
buenisimo el cuarto capitulo.
tusojos | 24 de agosto de 2010 | 10:21 pm
Me encanta Betty me encanta Don, no puedo elegir, no sé si quiero más a papá o a mamá. La escena de la primera de Betty con la escopeta es lo que terminó de engancharme a Mad Men.
Review Mad Men: Hands and Knees - Todo Series | 8 de octubre de 2010 | 8:00 am
… El más soso y aséptico de toda la junta, al que pudimos ver desbocado, en el buen sentido, a principios de temporada. Sabemos por inducción que su vida personal ha tenido no pocas turbulencias en los últimos años. De hecho, esa fue la razón de haberse mudado de manera tan repentina de Londres a Nueva York. Y entonces llega su anciano padre, directamente a la agenci …