Review Fringe: The Day We Died

Review Fringe: The Day We Died

Fringe ha llegado a la tercera season finale de su historia, y el resultado ha sido tan sorprendente como la primera vez, señal de que se mantiene muy en forma. Podemos decir que la serie ha dado un paso más allá, lo que ya parecía imposible, y ha sabido reinventarse a sí misma una vez más. Cuando los productores hablaban de que el final de temporada daría lugar a una nueva forma de entender la serie, no era ni mucho menos un farol. Si pretendían dejarnos con la boca abierta esperando con ansias la próxima temporada, lo han conseguido. Personalmente, sigo tan perdida como lo estaba en el momento en el que terminé de ver el episodio. Pero voy a tratar de recomponerme para hacer una review que se presenta más complicada de lo habitual. Vamos a comentar el último episodio de la temporada. ¿Nos acompañas?

Después del fabuloso cliffhanger del episodio anterior los primeros minutos nos han servido para situarnos en escena: estamos en 2026, lo que supone un salto de quince años en el tiempo. Y, por si quedaba alguna duda, seguimos en nuestro universo (nada de teorías conspiratorias y universos fusionados, ejem… mea culpa). La introducción, como decía, nos ha ayudado a familiarizarnos con los cambios más importantes que han ocurrido en el lapso de tiempo que nos hemos perdido. Así, por ejemplo, vemos que Ella, la sobrina de Olivia, acaba de ingresar en la División Fringe, convirtiéndose en la nueva agente Dunham. Olivia (a la que el paso de los años le ha sentado muy bien) se ha casado con Peter, y Astrid (a la que los años le han sentado mejor aún) ha ascendido en su puesto de trabajo.

Una de las cosas que daba por sentado al final del episodio anterior era que Peter había saltado en el tiempo, y que al despertarse, recordaría que acababa de entrar en la máquina. Según nos cuenta Ella, esto es así sólo durante unos instantes. Poco después, Peter recupera su consciencia del 2026, olvidando por completo el salto que acaba de realizar.

Por otra parte, hay algo más de esta introducción que merece la pena destacar: hemos conocido a una organización terrorista liderada por un tal Moreau que tiene como fin acelerar el fin del mundo, haciendo honor a su nombre. El primer atentado que hemos visto, por cierto, me ha llamado la atención: en lugar de escuchar una explosión tremenda y ver llamas, ruido y caos, hemos visto un brillante haz de luz, y a continuación las ruinas del teatro de la ópera, rodeadas de un profundo silencio roto solamente por la sirena de un coche. Destrucción y belleza a partes iguales.

Ahora, en blanco y negroAhora, en blanco y negro

Fringe es tan grande que hasta la intro es digna de análisis. Si no me equivoco, es la quinta versión diferente que vemos de ella. La elección del color, si bien algo triste, encaja muy bien con la versión que hemos visto del futuro: un mundo distópico en un constante estado de alerta el que la aparición de vórtices es tan común como en el over there que conocemos. Los títulos, además, nos dejan otra curiosidad: han cambiado los elementos que aparecen a lo largo de la intro. Como recordaréis, la intro muestra diferentes términos (generalmente adelantos científicos) que, hoy en día, aún forman parte del mundo de la ficción, pero que entran en nuestro ámbito de interés. Lo mismo ocurría con la versión “retro” que vimos en Peter y Subject 13, que nos enseñaba elementos como la clonación o la nanotecnología que hoy están superados. Pues bien, en esta ocasión han vuelto a hacer algo similar. Las palabras que han aparecido son: Rejuvenecimiento celular, Extracción del pensamiento, Criptozoología, División neural, Conversión o traslación cerebral, Plasticidad temporal, Maternidad dual, Estructura del caos, Trasplante clonal, Biosuspensión, Agua y Esperanza. Los más llamativos, por supuesto, son los dos últimos, que nos hacen darnos cuenta de lo mal que lo deben estar pasando en ese tiempo…

Hablando del futuro, la verdad es que me gusta esa versión que nos han dado (dejando a un lado los vórtices que amenazan con su destrucción). Me refiero a que, aunque en muchos sentidos se observa que ha habido un avance tecnológico, es una versión creíble, en la que los adelantos se corresponden con un desarrollo normal de aquí a quince años. En otras palabras, me alegro de no haber visto autobuses en forma de platillos volantes ni gente con un aspecto de cualquier cosa menos de ser humano, como ocurre en otras ocasiones cuando presenciamos una versión del futuro.

En 2026, por cierto, el personaje peor parado es, una vez más, Walter. Convertido en el hombre más odiado del universo, permanece encarcelado tras un juicio en el que se le declaró culpable de iniciar todos los acontecimientos que llevaron al caos actual. Volver a verle desconcertado, con una larga barba y detrás de las rejas ha sido, en cierto modo, volver al manicomio en el que le conocimos en el episodio piloto. La misma sensación de culpabilidad y soledad parecen volver a atormentarle años después. A esto se le suma, además, una cierta parálisis en la parte derecha del cuerpo, consecuencia, según ha confirmado el propio Wyman, de una apoplejía.

Sin embargo, hay algo que no ha cambiado en todo este tiempo: Walter sigue siendo el científico más brillante del planeta, y la División Fringe le necesita. Gracias a la intercesión de un Broyles ahora convertido en Senador (y con un ojo menos, bastante escalofriante, por cierto), Peter consigue sacar de la cárcel a su padre. Para lograrlo, todo sea dicho, Peter le dice a Broyles algo que parece ser importante: “Phyllip, si lo que perdimos en Detroit aún significa algo para ti, dame sólo una oportunidad.” ¿Perdió Broyles el ojo en Detroit, o se está refiriendo a algo diferente? Sea como fuere, al menos esa mención nos sirve para volver a tener a Walter de vuelta a su laboratorio.

Pobre hombre…Pobre hombre…

Me atrevo a decir que la visión del laboratorio completamente vacío me ha dado tanta pena como al propio Walter. Eso y la forma en la que ha preguntado si Astrid estaría con él me han hecho darme cuenta de cuánto iba a echar de menos la “rutina Fringe” a la que estamos acostumbrados. Hay que destacar también su reencuentro con Olivia, a la que, mucho tiempo después del debido, puede dar la bienvenida a su familia. El momento con Olivia nos ha dado también una de las imágenes más extrañas del episodio: la de la caja que ella hace levitar para evitar que caiga al suelo. Desde luego, ha aprendido a manejar sus poderes mentales…¡y de qué manera!

Comentar todos los detalles del episodio alargaría esta review muchísimo más de lo aconsejable. Sin embargo, no puedo dejar de mencionar la forma en la que Peter le dice a Walter ese “You’re my dad” con el que le demuestra que, a pesar de todo el daño que ha causado, sigue considerándole su padre antes que a Walternate.

En cuanto a la relación entre Peter y Olivia, también estoy contenta con la forma en la que lo han llevado. Son una pareja normal, un matrimonio como cualquier otro que comparte el día a día, con todo lo que eso conlleva. Hemos asistido, por ejemplo, a lo que parece ser uno de los temas más delicados para ellos: la decisión de tener o no tener hijos. Aunque Peter es partidario de tener un pequeño Bishop (ejem, Henry, ejem), Olivia no las tiene todas consigo. Está claro que el ambiente en el que viven no es el ideal que cualquiera querría para sus hijos. Pero, como el propio Peter apunta, la vida continúa y hay que adaptarse a ella y seguir adelante.

Después de oír tantas veces a lo largo de la temporada que sólo uno de los universos podría sobrevivir, ver que la destrucción de uno de ellos conduciría, precisamente, al fin del otro, era algo que no entraba dentro de mis planes. Pero al fin y al cabo tiene sentido: los universos tienden a equilibrarse, y lo sabemos.

Una familia felizUna familia feliz

No nos podemos olvidar de nuestro villano particular, Walternate. La destrucción de su universo tuvo lugar cuando él había cruzado a nuestro lado, con lo que pudo salvarse. De modo que a lo largo de los años ha ido forjando su venganza, dirigida al hombre que le traicionó al salvar al otro universo con la máquina: su propio hijo.

Como podíamos imaginar, Waltenate es la cabeza pensante detrás de los terroristas del Fin de los Días. Uno de los momentos más llamativos del episodio ha tenido lugar cuando Walternate ha ideado una treta para reunirse con su hijo en la casa de Reiden Lake. La conversación que han tenido entonces ha sido de las mejores del episodio, sin lugar a dudas. Hemos podido comprobar el resentimiento acumulado a través de los años en Walternate, que sigue sintiendo que el “bueno” en el asunto. Por otra parte, hemos visto cómo Peter se arrepiente cada día de haber entrado en la máquina y provocado la destrucción del universo en el que nació. Y, por último, nos han mostrado la eterna lucha entre el Yin y el Yang, el bien y el mal, las fichas blancas y las negras del tablero de ajedrez que había sobre la mesa. Como siempre, hay tantos detalles en esta serie…

Lo que no esperaba, desde luego, era que Walternate no fuera él, sino un holograma. Eso, y la promesa de destruir a Peter poco a poco, quitándole lo que más quiere, nos han dado motivos para preocuparnos…y no eran infundados. En cuanto ha tenido la ocasión, Walternate ha matado a Olivia a sangre fría, sin ninguna duda. El momento más mind-blowing del episodio, sin contar el final.

Aún estoy en shockAún estoy en shock

La frialdad de la muerte de Olivia ha seguido el tono general del episodio. En la vida real las cosas suceden así, aunque estemos acostumbrados a que la televisión nos dé despedidas emotivas y últimas palabras dignas de ser esculpidas en piedra. Sin embargo, esto sigue siendo televisión, y un personaje de este calibre merece marchar de otra manera. Por eso la muerte de Olivia ha sido el primer indicador de que iba a ser necesario encontrar alguna forma de revertir lo que había ocurrido.

La emotividad que no encontramos en la muerte la hemos tenido en el entierro. Un funeral sin palabras, porque no hacían falta; no necesitábamos oír lo que decía Peter para entenderlo. Y un funeral, por cierto, siguiendo el ritual vikingo, como corresponde a una luchadora como ella. Entre los asistentes podemos destacar a Ella (sola, lo que confirma que su madre debe haber muerto) y a Nina Sharp (probablemente el personaje más ignorado de esta temporada, a pesar de todo lo que podía haber dado de sí).

Las escenas de Peter derrumbado en su casa han completado el homenaje a Olivia. El pobre Joshua Jackson siempre queda a la sombra de John Noble y Anna Torv, pero aún así hay que reconocer su trabajo en este episodio.

Walter, mientras tanto, regresa con Ella al laboratorio. Me habría gustado saber qué ocurrió con Rachel, su madre, pero no nos han resuelto las dudas. Sin embargo, ha sido todo un detalle nombrar a la buena de Gene.

Es en el laboratorio donde Walter da con la solución a todos sus problemas: deben enviar la máquina al pasado a través del “agujero de gusano” que conectaba con la Era Paleozoica. De ese modo, una vez que Peter vaya a entrar en la máquina, deberá tomar una decisión diferente, y así evitar la destrucción de los universos. Sin embargo, y como él mismo dice, las consecuencias son inimaginables.

No puede ser peor que estoNo puede ser peor que esto

Para aquellos que adoran las respuestas (entre los cuales me encuentro), hemos podido resolver un misterio: ya sabemos quiénes son la “First People”. Según nos explican, no son sino Walter y las personas que le ayudaran a enviar la máquina al pasado. Aunque no veía venir esta explicación, la verdad es que me gusta más que la existencia de una civilización con un alto grado de desarrollo tecnológico que se extinguió antes de los dinosaurios (sí, algo parecido a eso era mi teoría…).

Como siempre que se da el caso, los viajes temporales desarrollan de por sí una compleja red de paradojas que pueden dar lugar a arenas movedizas (metafóricamente hablando). Aquí sabemos que Walter debe enviar la máquina al pasado, porque es algo que ya se hizo (Whatever happened, happened). Sin embargo, dentro de lo que ya está hecho se pueden hacer modificaciones correspondientes a las diferentes decisiones que podemos tomar los seres humanos. Como en su día explicó el observer, “veo ante mí una multitud de futuros, solo que aún no sé cuál de ellos va a ocurrir.” De modo que la decisión de Peter puede ser la única forma de solucionar el caos en el que viven en 2026.

Llegamos a la recta final del episodio. Peter sigue en la máquina, y descubrimos que el episodio ha sido, como en el “Cuento de Navidad” de Dickens, una forma de enfrentarse al futuro que desencadenarán sus acciones. Sabe que no puede decidirse por uno de los universos, y que deberá tratar de lograr la supervivencia de ambos.

El increíble cara a caraEl increíble cara a cara

La cara de alegría de Peter al ver que había conseguido dar con la que él creía que era la solución perfecta no tiene precio. Al igual que las caras de las dos versiones de Walter y Olivia frente a frente. Es entonces cuando Peter nos aclara todo lo que ha ocurrido:

Ahora lo entiendo. Entiendo qué hace la máquina. Sé de lo que es capaz, y sé de dónde vino. La First People, sí, Walter; pero la First People somos nosotros. Tú, específicamente, y quizás Ella, y Astrid… No sé. No sé quién llevó la máquina hacia atrás en el tiempo. Pero sé algo más. He visto el Día del Juicio Final, y es peor que cualquier cosa que podáis imaginar. Esto no es una guerra que pueda ser ganada. Nuestros dos mundos son inextricables. Si un lado muere, morimos todos. Así que he creado agujeros en los dos universos, y llevan aquí, a esta sala. Un puente para que podamos empezar a trabajar juntos para arreglar…

La desaparición de Peter en este instante parece no extrañar a nadie, y luego descubriremos por qué. Ahora mismo nos interesa saber que, como Peter dice, la habitación en la que se encuentran (dentro de la Estatua de la Libertad, no lo olvidemos) es un puente entre ambos universos, una forma de hacer que entre todos puedan salvar a los dos mundos.

Decía que la desaparición de Peter, extrañamente, no parece sorprender a nadie. Por suerte los observers se encargan de explicarnos el motivo: le han olvidado porque nunca ha existido. Ha cumplido su propósito, y ha dejado de existir. Por fin hemos visto hecho realidad el sacrificio de Walter del que September nos avisó en Firefly. Ha perdido a su hijo hasta el punto de que ni siquiera ha llegado a existir. Casi nada…

¿Hasta diez observers?¿Hasta diez observers?

Son muchas las preguntas que surgen a raíz de esto. En primer lugar, si Peter jamás existió, ¿por qué están enfrentados los Walters, y por qué corren peligro ambos universos? Suponemos que, de cualquier modo, Walter, guiado por su curiosidad científica, llegó a cruzar, originando los mismos problemas que en la línea temporal que hemos visto estos tres años. Suponemos también que el pequeño Henry no existe, y que, en teoría, las Olivias no están enfrentadas entre ellas (lo que explica que en la última escena sea Olivia la que abogue por buscar una solución conjunta).

Si todo este tiempo Peter no era sino una herramienta en los planes de los observers, eso explicaría por qué September le salvó la vida en el lago. Como dice, ahora que ha cumplido su propósito, ha dejado de ser necesario.

Una duda que aún me asalta es la identidad del constructor de la máquina. Sabemos que Walter la envía al pasado, pero no se nos dice en ningún momento que la construyera él. ¿La construyó él mismo, o es obra de alguien más (como los observers, por ejemplo)?

Desde luego, tras ver el episodio se nos ocurren muchísimas preguntas (y las que seguirán surgiendo). Tiemblo sólo de pensar que, de no haber sido renovada, este habría sido el final de la serie. ¡Cuánto me alegro de la renovación! Hay que mencionar también las palabras formadas por los glyphs esta semana: “NO MORE”. Ese “no más” es muy abierto: podría referirse a Peter, o, combinado con el de la semana pasada, podría formar ese “Multi no more” que indica que se acabó la trama de universos paralelos. O bien, en un golpe de ironía bastante curioso, podría haber sido una forma de cerrar en caso de que la serie hubiera sido finalmente cancelada.

Por mi parte, voy terminando el post, que ya se ha alargado más de lo necesario. The Way We Died cierra su tercer gran capítulo argumental, y nos deja con la promesa de darnos muchos grandes momentos, como ha hecho hasta ahora. Desde TodoSeries seguiremos informando de las novedades que surjan en torno a la serie, tal y como se merece. Personalmente, me gustaría agradeceros la cantidad de comentarios que llenan cada post (en este ya hemos superado el centenar holgadamente), así como el hecho de que me hayáis acompañado tan fielmente en el repaso que hemos ido haciendo semana a semana durante toda la temporada. Ha sido un placer poder escribir las reviews y, si todo va bien, espero poder seguir con ello el año que viene.

Para terminar, os dejo con un vídeo en el que el cast da las gracias a todos los seguidores por el apoyo recibido:

¡Muchas gracias a todos!

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