Review Black Mirror: Nosedive

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No puedo empezar a escribir sobre el pistoletazo de salida de la tercera temporada de Black Mirror sin antes citar la famosa frase que da título a una de las canciones más emblemáticas del eterno Freddie Mercury: “The Show must go on”. Así es amigos. Cuando se trata de Black Mirror el espectáculo debe continuar, porque los espectadores ávidos de buenas historias necesitamos que continúe, que continúe y se expanda, que se expanda, que nos zarandee y nos abofetee, y si de paso nos explota el cerebro por la montaña rusa de dilemas a contestar y cuestiones a digerir, muchísimo mejor.

Muchas ganas teníamos de ver y comprobar si la cada vez más poderosa Netflix iba a ser capaz de vertebrar una tanda de historias distópicas rebosantes de esencia y mensaje, atributos que hacen única en su género a la obra del creador de la fantástica “Dead Set”, el bueno de Charlie Brooker. Y mi veredicto después de haber visto y saboreado este “Nosedive” es que SÍ, que Black Mirror lo ha vuelto a hacer, ha vuelto a abofetearnos y a hacernos reflexionar, y esta vez ha sido sobre un tema tan cotidiano (y escabroso) como es el uso e implementación de las redes sociales en nuestra vida diaria, haciendo especial hincapié en lo crueles y sectarios que pueden llegar a ser los juicios de valor por culpa del maldito feedback. Qué pensarán los demás de mí. Qué pensarán los demás de lo que soy y de lo que hago.

AVISO DE SPOILERS: A partir de aquí habrá spoilers de “Nosedive” (Caída en picado), el primer capítulo de la 3ª Temporada de Black Mirror.

El reconocimiento ajeno nos gusta, admitámoslo. Que aplaudan nuestros éxitos alimenta nuestro ego y eso es algo que ocurre muy a menudo. El problema viene cuando ese reconocimiento ajeno se vuelve contra nosotros. Y nos destruye. Este es el punto de partida del regreso de Black Mirror. “Interactúo, luego existo”. Así es como nos presentan un escenario realmente perturbador en un futuro no muy lejano, donde cada uno de nosotros tiene un nivel de reputación público, y ese nivel de reputación se traduce en una puntuación, también de dominio público. Una puntuación que es básicamente Tu Vida. Si sube serás alguien, si baja lo tienes chungo. Contundente premisa para el regreso de Black Mirror al terreno de las realidades distópicas, un terreno en el que Brooker se desenvuelve como pez en el agua, astuto como siempre colocando esos detalles en forma de fragmentos de información, diseminándolos aquí y allá, como por ejemplo la pérdida de 1 PUNTO de reputación durante un día entero a modo de multa o la falta de adaptador para recargar esos coches eléctricos que rozan la obsolescencia.

Así es como “Nosedive” nos disecciona una sociedad anestesiada y sumida en una constante y falsa autocomplacencia, caballo de batalla de la protagonista, una Bryce Dallas Howard obsesionada con mejorar su reputación y a la que vemos recorriendo un largo camino (y de paso medio país) para hacer de dama de honor en la boda de su malvada amiga cuyo maquiavélico plan persigue como objetivo, una vez más, mejorar su reputación para seguir escalando en la pirámide social. Y huelga decir que para desgracia de nuestra protagonista, alcanzar ese status social codeándose e interactuando de tú a tú con la Jet Set supondrá para ella un descenso a los infiernos, el único fin que justifica los medios, un fin que justifica incluso la pérdida de su propia dignidad. Como todos podéis imaginar, el tiro le saldrá por la culata porque al igual que en todas las fábulas, en Black Mirror la moraleja es también la guinda del pastel.

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Nos volvemos a quitar el sombrero una vez más ante el talento y el buen trabajo de Charlie Brooker, que en esta ocasión nos presenta a una Dallas Howard que no está huyendo de un dinosaurio (con sus gráciles zapatos de tacón) como hacía en Jurassic World, sino que lo hace de algo mucho más imprevisible y peligroso como es el estigma de ser rechazada por los demás, de ser un paria, defenestrada y olvidada por la misma sociedad que olvidó y enterró al marido enfermo de la camionera con la que se cruza casi al final, la misma que le ayuda a abrir los ojos, a despertar de ese letargo con sabor a Matrix, esa pesadilla muy real en la que todos son esclavos de un sabio y despiadado proverbio japonés, y cito: “La reputación de mil años puede depender de la conducta de una hora”.

Solo una cosa más antes de acabar. Dudo mucho que la calidad de los cinco capítulos que me faltan por ver sea inferior a este “Nosedive”, y puede que se deba a mi amor por esta serie o a mi desmesurado entusiasmo, pero creo que estoy en condiciones de afirmar que Black Mirror va a seguir autoproclamándose por méritos propios como una de las series más sólidas y vigorosas del saturado panorama actual, reforzando con ello ese estatus de serie de culto del que ya goza, un estatus que se empezó a labrar allá por el 2011 cuando desembarcó en el Canal 4 británico con aquel fascinante y a la vez grotesco piloto. Sí, el del Primer Ministro y su amante porcino.

Gracias, Netflix. Y larga vida a Black Mirror.

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7 comentarios

  1. Ignacio González

    El mensaje es potente, claro que sí. Yo por lo menos no esperaba menos. Sin embargo, siento que a este primer capítulo le falta la oscuridad característica de Black Mirror, esa oscuridad que hacía sentirte el propio protagonista cayendo en el abismo, terminando el capítulo desamparado, vacío y con la cabeza a punto de estallar.

  2. Ald

    Me gustó el episodio, sin embargo lo sentí el más flojo de los 4 primeros que he visto (los estoy viendo en orden). Quizá sea porque no suelo usar redes sociales regularmente, y quizá por eso la trama no me agradaba mucho desde el inicio. Tampoco sentí alguna conexión con el personaje, como sí ha pasado en los demás capítulos.

  3. Trukers

    A mi sin embargo me parece el mejor de momento (hasta el 1×3 que acabo de ver, sin desmerecer estos dos) claro y directo al grano. La fotografia con tanta luz y tanto blanco la encuentro perfecta para ese falso mundo donde no hay negros. Como recreando continuamente ese happy filter de instagram de color pastel.

    —NO SIGAS LEYENDO SI NO LA HAS VISTO Y LA QUEIRES VER—-

    La parte final del discurso se me hizo un poco pesada y me sacó por segundos, quizas por que esperaba otro discurso, la parte final me gustó bastante, paradojico que encuentren la libertad de expresión estando “entre rejas”. Por cierto mención especial a la actuación de Bryce Dallas Howard, creo que plasmó muy bien la autodesctrucción de la persona.

  4. Tengo que admitir que la vuelta de Black Mirror en Netflix me daba un poco de ansiedad. No solo por la incertidumbre de si mantendria el nivel, sino por la impresión encontrarnos de golpe tantos capitulos de gran intensidad y profundidad. Cuando he reunido el valor para empezarla, he comprobado que mis temores eran infundados porque, como bien dices, esta primera entrega no defrauda. Aunque en BM cada capitulo es un mundo (literalmente), no puedo esperar ara ver que más nos han preparado. Como un licor añejo, estoy intentando dosificarla, y visualizarla al ritmo de tus reviews (espero que uno por semana?).
    Estupenda review y larga vida a Black Mirror!

  5. Aunque algo rebundante y algo excedida de minutos de hechos repetidos, es un gran capítulo, y me parece qeu el más presente y real, contra los demás que pueden ocurrir en un futuro más lejano. Basta con escuchar las conversaciones de los adolescentes (y no tan adolescentes) en los autobuses acerca de cuantos ME GUSTA tengo, de subir la foto de su desayuno, de presentar a las familias o parejas como un mundo de rosas para que todos vean lo perfectos que son (en apariencia obviamente) y demás estupideces. Saludos y muy buena crítica.

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