Review Black Mirror: Hated in the Nation

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Con Black Mirror nunca, y repito, nunca tenemos suficiente. Ya sean redes sociales, tecnología militar, realidades virtuales o hashtags malditos, las historias con las que hemos disfrutado durante estas últimas semanas forman ya parte de la cultura popular contemporánea. Pequeñas e intemporales obras de arte de la televisión dispuestas a hacer añicos nuestra concepción de la moralidad y la ética, haciéndonos partícipes directos de esa eterna dicotomía entre el bien y el mal que nos es tan familiar y que cada día nos impregna, se escurre e invade nuestra pantalla de ordenador, nuestra caja tonta o nuestro móvil smartphone de cinco pulgadas y algunos cuantos megapíxels. Tecno-paranoia al servicio del espectador, o lo que es lo mismo, desgarradoras, perturbadoras y en ocasiones crueles realidades que mezclan diversos avances tecnológicos con conceptos de una alta volatilidad emocional como pueden ser el amor, el odio, la venganza o el rechazo. Todo cabe en Black Mirror. Y para qué mentir, todos nosotros lo celebramos y lo agradecemos.

C’est fini. Con “Hated in the Nation” llegamos al final de esta tercera temporada resueltos a conocer en qué momento del 2017 se estrenarán los restantes seis capítulos que conformarán la que será la cuarta temporada. Por supuesto con ganas de más. Así nos ha dejado el bueno de Charlie Brooker. Con ganas de más, sí, pero también exhaustos, aturdidos y conmocionados. Afortunadamente para todos nosotros, en “Hated in the Nation” la tecno-paranoia vuelve a hurgar en nuestra perplejidad, haciendo mella en lo más hondo de nuestras conciencias y mostrándonos lo peor de nuestra sociedad, evidenciando otra vez, y por si no había quedado claro, esa descarada tendencia al alza de la bollante y preocupante deshumanización que padece nuestra sociedad. Lo pudimos ver en aquel genial “Nosedive”, donde éramos testigos de que las redes sociales podían ser el catalizador perfecto de nuestro odio y nuestro rechazo, demostrando con ello que desgraciadamente las personas podemos ser capaces de lo peor, haciendo aflorar a la superficie nuestro lado más salvaje y despiadado para regocijo de nuestra propia vergüenza.

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AVISO DE SPOILERS: A partir de aquí habrán spoilers de “Hated in the Nation” (Odio Nacional), el sexto y último capítulo de la tercera temporada de Black Mirror. Lee bajo tu responsabilidad.

El #Hashtag de la Muerte

Todos sabemos que el ser humano es el principal causante de la extinción de los animales. Deforestación, destrucción de ecosistemas naturales, cacerías, contaminación… De hecho, muchos científicos creen que en menos de 50 años la actividad del ser humano habrá causado la extinción de más de medio millón de especies. Este es el telón de fondo en el que se mueve esta enésima realidad blackmirroriana dirigida por James Hawes (Doctor Who, Penny Dreadful) en la que vemos cómo las abejas son una de esas especies que ya se han extinguido y que han sido sustituidas por unos drones insectos autónomos (ADI) que hacen las veces de vectores de polinización. Hasta ahí la distopía de rigor. Pero las abejas-dron, controladas por un ordenador y monitorizadas por un software, pueden ser pirateadas y usadas para lo que sea… Incluso para cometer asesinatos. Hackers, redes sociales, muerte y abejas-dron, la combinación perfecta para otro plato de degustación de Black Mirror.

#DeathTo. Este es el hashtag con el que la gente sentenciará a muerte a cualquiera que haya hecho algo supuestamente reprobable y sea de dominio público. Así de fácil. Así de implacable. Una especie de votación popular en la que, una vez conocida la identidad del desgraciado ganador, las abejas-dron acabarán el trabajo introduciéndose en su cerebro para provocarle una muerte cruel y dolorosa. Una crítica a la salvaje animadversión y el odio gratuito que se genera en las redes sociales ocultándose y amparándose impunemente en el anonimato y el derecho a la expresión libre. Otro debate caliente sobre los límites de la libertad de expresión. Y otra idea siniestra e inquietante salida de la mente enferma de Charlie Brooker, que crea para la ocasión un hashtag que haría las delicias de muchos trolls y haters con alma de psicópata que pululan por las redes sociales y que se jactan de que nadie le puede poner puertas al campo.

Una vez más y como de costumbre, la premisa tiene garra y punch, pero en el cómputo general “Hated in the Nation” adolece de errores que hacen que en ciertos momentos la narrativa se estanque, principalmente por la discutible decisión de extender el metraje hasta los noventa minutos, más aún si tenemos en cuenta que hasta ahora se había apostado por un formato aproximado de una hora escasa, más que suficiente para abordar este tipo de historias compactas. A esto habría que sumarle esos minutos finales que en jerga futbolera podríamos denominar como minutos de descuento, y que aquí se antojan totalmente innecesarios porque el gol ya se había marcado y ya teníamos un claro ganador. Y es que después de descubrir el maquiavélico plan de nuestro villano-hacker-vengador, poco importa que uno de los protagonistas siga obsesionado con perseguirle y capturarle, un hecho que certifica aún más si cabe los excesivos noventa minutos de esta entrega.

Por tanto, la jugada de estirar la duración como ya se hizo en aquel truculento y maravilloso “White Christmas” no acaba de cuajar aquí porque en aquel capítulo especial teníamos una yuxtaposición de dos set-pieces perfectamente integradas la una con la otra, y necesitaban ser contadas de manera independiente.

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Aparte de la excesiva duración y esos minutos basura, otro de los grandes errores apunta directamente a la pareja de protagonistas formada por una sosa y apática Kelly McDonald (Boardwalk Empire) y una Faye Marsay (The White Queen, Game of Thrones) generosa en muecas y rabietas. Llamadme troll, pero el género detectivesco no es el mejor campo para que McDonald y Marsay exploren y exploten sus aptitudes interpretativas. Es más, en más de una ocasión tuve la sensación de que en cualquier momento saldría Nucky Thompson del cuarto de al lado para pedirle a Margaret que volviera con él a casa. Por último, y al lado de esta extraña pareja de inspectores sin chicha nos encontramos al mismísimo Kublai Khan de Marco Polo, un desaprovechadísimo Benedict Wong que hace lo que puede con el papel que le han dado. Ojo, con esto no estoy pidiendo a un atormentado poli badass que vaya repartiendo estopa a diestro y siniestro, pero es evidente que el libreto, que vuelve a firmar Brooker, no le hace ningún favor ni a la novia del contable de Atlantic City ni a la despiadada némesis de Arya Stark.

À tout à l’heure, Black Mirror

“Hated in the Nation” tiene todos los elementos que hacen que esta serie sea una obra de culto, y me refiero a esa deliciosa esencia que mezcla de forma lírica futuros distópicos con crítica social, dilemas morales con malas praxis, y en definitiva, la obsesión por transmitirnos un mensaje que invita a la urgente necesidad de reflexión y autocrítica. Y aunque hay aspectos como el excesivo metraje o la nefasta elección de los actores que no me han acabado de convencer, he de decir que “Hated in the Nation” va increscendo para regalarnos un interesante tramo final con uno de esos giros inesperados marca de la casa, una bofetada en toda la cara que afortunadamente evita que acabe siendo un capítulo mediocre, aunque esto no sea suficiente para firmar el broche de oro a esta magnífica tercera temporada.

Sea como fuere, tenemos restringida la vuelta al universo de Black Mirror hasta algún momento sin determinar del año que viene. Mientras tanto, seguiremos con nuestros gadgets de pacotilla, nuestras fotos de postureo en Instagram, nuestros haters en Twitter y nuestras frasecitas de mierda en Facebook. Todo ello al son de la orquesta del Titanic de esta nuestra sociedad enferma, una sociedad vacía y carcomida que lleva ya tiempo hundiéndose sin que hayan botes salvavidas para todos.

Malditos tiempos turbulentos…

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4.5
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Review Black Mirror: Hated in the Nation
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6 comentarios

  1. Laura

    Buen análisis. Yo no soy tan crítica,… es cierto que la parte del juicio no aporta nada, se podría eliminar,… pero en general es una buena historia, sorprende y hace pensar. Como todos los capítulos de esta temporada, que personalmente me ha encantado.
    Sobre que las protas sean mujeres, en general toda la temporada ha dado mucho peso a las mujeres (primer capítulo, cuarto -historia homosexual incluida-, y este último principalmente, pero también en el 5 con las soldados y dejando los papeles principales de pederastas e infieles del 3 a ellos…). Eso me gusta, no solo porque nuestro papel principal en el cine es el de novias de… sino también porque al ser futurista nos da una idea de lo que puede ser nuestro futuro ;P

    • Guille

      Así me gusta, Laura! Efectivamente eso ha sido un punto a favor, especialmente en Men Against Fire en el que las dos líderes del pelotón eran mujeres, y el papel de personaje sensible iba para un hombre. A mi en este la actuación y elección de Katy McDonald me ha parecido buena, la verdad. Le he visto bastantes más matices que los mencionados en el artículo. Faye Marsay si que ha abusado un poco por repetitiva con sus cabreos cada vez que descubría algo y con sus mohínes de enfado. Es interesante ver la dinámica de poli veterano, poli novato con dos personajes femeninos, no sé si se había hecho nunca.

  2. carancho

    Curiosamente, para mí el capítulo más flojo fue el primero.
    Este capítulo me gustó. Y quien sabe, quizá la locura de los haters en las redes se modere un poco.
    Saludos.

  3. Ald

    No me gustó el final, como bien apuntas, no tiene sentido. Mucho leí de comentarios que decían que hubiera sido interesante si el final más bien nos hubiera dado a entender una asociación entre la Blue y el villano. Pienso que así le hubiera puesto un poco más de intriga al episodio, y hubiera justificado un poco como Blu “descubría” la gran mayoría de pistas que los llevaron al fatal incidente final. Quizá no quisieron irse por ese giro pues recordaría un poco a Shut Up and Dance en cuando a descubrir que un protagonista que creíamos bueno, es “malo”.

  4. XBlanca

    Simplemente brutal…”Mientras tanto, seguiremos con nuestros gadgets de pacotilla, nuestras fotos de postureo en Instagram, nuestros haters en Twitter y nuestras frasecitas de mierda en Facebook. Todo ello al son de la orquesta del Titanic de esta nuestra sociedad enferma, una sociedad vacía y carcomida que lleva ya tiempo hundiéndose sin que hayan botes salvavidas para todos.”

  5. No podría estar más en desacuerdo con algunos detalles de esta crítica, desde el buen rollo, eso sí 🙂

    A mí esos minutos finales al con Blue persiguiendo al villano incansablemente (y que sospecho que homenajean el plano final de “El Silencio de los Corderos”) me parecieron sencillamente perfectos. Y la interpretación de McDonald, brillante. Me parece que se come la pantalla la mujer. Pero para gustos colores. Episodio apabullante, en cualquier caso, y un cierre de temporada perfecto.

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