Review Anatomía: You’ve got to hide your love away

La junta y la política de no-confraternización - 10x14 Anatomía de Grey

Toda serie con algo de trayectoria cuenta con una serie de cosas que la caracterizan. Situaciones recurrentes, bromas que se repiten… Aspectos que forman parte de su esencia y sin los que sería difícil imaginarla. En Anatomía, tenemos las amistades inquebrantables, los pacientes que cautivan y las relaciones entre los médicos. Son los pilares de la serie y, en You’ve got to hide your love away, ha contado con todos ellos, algo que hace tiempo que no ocurría. ¿Lo comentamos?

En primer lugar, pediros perdón porque esta review llega extraordinariamente tarde. Ni ustedes ni es capítulo se lo merecen. Prometo que la review del capítulo de esta semana ya está de camino. En fin, vayamos ya de lleno con lo que nos interesa.

Tras una mediseason finale concebida para dejarnos con los sentimientos a flor de piel y un regreso consagrado a poner las cosas en su sitio, este 10×14 es el capítulo de vuelta a la calma. La imagen de la normalidad tras lo todo ocurrido en la no-boda de April. Y eso se nota. Con respecto a las dos entregas anteriores, esta entrega ha bajado el nivel, pero no deja de ser un buen episodio que sirve para desarrollar las tramas de la segunda parte de la temporada.

Empecemos por las amistades inquebrantables hablando Cristina y Meredith. La combinación entre las twisted sisters y el vino han dejado las mejores escenas de You’ve got to hide your love away, sobre todo por parte de Cristina. ¡Sus conversaciones -y la llamada nocturna para preguntar chorradas a su madre- son fantásticas y las voy a echar muchísimo de menos! Nadie como Yang comprende cómo se siente Grey respecto a su investigación, que se ha quedado atascada. Es eso y no el proyecto de Shepherd lo que va a provocar que sea Meredith la que claudique y se ocupe de los niños. Ella lo sabe, y más ahora que él ha sido aceptado por la Casa Blanca. ¿Cómo afectará esto a su relación? ¿Pasará Derek menos tiempo en Seattle? De momento, la tortura a la que la cirujana está sometiendo a su marido resulta de lo más entretenida.

La otra parte de par es Cristina, que parece que va a darle nuevamente vueltas a su relación con Owen. Tras implantar una política de no-confraternización, el jefe de cirugía y Yang han sido los primeros en infringirla. Una incoherencia a la que ha seguido la ruptura con su novia tras proponerle que se fuesen a vivir juntos. Es imposible no enfadarse con el cirujano de trauma: ha engañado a su novia y, en parte, la ha culpado de su ruptura. Emma se merecía que fuese sincero y le contase la verdad: que lo suyo no funciona, simplemente, porque ella no es Cristina Yang. Lo único bueno que se puede decir de Owen es que no ha esperado a volver con su exmujer para romper su relación.

Cristina y Owen - 10x14 Anatomía de Grey

Porque, aunque parece muy probable, no ha quedado claro que la relación de ambos vaya a retomarse. ¿Es el momento de darse una nueva oportunidad? La posibilidad parece hacer feliz a Yang y Hunt ya sabe que no está tan preparado para seguir adelante como creía. Pero la razón por la que se separaron sigue estando ahí: ni Cristina quiere tener hijos ni Owen puede impedir querer tenerlos, por mucho que se hay esforzado. Realmente, la respuesta es que es el único momento de volver, porque Sandra Oh sale de la serie en diez episodios. Y, con los spoilers que se conocen, el final de la cirujana de cardio se presenta excepcional. ¡Sólo podemos confiar!

Volvamos a la trama de la política de no-confraternización, ya que parece que va a traer cola. Las relaciones amorosas son parte de la naturaleza de la serie y la nueva norma atenta directamente contra ellas, de ahí que la norma no le guste a nadie. Las principales víctimas son Alex y Jo y, aunque esperaba que su noviazgo se resintiese, los dos han decidido luchar. Probablemente, la primera de sus estrategias, la de seguir con su relación a escondidas, habría sido la mejor opción, aunque también la más injusta. ¿Por qué tiene Karev que esconderse? ¿Por qué tiene que sufrir directamente las consecuencias de una norma que el propio jefe de cirugía se ha saltado a la primera de cambio?

Al final, la junta ha entendido que la norma era ilógica y sólo les han pedido que su relación sea estrictamente profesional en el hospital. Puede que esta solución sea la mejor para que Wilson trabaje con otros cirujanos y se desarrolle como personaje propio de una vez por todas, porque sigue siendo, simplemente, la novia de Alex. De todas formas, sigue siendo bastante hipócrita que las parejas casadas puedan liarse sin problemas en las salas de descanso. Pero, ¿qué sería de Grey’s sin los líos en las salas de descanso… o los cuartos de suministros?

En uno de estos últimos han pillado a Jackson y a April. El matrimonio ha eliminado los sentimientos de culpa de Kepner respecto al sexo y los tortolitos parecen que están aprovechando el tiempo perdido. Pero podrían tener un poco más de cuidado: es la segunda vez en esta temporada que pillan a Avery con las manos en la masa. De todas formas, la pareja ha aprovechado la situación para contarle a la junta que se han casado. Y sus compañeros se han alegrado -igual que nos alegramos nosotros- pero no creo que vaya a ser tan fácil cuando el resto del hospital se entere. Y, aunque sólo sea por el karma, se merecen que la gente del hospital chismorree a sus espaldas… y que Catherine Avery aparezca pronto a hacerles una visita.

Los concurridos cuartos de suministros - 10x14 Anatomía de Grey

Por cierto, Jackson y April han atendido a una paciente sobresaliente, de esas que no se olvidan. Salvo contadas excepciones, los pacientes de esta temporada no están destacando demasiado y se agradece la presencia de esta lunática cuyo novio/amante la ignora en público… y en privado también. La otra paciente del capítulo ha sido una adolescente con varios tipos de cáncer que se ha convertido en un –fallido- proyecto para Webber y los residentes.

El antiguo jefe se ha logrado que los ya-no-internos aprendan a trabajar en equipo, algo que me parece clave en estos momentos. La nueva política acerca de las relaciones en el hospital les ha enfrentado y Jo tiene todas las papeletas para ser la que quede apartada: su relación está al margen de la nueva norma y ha mostrado poco tacto contándole a Stephanie que Kepner y Avery seguían juntos.

Siguiendo con los internos, ¿alguien ha entendido a Ross? Comprendo el resquemor de Edwards, e incluso a Murphy, pero no que Shane crea que acostarse con Yang le ha afectado en su formación. Fueron sus decisiones tras la muerte de Heather las que casi tiraron por la borda su carrera. Espero que profundicen un poco más sobre su trama, porque como ha apuntado Richard, apenas lo hemos oído desde que se ha reincorporado.

Y eso ha sido todo en este capítulo con título de los Beattles y lleno de versiones de canciones de los ochenta. Ahora os toca. ¿Qué os ha parecido You’ve got to hide your love away? ¿Creéis que es justa la nueva norma? ¿Podrán con ello Alex y Jo? ¿Realmente ha superado el pediatra la muerte de Jimmy? ¿Qué separará más al personal: la nueva política o el anuncio del matrimonio entre Jackson y April? ¿Seguirán tan felices como ahora Arizona y Callie? ¿Y Ben y Bailey? Supongo que alguna de esas respuestas estarán en el 10×15. Me pongo a ello inmediatamente para que la review llegue lo antes posible. ¡Lo prometo!

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3.5
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