Review Anatomía: You be illin’ + I’m winning

Cristina y Owen brindando - 10x19 Anatomía de Grey

Como imagino que muchos os lo estaréis preguntando, lo aclaro: sí, sigo viva. La –ya lejana- Semana Santa y una muy poco oportuna avería del ordenador han provocado que, por enésima vez, me haya retrasado con las reviews. Una larguísima ausencia que si no me otorga el título de peor reviewer del mundo, al menos me da el de más impuntual. En fin, vamos a empezar por donde nos habíamos quedado. ¿Lo vemos tras el salto?

Hacer una review de más de dos episodios tiene que ser una auténtica locura -y potencialmente eterno-, así que vamos a ir de dos en dos para ponernos al día. Empecemos con You be illin’, que, además de ser el capítulo de la epidemia de gripe, es sin duda el inicio del fin de la temporada para todos los personajes tras haber empezado a despedir a Cristina la semana anterior.

El 10×18 pintaba bien desde el poco frecuente ‘previously’ que nos ha llevado hasta bastante atrás, al menos en el caso de Alex. Si tuviera que definirlo con una sola palabra, elegiría ritmo aunque sólo fuese por la secuencia inicial, en la que vemos el recorrido del virus por el hospital. Ese inicio tenía algo familiar que no sé definir bien, pero que me ha puesto de buen humor desde el minuto uno, así que puede que esté sobrevalorando el capítulo, porque realmente no han pasado muchas cosas, pero sí que han brillado varios personajes.

Uno de ellos ha sido el doctor Shepherd, que ha estado encantador con sus nervios por la conferencia sobre el proyecto del mapeo cerebral y que finalmente no ha podido dar al caer víctima de la gripe. Meredith ha sido finalmente la encargada de una charla que estaba cansada de oír y a la que ha podido aportar su propio punto de vista. Buena trama que ayuda a dar toques humorísticos a Derek, a ver como su mujer ha terminado por aceptar su proyecto y que también permite ver interactuar a la pareja, algo que no últimamente no pasa mucho. La escena en la que la cirujana general le enseña a su marido el vídeo de la presentación me ha encantado porque devuelve a los tiempos en el que el matrimonio también era un equipo en el trabajo. Aunque su relación sea mejor desde su divorcio profesional, lo cierto es que echo de menos que trabajen juntos.

Meredith y Derek - 10x18 Anatomía de Grey

Pero Shepherd no ha sido el único en caer enfermo y negarlo hasta la saciedad. Jackson también ha sufrido el virus y, para irritación de April, se ha negado a contar con su ayuda. El nuevo matrimonio, que tuvo un noviazgo prácticamente inexistente, está empezando a acostumbrarse a las manías del otro que todavía no conocen, a pesar de haber sido amigos y compañeros de piso durante años.

Ya que estamos con Kepner, vamos a ocuparnos del que ha sido su paciente y el de Bailey en este capítulo, Braden. El niño, que sufre el síndrome del niño burbuja, ha tenido una vida más o menos normal hasta ahora, pero los medicamentos han dejado de surtir efecto y deberá estar en aislado completamente de ahora en adelante. La solución ideal sería un trasplante de médula ósea, pero al parecer es muy difícil encontrar donantes compatibles para pacientes étnicos. Braden es hijo de una pareja interracial, una pareja como la formada por Jackson y April. ¿Nos están advirtiendo de que a un futuro bebé Japril le podría pasar lo mismo? No sería la primera vez que Anatomía predice años antes lo que le va a ocurrir a los personajes…

Vayamos ahora con el otro gran caso del capítulo y mucho más interesante que el niño burbuja: la familia McNeil. Vemos a la hija mayor, Ivy, someterse a un trasplante de corazón por culpa de una cardiomiopatía. Todo sale bien, pero antes de acabar el capítulo descubrimos que sus dos hermanos pequeños también tienen fallos coronarios. Tres diagnósticos calcados en los tres hijos de una misma familia: es evidente que escapa a la mala suerte. ¿Qué está causando que los chicos enfermen?

Cristina, Owen y los McNeils - 10x18 Anatomía de Grey

La principal interesada en contestar esta pregunta es Cristina, que trata el misterio médico que suponen los McNeils sin descuidar su ensayo clínico para poder optar al Harper Avery. Este capítulo ha sido poco intenso para Cristina en lo personal, algo normal después de Do you know?, el capítulo centrado en ella y en su relación con Owen, que, a pesar de todo, no está resuelta. Tendremos que seguir esperando para ver cómo Hunt se dé cuenta de que su relación no puede ser, si es que eso sucede en esta temporada.

Ocupémonos ahora de los ya-no-internos. Sin que sirva de precedente -¿o sí?- todos han estado bien en este capítulo. Lo del swap monkey y esa regla no escrita de que los médicos no caen enfermos –aunque la regla parece ser no reconocer ante nadie que lo están- ha permitido ver momentos bastante buenos, especialmente en Leah. Aunque bien podía haber sido una paciente, Murphy ha tratado por todos los medios seguir trabajando, y lo ha conseguido hasta límites bastante extraños. Ha operado con una vía, ha vomitado en el quirófano… y aún así Richard y Meredith han asegurado que tiene poco aguante.

Esta trama hay que verla desde el prisma de la escasez de personal que tiene el hospital por la epidemia, porque les hemos oído muchísimas veces a lo largo de los años –Owen lo ha repetido en este capítulo- que si estás enfermo te vas en casa. Precisamente lo que ha hecho Webber al sentir el primer retortijón en el estómago. Me metería con él, pero tener que pasar por esa mezcla asquerosa de gripe y gastroenteritis ya es bastante castigo. El antiguo jefe, por cierto, ha estrenado su cargo de responsable del programa de residencia en You be illin’.

Vayamos con los otros residentes, que también han estado ocupados aunque el virus les ha pasado de largo. Mientras Shane y Stephanie se fastidiaban mutuamente con los bebés del ensayo de Yang -¿soy la única que piensa que estos dos harían buena pareja?- Jo parece que ha encontrado su vocación en la cirugía ortopédica. Me he pasado meses hablando de lo mucho que quería que Wilson dejase de ser la alumna de Alex para crecer como personaje y, por fin, ha encontrado algo que le gusta más que estar todo el día con su novio. Ha sido la primera vez que su personaje me ha gustado. Además, Torres nunca ha ejercido de mentora y esta nueva asociación nos puede dar buenos momentos.

Callie y Jo, el nuevo equipo de orto - 10x18 Anatomía de Grey

Y de Jo y Callie vamos a saltar a sus parejas, Arizona y Alex, que han compartido un caso esta semana. Robbins ha estado hilarante presumiendo de su extraño súper poder que le permite predecir con exactitud cuándo va a caer enferma, sobre todo en la su escena final, cuando celebra entre vómitos que no ha perdido su habilidad. Además, Robbins y Karev han tenido visita. El doctor Oliver ‘Butthole’ Lebackes ha llegado para operar y acabar con los prejuicios de Alex sobre los médicos que ejercen cirugía de manera independiente.

La llegada de Lebackes ha coincidido con el día en el que Jo ha obligado a su novio a afrontar la deuda que aún tiene por su préstamo universitario. Esa deuda fue motivo de negociación cuando estaba buscando hospital en el que acabar su residencia y tanto en el Seattle Grace-Mercy West como en John Hopkins se ofrecieron a pagarla. En un principio Karev iba a irse, pero tras el accidente de avión decidió quedarse para apoyar a Arizona y, debemos suponer, que el tema del pago del préstamo acabó en suspenso. Bastante forzado, pero que sirve para que Alex se plantee seriamente la oferta que le ha hecho Butthole para incorporarse a su clínica. ¿Abandonará el pediatra la serie? De eso hablamos mejor en la review del 10×19, donde se vuelve a tratar el tema.

Si You be illin’ ha sido bueno, I’m winning lo ha superado, pronosticando un fantástico final para la décima temporada. En este capítulo somos testigos de un momento histórico en la vida de Yang: la nominación al Harper Avery por su investigación con los conductos artificiales. La primera escena, con Cristina pintándose los labios a la espera de la llamada en la que le comunicarán que opta al premio ha sido maravillosa. Lo único que me ha molestado ha sido la presencia de Jo: este momento tan especial era para que lo compartieran Alex y las twisted sisters a solas.

A pesar de que podríamos considerar el Haper Avery como el Oscar de la cirugía y de que todo el mundo está contento y/o celoso de Yang, ella se ha tomado la nominación quitándole importancia. Sabemos que Cristina no es precisamente la persona más modesta del mundo y esa actitud sorprende un poco en ella, pero al final ha compartido con Owen sus verdaderos sentimientos: ella también ha leído acerca de los otros candidatos y, al igual que Hunt, también cree que va a ganar. Aunque sólo sea por la escena final de ambos brindando en los respiraderos del hospital, la nominación habrá valido la pena. ¿Por qué lo suyo no puede ser?

Quienes también deben estar agradecidos a la Fundación Harper Avery son los McNeils. Cristina se ha convertido en una celebridad en el ámbito médico y gracias a eso ha conseguido que le presten una máquina experimental que mantendrá estable al pequeño, Link, mientras espera el trasplante. Aunque de momento las hijas de la familia están bien, no creo que siga así durante mucho tiempo. Y, sabiendo como es Anatomía, sería un auténtico milagro que los tres chicos lograran sobrevivir.

Por su parte, Meredith está a cargo de una innovadora operación: un trasplante de riñón entre dos enfermos de VIH, algo que parece que acaban de aprobar en EEUU. El donante ha cambiado de opinión en dos ocasiones, dejando a Grey si intervención y siendo humillada por Bailey delante del receptor. No ha sido un buen día para la mujer de Derek que, por mucho que ha disimulado delante todo el mundo, no ha podido engañar a su marido: está terriblemente celosa de Cristina, aunque eso no significa que no se alegre por ella.

Bailey felicitando a Cristina - 10x19 Anatomía de Grey

Otra que está celosa pero no ha podido disimularlo bien es Bailey. No es la única similitud que tiene con Meredith en este capítulo: al igual que su alumna, ella también se ha atascado en su investigación. Miranda lleva semanas encerrada en su laboratorio buscando una solución para Braden, el ‘niño burbuja’. Y su caso es peor que el de Grey, porque ella tiene un niño enfermo al que ve todos los días y es incapaz de dar con una cura. Gracias a esa frustración la hemos visto volver a dar lecciones a Meredith y, sobre todo, a Cristina. La escena la que enseña a Yang a ser agradecida con las felicitaciones que recibe me ha dejado con una sonrisa en la boca.

Finalmente, gracias a la inspiración de Richard, a Miranda se le ha ocurrido algo, aunque no ha sido con la ayuda de los residentes. Shane y Stephanie han cambiado sus trabajos todo el capítulo, con una actitud bastante infantil por parte de ella, tengo que añadir. A ver, entiendo que utilice a Ross para deshacerse del trabajo que no le gusta y él se lo merece, porque está actuando de manera bastante pedante con lo del premio –aunque es cierto que se merece algo de reconocimiento-, pero Edwards pretende cambiar más de residente que de camisa.

Vayamos ahora con Torres y Shepherd, que muy ocupados en su investigación. En I’m winning han estrenado una máquina capaz de leer los sentimientos de sus aspirantes a su ensayo. Y es buena, porque es capaz de saber mejor que la propia Callie lo que le hace feliz: quiere tener otro bebé más que ninguna otra cosa.

Imaginaba que el tema de un segundo hijo iba a volver a salir tarde o temprano tras Sorry seems the hardest Word, pero creo que han pecado de exagerados. ¿Realmente a Callie no le hace feliz hablar de Arizona, de su carrera o de su hija? Por suerte para la cirujana de orto, a Robbins también le apetece repetir maternidad y que tomen esta decisión confirma que han vuelto por completo a la normalidad. Pero la season finale se acerca y todos sabemos lo que eso significa.

Jackson paga el avión privado - Anatomía de Grey 10x19

De momento, a la rubia se le avecina una noticia que no espera: Alex ha decidido finalmente aceptar la propuesta de Butthole y trabajar en su clínica. El dinero tiene mucho que ver, aunque no de la manera que esperábamos. Karev tuvo una infancia bastante dura y nunca tuvo el dinero con el que se criaron compañeros como Meredith o Jackson, que en este capítulo se ha enfrentado a la austeridad –algo exagerada- de April.

Por esa razón no sería raro que el cirujano pediátrico se sintiese tentado por la lucrativa oferta que le han hecho. Y así ha sido, pero lo que ha terminado de inclinar la balanza a favor de la clínica privada ha sido el gesto de Avery pagando un avión privado para ayudar a un paciente. Alex ha podido ver de primera mano que el dinero le podría ayudar a tratar mejor a sus pacientes.

¿Deja Justin Chambers la serie? Imagino que la idea de los guionistas es que acariciásemos esa posibilidad, porque cuando se emitieron estos capítulos todavía no había confirmación oficial de que hubiese renovado su contrato. Sin embargo,desde que anunciaron la actriz que interpreta a Wilson, Camilla Luddington, continuaba, era algo que daba por hecho ¿Qué iba a ser del personaje de Jo sin Alex?

Justin Chambers no ha sido el único en renovar. Como muchos ya sabréis, también han firmado por dos temporadas más Sara Ramírez, Chandra Wilson y James Pickens Jr, de manera que solo vamos a despedirnos de Shane, de Leah y, por supuesto, de Cristina Yang, es sin duda la gran protagonista de este final de temporada que se emite este jueves en EEUU. Ahora os toca: los comentarios quedan abiertos para que os riáis de mis fallidas predicciones mientras yo veo el resto de capítulos; algo que, como os habréis imaginado leyendo esto, aún no he hecho. Y mantenerse lejos de los spoilers cuesta un mundo.

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1 comentario

  1. mmm

    Muy buena la review como siempre pero muy tardeeeeee!!!! pero si hace semanas que ocurrió esto 🙁

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