Recomendaciones Netflix: Designated survivor

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“Durante el discurso del Estado de la Unión se traslada a un miembro del Gabinete a un lugar secreto. En caso de que el Gobierno sea víctima de un ataque, ese miembro del Gabinete pasa a ser el nuevo Presidente y recibe el nombre de Designated Survivor”. La premisa-sinopsis con la que arranca esta serie original de Netflix y emitida semanalmente por la ABC desde Octubre, es tan contundente como explicativa sobre la historia que se nos va a contar y que aquí ha sido traducida como “Sucesor designado”. Creada por David Guggenheim con títulos a sus espaldas como El invitado y Contrarreloj consta de diez capítulos para esta primera temporada de unos cuarenta minutos de duración.

Cuando arranca hay algo que nos choca y mucho, y es ver nada más y nada menos que al protagonista de la magnífica “24” Jack Bauer (Kiefer Sutherland) más humano, más natural, apocado en ocasiones, familiar en otras, incluso desprovisto de esos atributos físicos de luchador irreductible y combativo que mostraba en “24”. En esta interpreta a Tom Kirkman, un político miembro del Gabinete de nivel medio-bajo y que por motivos del azar es elegido como “Designated survivor”. Mientras en el Capitolio se celebra el discurso del Estado de la Unión con todos los miembros del Gabinete, de las dos cámaras y del Tribunal Supremo, él es recluido en una habitación secreta por si ocurre una tragedia y el Estado se queda sin gobierno. En ese supuesto, que se presenta como muy remoto, es entonces cuando el protocolo de urgencia se activa y él será el elegido para ocupar el cargo de Presidente.

Y como cabría esperar esto es precisamente lo que sucede: Una serie de artefactos de enorme potencia estallan dejando el Capitolio en ruinas y sin ningún superviviente. Cuando el servicio secreto entra en la habitación donde está recluido y le comunica lo que ha pasado y lo que le va a pasar a partir de ahora, el mundo se le viene encima. Balbuceando y sumido en el nerviosismo y el pánico, llama a su esposa Alex Kirkman (Natascha McElhone) y le comunica la noticia.

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Vestido de calle, sin ceremonia alguna y con la precipitación que marca el momento, le hacen jurar el cargo de Presidente de los Estados Unidos de America ante una Jueza escogida de urgencia. Y aquí comienza el lío.

Si hay algo que definiríamos aquí como “comerse el marrón”, desde luego que éste sería el ejemplo más claro. Pues es precisamente eso lo que le ocurrirá a Kirkman a partir de ahora. Su misión no trata solo de hacerse cargo de la presidencia, es que no tiene gobierno, no tiene congresistas, no tiene senadores, no tiene jueces…todos han muerto y no tiene a nadie. Unos pocos colaboradores de su etapa como congresista en la parcela de vivienda y algún que otro que se incorporará a su gabinete de forma precipitada pero sin las exquisiteces en la selección que en condiciones normales se les exigiría a cualquier candidato para que formara parte de su equipo de confianza.

Aquí no hay tiempo y, a priori, ese será el principal problema que tenga, y digo a priori porque según vaya avanzando la historia iremos descubriendo que no todos reman en la misma dirección y que los intereses particulares se sobreponen a los generales y todo esto metidos de lleno en la investigación sobre quién o quienes son los responsables del atentado. Políticos que ven en la debilidad e inexperiencia de Kirkman la oportunidad para medrar en Washsington cuando no la de sustituirle. Servicios secretos incapaces de haber detectado algo antes y que ahora aportan muchas pruebas, muchas fotos, muchas conexiones telefónicas…sin que ninguna de ellas sea concluyente para discernir quién ha sido el responsable de la masacre pero que con extraña rapidez deciden adjudicar la autoría del atentado al terrorista Majid Nassar (Nicholas Massouh), líder del grupo Al-Sakar. Militares que, basándose en esas mismas pruebas, quieren bombardearlo todo sin estar seguros de nada y por el simple hecho de que “hay que dar una respuesta contundente al ataque porque el pueblo lo necesita.” ¿Respuesta pero a quién? Se pregunta Kirkman.

Esto nos suena ¿no es cierto?

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Con el país entero sumido en el desgobierno donde en algunos Estados y propiciado por los gobernadores de turno, se están tomando medidas que atentan contra los derechos fundamentales de los ciudadanos musulmanes; donde el poder federal de Washington está tan tocado que algunos se plantean incluso la desobediencia y la insumisión. Con la economía a punto de desplomarse y con los informativos retransmitiendo las contundentes y trágicas imágenes del Capitolio derrumbado, aparece una luz de esperanza: Las brigadas de desescombro han encontrado a un superviviente. El único superviviente entre todos los que allí se encontraban.

El congresista Peter MacLeish (Ashley Zukerman) es rescatado vivo de entre los escombros y el país entero vive la noticia como una esperanza de futuro. Tanto es así que MacLeish es considerado como un héroe y nada mejor que un héroe a su lado para que el presidente Kirkman pueda acometer la convocatoria electoral a la que está obligado para dotar a la cámara de nuevos representantes y poner en marcha la nación. Con un pasado impecable en las fuerzas armadas donde recibió una condecoración por su valentía en una misión en Afganistan, MacLeish es propuesto como Vicepresidente por Kirkman.

Esto también nos suena ¿verdad?

El protagonismo de los personajes, al margen del adjudicado al propio Presidente Kirkman, que es quién realmente tira de la historia, se distribuye en el tiempo narrativo de cada capítulo a partes iguales aunque en ocasiones alguna de estas subtramas, creadas con el fin de relajar tensiones al espectador, resulten insulsas o pastelosas.

En el equipo de investigación del FBI hay dos agentes que protagonizan la intensa trama sobre la investigación. El Director del FBI Jason Atwood (Malik Yoba) y su ayudante, la agente Hannah Wells (Maggie Q) serán los encargados de aclarar esas zonas oscuras que dan por hecho la autoría del atentado de Majid Nassar, y serán ellos los que irán desmenuzando los datos de sus investigaciones sacando conclusiones a falta de pruebas definitivas que dan a entender que lo visto y lo contado pudiera no corresponderse con lo que pasó. Esas investigaciones les llevará a puntos límites en su propia vida y la sensación de que alguien en la sombra, infiltrado en los resortes del poder, está manejando los hilos de este complot.

Una subtrama, que aparece y desaparece con poco impacto en la historia global por no decir ninguno, es la que protagonizan Aaron Shore (Adan Canto) ayudante del Presidente y Emily Rhodes (Italia Ricci) antigua y fiel colaboradora de Kirkman cuando éste llevaba los asuntos de vivienda en el Gabinete del Presidente muerto en el atentado. Las escenas de las relaciones personales entre ambos, los flirteos, las miraditas cruzadas en pasillos y despachos de la Casa Blanca interesan muy poco aún a sabiendas que, como comenté antes, están creadas para rebajar la tensión y ralentizar el ritmo, justo lo que mejor funciona en toda la temporada y por lo que destaca esta historia. Craso error

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Luego hay otra subtrama que deja mucho que desear y que incrementa la sensación negativa con respecto a la anterior, y es la protagonizada por el hijo de Kirkman, Leo Kirkman (Tanner Buchanan). Un adolescente que lo tiene todo, pero que adoptando esa postura de “Rebelde sin causa” utiliza la School en la que estudia para vender anfetas y sacarse un dinerillo. Me resultó muy curioso ver reproducido esto de nuevo pues en verano terminé de ver la entretenidísima “House of Lies” donde también el hijo del protagonista, otro adolescente sin problema económico alguno, se dedicaba a estos menesteres en el centro docente donde cursaba sus estudios. Y claro, la reflexión es inmediata aquí y si tal y como sabemos que “la realidad supera a la ficción” no quiero imaginarme lo entretenidas que deben ser las clases en algunos institutos en Estados Unidos. Leo tiene una hermanita pequeña y a su conflicto de adolescente irreflexivo se le abre otro de más calado, aunque nada importante para la historia, sobre si es o no hijo de Kirkman o fruto de una relación anterior de la que es ahora su esposa. Y todo esto intentando que tenga encaje en una historia sobre el mayor atentado habido en Estados Unidos después del 11-S.

En fin, que algunos os preguntaréis el por qué de mi recomendación para ver esta serie y la explicación no es otra que tiene más elementos positivos que negativos. Que tiene un ritmo trepidante y una acción e intensidad que no dan descanso al espectador –de ahí que tuerza el gesto con los intentos de ralentizar todo esto en beneficio de la calma–. Que consta de una historia que atrapa por la brutalidad de su planteamiento inicial. Que los capítulos manejan la intriga y los cliffhanger con maestría, para que te apetezca reproducir el siguiente y el siguiente del siguiente. Que bebe de muchas fuentes y sus referencias a “24”, a Homeland, a House of Cards es continua así como los tópicos que afloran a cada instante, pero que el copiar, tomar prestado incluso imitar no es malo si se hace bien, si la factura final merece la pena, y ya os digo que sí la merece. La temporada no es conclusiva y nos deja con la miel en lo labios con otro cliffhanger al final del último capítulo, el más significativo e intenso de todos, para la próxima y cuya fecha de emisión está prevista a lo largo de este año.

Y un consejo final: si sois de los que degustáis una cocina rica en matices y os apasiona los`platos como The OA; Westworld; 3%; Black Mirror…; y habéis decidido catar este, haced como hice yo y tomaros un sorbete de limón para resetear vuestro paladar antes de consumir “Designated survivor” porque me temo que si no lo hacéis la mezcla de sabores arruinará vuestra cena y vuestra experiencia.


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8 comentarios

  1. Jack

    Una serie que parte de un escenario con muchas iteraciones posibles y que tristemente sólo revela un fondo alienante con intenciones educadoras. Moralina política y cliffhangers. Abandonada.

    • El primer choque fue ver a Jack Bauer sin sus atributos, eso me hizo torcer el gesto, pero la seguí viendo porque me resultó entretenida y con mucho ritmo, ahora, si me quedo con eso pues vale, pero si busco algo más me encuentro con esos detalles que tú mencionas.

      • Jack

        Hay tramas -como bien dices- que no se sabe para qué están ahí. Bueno, sí se sabe: para que su público objetivo sea toda la familia. Pero no encajan nada bien. Quitemos los tintes culebrónicos y los educativos también. Mantengamos la trama política, la militar y la conspirativa. Las tres funcionan bien y la última es el vehículo de la serie en realidad. Sigamos el esquema básico: Se genera un problema en un capítulo que se resuelve en el siguiente durante el cual se genera otro problema. Todo ello mientras avanzan las tres tramas. Añasdamos al menos una vez por temporada tres o cuatro capítulos que rompan este ritmo y recuperen el frenético de 24h. Que secuestren al hijo, por ejemplo. En eso Kiefer Shutherland tiene experiencia ;). Hubiera quedado una serie redonda. Pero nos tuvimos que conformar con esto. Me fastidia porque tenía muchísimo potencial.

        • Existen dos maneras de “estirar el chicle”: Hacer capítulos de transición –un eufemismo– que se nota mucho para qué están ahí, y la otra manera es meter más tramas que aparquen las principales en el tiempo y de paso que sirvan de remanso al ritmo frenético del capítulo y de la propia serie. El problema con esto último es que si esas subtramas no están a la altura, no tienen interés y no enganchan, pues la historia se resiente y mucho.

          Al final como bien dices, es eso: trama política, la militar y la conspirativa. Y entonces una de dos, o la serie dura la mitad o los capítulos se acortan.

  2. sofi

    Yo vi la serie antes de leer tu artículo y la verdad es que no me satisfizo del todo. Primero, como bien dices, choca ver a Keffer Sutherland, en un papel tan diferente al de 24. Aparte yo soy fanática de House of Cards y estoy acostumbrada a ver un presidente enérgico, dominante y manipulador como Frank Underwood, y este Kirkman,me resulta un tanto pusilánime y mediocre.
    Además las sub tramas también me aburren, pues no llevan a ninguna parte y solo hacen que desee que pasen a la trama principal, o que acabe pronto el capítulo.
    Pero, igual me vi toda la temporada, pues también tiene sus aciertos. Me gustó la manera en la que mostraron el odio hacia los musulmanes residentes en USA, incluso aunque no sean fanáticos no profesen en verdad esa fe y solo sean discriminados y maltratados por sus rasgos étnicos.
    En fin, esperaré la segunda temporada y ojalá mejore.

    • Hola Sofi,
      en eso coincidimos la mayoría. Y la clave está en lo que tú dices: “solo hacen que desee que pasen a la trama principal” es que las tramas principales si tiran del carro, pero algunas subtramas se quedan en anécdotas que no llevan a ninguna parte y, lo peor de todo que no tienen sentido.
      A mí también me sorprendió el personajes de Kirkman al principio, pero luego entendí que me querían mostrar a un Presidente distinto con esas características que mencionas. De los otros hay más perfiles, incluso alguno metido en el Air Force One disparando con fusil a los terroristas. Pero las comparaciones son odiosas y es que Frank Underwood solo hay uno.

      Gracias por comentar!

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